Comunicaciones

“El Estado toma decisiones a favor del pueblo”

A comienzos de 2015 entrevistamos a Norberto Berner, mientras era secretario de Comunicaciones de la Nación, donde trabajaba junto a Julio De Vido en temas estratégicos como lo la licitación del 4G, la soberanía satelital y el lanzamiento del ARSAT-1, el Plan Argentina Conectada y la Ley Argentina Digital, entre otros temas. En los noventa formó parte de H.I.J.O.S. y luego de NBI, el célebre espacio político de la facultad de Derecho. Hoy milita en La Cámpora.

Por Mariano Abrevaya Dios. Fotos: Secretaría de Comunicaciones.

El padre de Norberto Berner se llamaba Ernesto. En el 72, mientras estudiaba derecho en la UBA, se acercó a la Juventud Peronista Universitaria (JUP). Luego se sumaría a Montoneros. Una patota de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) lo secuestró en enero del 77. Pocos días después terminarían con él por medio de un Vuelo de la Muerte. Entre sus compañeros de militancia estaban Elvio Vitali y Enrique De Pedro.

La madre de Norberto se llama Isabel Cerruti. También militaba por la Patria Liberada en el peronismo revolucionario de los setenta. Allí fue que conoció a su compañero. En noviembre del 76 quedó embarazada. Parió a su hijo Norberto el 23 de agosto del 77 en la casa particular de un médico amigo de la familia. Enrique De Pedro veló por ella hasta que también perdió la vida. En julio de 1978 la secuestraron junto a Norberto cuando fueron visitar a la madre de Ernesto, a quien ya habían secuestrado. Los tres estuvieron detenidos en los centros clandestinos de detención “El Banco” y “El Olimpo”. Norberto, que tenía 11 meses, sólo unas horas. La madre y la abuela hasta el día de su cierre, en enero de 1979.

“Ernesto Berner” se llama la Unidad Básica que La Cámpora inauguró en septiembre de 2014 en Santos Lugares, en el partido bonaerense de Tres de Febrero. En aquella zona el padre de Norberto había jugado al rugby. Isabel fue una de las oradoras. También dijeron unas palabras Eduardo De Pedro, Mariano Recalde, Carlos Figueroa y Carlos Pisoni. Norberto ya era secretario de Comunicaciones y habló con el corazón en la mano.

Berner ocupó varios cargos durante los gobiernos kirchneristas.

Norberto milita en La Cámpora desde el momento de su fundación, en el 2007, y a la mayoría de los compañeros que sembraron aquel primer armado de juventud -por pedido de Néstor Kirchner-, los conocía de la resistencia a la larga noche neoliberal, cuando primero pasó por HIJOS y más tarde por NBI, la agrupación de la Facultad de Derecho que hacía política en la misma casa de estudios en la que habían militado los padres de muchos de ellos.

Lo fuimos a ver para que nos cuente los logros del Gobierno nacional en materia de telecomunicaciones. En su amplio despacho, en un piso de un edificio vidriado del microcentro, nos encontramos con el mismo tipo de siempre. Cálido y comprometido. Profundamente peronista, responsable, y dueño de un gran sentido del humor.

– ¿Qué es un espectro radioeléctrico?
– Es el viejo éter de las radios a través de las cuales las ondas de trasladan y mediante las que podés comunicar dos aparatos sin alambres, que pueden ser una radio, un walkie talkie, un sistema TRAC como el que usan las fuerzas de seguridad, un teléfono celular o un Wifi. Se trata de un espacio finito.

En la Argentina la última licitación para telefonía móvil se había realizado a comienzos de la década del noventa. El espectro se puso a disposición para que los oferentes –las empresas- propusieran un plan técnico y un precio, y el Estado desguazador les otorgó las licencias para explotar sin plazo de vencimiento el éter del que habla Norberto. En mayo de 2014, por decisión de la Presidenta de la Nación, la secretaría de Comunicaciones licitó la operación del servicio de telefonía móvil de Cuarta Generación (4G).

La soberanía satelital fue alcanzada durante el gobierno de CFK.

– ¿Qué diferencias hubo entre una licitación y la otra?
– Por ejemplo, que pusimos un precio que fuera acorde a un recurso natural finito que es de todos los argentinos. Que no fuera gratis, que no fuera barato pero tampoco un precio vil. Nosotros, desde el Estado, planteamos los planes técnicos.

– ¿Cómo es eso?
– No les dijimos cómo debían conectarse ni qué marca debían usar porque la tecnología la definen las empresas. Pero sí les dijimos qué es lo que tenían que conectar, en qué tiempo, por dónde tenían que pasar, con qué características y con qué obligaciones. Nosotros establecimos los plazos para que el despliegue del 4G se haga en no más de cinco años, con etapas intermedias, medibles. Se trata de una serie de obligaciones muy claritas que están en el pliego, que además está al alcance de cualquiera, en internet, a través del Boletín Oficial.

– Como en otras áreas de la gestión del Estado hablamos de un cambio de paradigma.
– Exacto. El Estado planifica, conduce, toma decisiones en favor del Pueblo, pero también articula con lo privado porque el proyecto peronista es un proyecto que incluye al capital –aclara, y toma un trago de Coca Light -. Como decía Néstor –aclara-, hablamos de un capitalismo nacional, que produzca. Queremos ver la inversión que hacen, contar las radiobases que instalan, que los teléfonos anden.

Movistar (Telefónica), Personal (Telecom), Claro (del magnate Carlos Slim) y Arlink (Grupo Vila-Manzano) presentaron ofertas para la licitación del espectro radioeléctrico del 4G y un remanente de 3G que ofreció el Gobierno. Nextel y el Grupo Clarín se bajaron a último momento. El proceso de negociación duró doce horas y se realizó en Tecnópolis, a puertas cerradas. La competencia fue feroz. El precio base que había propuesto el Estado arrancó en 1930 millones de dólares y se disparó a 2233 millones. Tienen un plazo máximo de implementación de 5 años e invertirán unos 1500 millones de dólares en infraestructura.

El Arsat será por siempre un ícono del crecimiento y desarrollo argentino.

– Los gerentes de estas compañías no deben estar acostumbrados a que el Estado argentino trabaje con tanta profesionalidad y encima en función de los objetivos de un gobierno popular.
– Ya se empezaron a acostumbrar porque hace once años que gobierna el mismo gobierno. Podemos sentarnos, discutir, disentir, pero la decisión se toma en la Casa Rosada. Nunca dejamos de escucharlos. Y no solo a las más grandes sino también a las pymes, las cooperativas, las asociadas en Cámaras. Es muy interesante los puntos de contacto que tienen un gerente de una multinacional con el presidente de una cooperativa de una localidad pequeña. Cuando se dan esas coincidencias decimos que ahí hay algo a lo que hay que prestar atención y atender.

Norberto menciona al titular de su ministerio, Julio De Vido, a Axel Kiciloff, de Economía, y a Augusto Costa, de la secretaría de Comercio, y dice:
– Uno está defendiendo los intereses del Pueblo y es un orgullo encontrar compañeros y funcionarios del mismo proyecto político que sin preparar una reunión nos sentamos y planteamos lo mismo, vemos la realidad desde el mismo punto de vista.

Entre 2013 y 2014 la secretaría aumentó en un 2000% la cantidad de controles, y duplicó la cantidad de sanciones. La inversión de las empresas de telefonía móvil aumentó en más de un 50%, muy por arriba de sus ganancias, y Norberto aclara que la secretaría no gestiona como un organismo aislado, sino como parte del Ministerio de Planificación y junto a Jefatura de Gabinete, Economía, Ciencia y Tecnología e Industria.

ARSAT-1
– Hace unos meses atrás los argentinos empezamos a hablar de soberanía satelital. ¿Cómo llegamos a eso?
– Cuando asume Néstor la situación era desesperante. Habíamos privatizado toda la gestión del espectro radioeléctrico y la empresa que tenía el servicio a su cargo había incumplido con todas sus obligaciones. Por eso hay una causa judicial. Una de las primeras decisiones fue recuperar el espacio radioeléctrico e incorporarlo en la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC).

En la misma línea, Néstor Kirchner recuperó el Correo Argentino a finales de noviembre de 2003 por medio de un decreto con el que le rescindió el contrato a la familia Macri, a cargo de la concesión de los servicios postales de la empresa. Debían toneladas de plata.

El Estado apostó al desarrollo y la innovación tecnológico. Los resultados fueron notables.

– Existen los satélites de observación de la tierra, que son los que vuelan a unos 600 kilómetros, que sacan fotos, filman –cuenta Norberto, con un entusiasmo contagioso-. Son pequeños y sirven para la observación científica, meteorológica, que es lo que hace la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en nuestro país. No tienen órbita porque se mueven constantemente. Y también existen los satélites geoestacionarios, que son los que se usan para las telecomunicaciones. Iluminan siempre el mismo lugar, como la luna, que siempre te muestra la misma cara.

Las órbitas para cada país son asignadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) -explica-. Antes eran sólo para los países que podían producir los satélites, o sea las grandes potencias. Pero la Organización de las Naciones Unidas (ONU) promovió que la UIT genere un esquema más amigable. Las órbitas son muy codiciadas porque te permiten poner una cosa en el espacio que comunica con un determinado lugar. Pero tenés que usarla. Alquilá un satélite, compralo, construilo, lo que quieras, porque si no tenés un plan satelital a algún otro país le va a interesar tu órbita.

El lanzamiento del Arsat 1 fue seguido en vivo por gran parte de los compatriotas. Se trató de una jornada histórica.

Argentina tenía dos posiciones: la 72 Oeste y la 81 Oeste. Ambas se privatizaron en los 90. La empresa NahuelSAT puso el satélite Nahuel en órbita y tenía la obligación de poner el segundo. Pero no ni siquiera lo empezaron a diseñar. En 2005 la empresa dijo “No tengo plan de negocios, tomen la llave”. Así lo cuenta siempre el ministro De Vido. Y ahí teníamos una empresa, un satélite en el aire, y la estación Benavidez en estado de semi abandono.

– ¿Es ahí que se crea la empresa ARSAT?
– Sí, y con el objetivo de para poner en funcionamiento un recurso soberano.
– Hablamos del 2006.
– Exacto. La creación de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT) fue votada por el kirchnerismo y sus aliados, y no por la oposición, que no acompañó esa decisión soberana. La decisión fue construir un satélite con trabajo argentino, confiando en la experiencia de los satélites de observación más los claros avances en materia de ciencia y tecnología que se empezaban a vislumbrar.

El ARSAT-1 pesa tres toneladas y media -cuenta-. Y hubo que ponerlo a 36.000 kilómetros de distancia. Luego tuvimos que lograr que apuntase a una huella chiquitita, de unos de 70 kms. cuadrados. Una proeza. Aparte, las maniobras del satélite, que se realizan desde la planta de Benavidez, se realizan con un software que si bien pertenece a la época de la empresa Nahuel fue reprogramado de modo íntegro.

La gran hacedora, junto a los científicos.

– Un trabajo descomunal.
– Tremendo. El satélite tiene partes que trajimos de afuera pero creamos las posibilidades para que se hagan las pruebas de funcionamiento acá, en la Argentina. Normalmente, cuando comprás partes afuera las empresas te piden el satélite para armarlo ellos y no te muestran nada. Nosotros lo hicimos en Argentina. Tiene transferencia tecnológica, o sea que vamos a poder hacer los ARSAT 2 y el 3 con valor agregado local.

– ¿Qué significó vivir el lanzamiento desde Guyana?
– Fue un orgullo inmenso que la Presidenta y La Cámpora me hayan dado esta oportunidad. Obviamente hubo gestión, trabajamos, pero nos tocó el momento oportuno y la historia nos puso en ese momento histórico. Fueron dos días inolvidables, que hablan de la valentía y el coraje que tiene este proyecto político. Pasamos de estar pendientes de cada cosa que iba pasando, a disfrutarlo, y después con la Cadena Nacional con la Presidenta, al escucharla, estaba realmente conmocionado. Fue un acontecimiento histórico.

Se trata de más de un millón de horas de trabajo de cuatrocientos argentinos –se le infla el pecho, y la emoción le ilumina las pupilas de sus ojos negros-. Ahí va una parte de orgullo nacional, la concreción de una idea, de un sueño. El riesgo era enorme. Cumplimos todos los pasos, ahorramos combustible, nos felicitaron de las distintas empresas que hacen el seguimiento porque para encontrar el satélite necesitás colaboración de distintos lugares del mundo, de distintas antenas que lo detecten y te vayan contando en dónde está para ponerlo en órbita, y fueron maniobras matemáticas muy complejas. Salió todo muy bien y tanto es así que creo que al día de hoy estamos al 70% de la migración. Siempre cumplimos con los plazos. Pusimos el satélite en diciembre, el 10 ya estaba operando, y el 13 pudimos hacer la primera transmisión que fue la Fiesta de la Democracia.

– Y ahí tenemos una coincidencia casi caprichosa.
– Así es, ya que la primera transmisión de Canal 7 se realizó el 17 de octubre de 1951. Una vez más el peronismo y la Argentina dan un salto de calidad a favor del Pueblo.

Hay sólo ocho países que tienen capacidad para construir un satélite –retoma el relato sobre nuestro satélite-. Y aparte, dentro de la UIT, que es el organismo que define a qué país le toca cada órbita, ocupamos uno de los doce lugares que lo dirigen. Nuestro representante se llama Ricardo Terán y trabaja en la Secretaria de Comunicaciones. Con el ARSAT-1 en órbita recibió 148 votos de 152 posibles. Se trata de una persona que el mundo elige para ser uno de los doce que toman decisiones sobre recursos naturales mundiales. Tan mal no debemos hacer las cosas.

Argentina Digital
El ARSAT 1 no es un proyecto aislado. Está integrado al Plan Argentina Conectada con el que se construye la Red Federal de Fibra Óptica -la más importante de la Argentina, de 30 mil kilómetros de extensión-, y los Núcleos de Acceso al Conocimiento, a la entrega de millones de decodificadores y antenas para disfrutar de modo gratuito de la Televisión Digital Abierta (TDA), a la licitación de 4G, y a otro proyecto clave para acortar la brecha digital entre los argentinos que tiene que ver con la sanción de la ley Argentina Digital, en octubre de 2014, que garantiza el pleno acceso de toda la población a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

– Saldamos una deuda –afirma Norberto. La nueva norma incorpora a las cooperativas telefónicas y las Pymes, que no eran consideradas en la anterior Ley de Telecomunicaciones, de 1972-. Y agrega: – La nueva ley posibilitará que todos los argentinos tengamos un buen servicio a través de un solo cable y el servicio de cualquier empresa. Van a bajar los precios y se va a incentivar la competencia. La ley equipara a la misma naturaleza jurídica de servicio público a todas las empresas prestadoras del servicio de internet de todo lo que sean servicios de telecomunicaciones.

– ¿Un ejemplo?
– Supongamos que yo soy una pyme, tengo mi pequeña red, pero para conectarte a vos y a algunos más tengo que conectar a Internet para darles servicio y debo contratar a una empresa de las grandes. ¿Qué hace la grande, entonces? Te dice “te voy a vender capacidad y primero te la pongo en dólares, porque tengo que pasar por Miami”. Y además no te tratan como a un par porque como es un convenio privado te preguntan “¿cuánto vas a gastar? Unos 50 megas por mes”. Te pone el tarifario de grandes clientes y tenés un contrato como el que le brindan a un banco que probablemente gaste más que 50 megas por mes. Al banco seguro que le ponen mejor precio y mejores condiciones. Y a las chiquitas, como yo, al tener un Estado que no se mete porque se trata de un contrato entre privados, le dan de baja cuando quieren, te suben y bajan los megas cuando quieren. Si de repente mi pyme crece mucho me cortan el chorro y se meten ellos directamente.

Así funcionaba antes, con la vieja ley. Con la nueva norma, como se trata de un servicio público, los contratos son examinados por el Estado, que es el que pone las condiciones –explica-. De ese modo, las cooperativas van a tener garantía de que van a tener servicio, que no les van a cortar la cantidad de megas, y que el precio será algo realista en relación a la inversión que tuvieron que hacer.

Berner y parte de su equipo.

– ¿En la Argentina hay muchas cooperativas telefónicas y pymes vinculadas a las telecomunicaciones?
– Tenemos más de 1.300 licenciatarias de telecomunicaciones y más de 400 pymes. Queremos que crezcan. Sabemos que hay miles de emprendedores que brindan servicio de conectividad por afuera de cualquier regulación porque estaba pensada para grandes empresas. Conseguir una licencia era muy difícil. La nueva ley permite regularizar a todos los chicos.

Las inversiones que se hacen en el área de telecomunicaciones son millonarias. El año pasado las empresas del sector importaron 600 millones de dólares para equipos de telecomunicaciones. Grandes empresas de equipamiento como Huawei instalaron un centro regional en nuestro país, y Ericsson levantó un edificio completamente nuevo. Las regionales locales de Alcatel y Nokia también están creciendo. La gran mayoría de las pymes del sector crecieron de manera notable con el Plan Argentina Conectada. Los decodificadores de la TDA también generaron una importante cantidad de fuentes de trabajo. En el último tiempo se crearon diez empresas provinciales.

– La Argentina cuenta con una importante cantidad de ingenieros de calidad que trabajan en el Estado y en empresas privadas, y aunque a veces ganan más, hay un proyecto que enamora y que hace que muchos quieran formar parte del Estado –cuenta Norberto -. Creo que si a algún ingeniero de ARSAT le decís que lo haga gratis, no va a tener ningún problema.

– Se trata de objetivos muy nobles.
– Totalmente. Sigue creciendo el número de trabajadores del sector. Son más de 35.000 en puestos directos. Hablamos de un sector de desarrollo de la economía en sí mismo que replica en todos lados.

Como proyecto peronista apuntamos al desarrollo de los pueblos, a la integración –dice-. La extensión de Argentina no es un problema sino un desafío, y todo lo que hicimos es para conectar y convertir. Fijate cómo se juntan distintas políticas. Hoy en todas las provincias tenemos una universidad, muchas de ellas relacionadas con las TICS, ingeniería, informática, sistemas, programación, y así es que los pibes pueden estudiar en sus provincias sin tener que irse lejos de sus familias. Ahora estamos yendo por la conectividad que necesitan para poder desarrollar sus emprendimientos.

– Como generación del Bicentenario, como nos definió la Presidenta, ¿cómo hacemos para cuidar estos logros si la gestión del Estado cae en otras manos?
– El Estado está en manos del Pueblo, siempre. Cuando gobernaron proyectos con otros intereses necesitaron que se corriera. Creo que hay conquistas que es muy difícil que vuelvan para atrás. ¿Cómo hacés para no mantener el Programa Precios cuidados? Le conviene a los empresarios que venden como locos y a la gente que los compra.

Estoy convencido de que el Frente para la Victoria va a gobernar varias décadas más porque ha sido el que mejor ha leído la realidad social al defender a los sectores populares, a la clase media, y ha permitido que los grandes sigan creciendo –dice Norberto, sin mostrar ni una sola vez un signo de cansancio-. Están dadas todas las condiciones para que sigamos creciendo. El dique de contención es el Pueblo. Derogá el satélite si podés. La política se convirtió en algo central en la Argentina.

El trasvasamiento generacional es una de las cosas más audaces que han hecho Néstor y Cristina –dice luego de vaciar el vaso de Coca-. Es algo que ellos vieron. Lo mismo con el fin del ciclo neoliberal. No era apoliticidad. Vieron que había una posibilidad de recuperar el Pueblo, transformar a los activistas en militantes, en cuadros políticos, en un partido de masas. Creo que en ese camino andamos, más allá de las coyunturas electorales. Si se logra sostener eso habremos dado una lección de historia importante, tanto de nuestros 200 años como en Latinoamérica. Sería recuperar la democracia en su sentido más puro y eliminar la democracia de los 90, más mediática, como muchos referentes que miran para atrás y lo único que tienen es una cámara. No pueden convocar ni llenar el área grande de un microestadio.

– Cargos como el tuyo requieren de una formación. No alcanza con la sensibilidad social. Sos un cuadro técnico-político.
– El cuadro político está embebido. En un esquema en el que creemos en un Estado presente. La política es quien va a prepararse para ocupar esos espacios, y sin duda los espacios requieren convicción, ser parte de un colectivo, sino es una desviación que termina jugando el partido de otro, no estás de acuerdo en todo pero no va a haber grandes divergencias en las líneas políticas.

Lo decía Perón. Si vos sos un cuadro técnico, los principios te los mete otro, y si es así, terminás jugando para cualquiera –avisa-. Tenemos que estar convencidos de que el rol que le toca a cada uno es el rol que le toca –arenga-. Mientras más sigamos creciendo más tenemos que estar formados. Las próximas etapas del proyecto para mi van a ser más ricas. Hay un montón de cuadros formados, de militantes, y seguimos muy relacionados con el Pueblo, muy conectados. Somos parte, tenemos la fortuna de ser parte de una organización política en todos los niveles. Y los vasos comunicantes funcionan, eso le da solidez, hay política, y eso hace que necesariamente tenga futuro este proyecto.

Carrera en la gestión
Norberto Carlos Berner ocupa el cargo de secretario de Comunicaciones de la Nación desde abril de 2013. Antes había sido el titular de la Inspección General de Justicia (IGJ), miembro del Directorio y del Comité de Auditoría de la empresa Telecom Argentina, en representación del Estado Nacional, director Técnico Administrativo en la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES), y asesor legal en empresas recuperadas en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).

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