Negacionismo y provocación

La foto que los diputados de Cambiemos difundieron el 24 de marzo es una pieza más de una larga serie de hechos con los que intentan bajarle el precio a las políticas de Estado en materia de derechos humanos que implementó el kirchnerismo.

Por Eva Prado

El que calla otorga. Los silencios hablan y el PRO, con tan poco, está diciendo bastante.

El silencio oficial en torno al Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia se rompió con dos fotos publicadas por diputados nacionales del PRO, un tweet del secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Claudio Avruj, y un posteo en el Facebook del propio Mauricio Macri, quien publicó un fragmento del prólogo del Nunca Más.

Contextualicemos. Por un lado, el 24 de marzo es feriado no laborable e inamovible desde 2006, por proyecto del Poder Ejecutivo a cargo de Néstor Kirchner, que le dio dicha categoría a la conmemoración de la fecha instaurada con fuerza de ley en 2002 como Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Por otro lado, en aquel año, al cumplirse 30 años del último golpe de Estado cívico-militar, se lanzó una reedición del Nunca Más al que se le agregó un nuevo prólogo, dónde se sentaba la posición del gobierno respecto de la visión del original, que se sustentaba en la “Teoría de los dos demonios”.

Silenciosamente, el macrismo apuntó contra ambas medidas. En Junio de 2016, apenas pasado el “primer semestre” de su gestión de gobierno, se reeditó el trabajo de la Comisión Nacional de las Personas (CONADEP), pero esta vez el Nunca más se reimprimió sin aquel segundo prólogo que había elaborado la Secretaría de DDHH a cargo de Luis Eduardo Duhalde. Un gobierno que no tiene nada que decir, debe callar, silenciar, eliminar lo que asumió decir el anterior.

Lo mismo se pretende con la conquista del feriado. Entre las primeras medidas de la gestión de Macri, se buscó reorganizar el calendario de feriados, que establecidos por ley, además de devolverle al pueblo un derecho arrebatado por la dictadura, como es el feriado de carnaval, buscaba fomentar el turismo. Pero para el macrismo esto solo servía para que las empresas pierdan productividad, probablemente convencidos de que lxs trabajadorxs no necesitamos ni merecemos tomarnos un fin de semana de vacaciones.

Aparte del cercenamiento de las conquistas del pueblo, hay que agregar la carga ideológica: el mensaje que el PRO y los radicales transmiten con sus silencios y sus decisiones. El gobierno busca hacer del 24 de marzo un feriado móvil, y así bajarle el precio a la fecha, al símbolo, a la reflexión colectiva y a la manifestación del pueblo en las calles. Esto va de la mano de medidas como la del prólogo del Nunca Más, que buscan restaurar viejas doctrinas de pensamiento que osan justificar el genocidio cometido desde el Estado. Para completar el cuadro, podemos mencionar el cierre de áreas y programas dedicados a la promoción de derechos en distintos ministerios, incluida la propia secretaría de DDHH, y la desfinanciación de aquellos que todavía subsisten, como los Sitios y Espacios de Memoria y DDHH en todo el país.

Aporte PRO
Mauricio Macri, en su página de Facebook, posteó un solo fragmento del prólogo del Nunca Más. Primero publicó varios párrafos. Luego, como se ve en el historial de ediciones de la publicación, quedó solo uno. Nuevamente, aquí está clara la intención de reflotar la teoría de los dos demonios que se expone en el prólogo de 1984, y la omisión de palabra alguna en primera persona.

Por su parte, el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj publicó en su cuenta oficial de Twitter un mensaje alusivo a la fecha, dónde afirma que “Los argentinos no hemos procesado todo lo que pasó en la dictadura porque la política metió mucho la cola.” No hay que ser un literato para entender la metáfora que presenta a la práctica política como el mismísimo diablo. ¿No fueron políticos los objetivos de desaparecer a 30 mil personas por su militancia, en su gran mayoría hombres y mujeres trabajadores que luchaban por la justicia social y la distribución de la riqueza?

Por último, la ausencia de acto oficial u otras acciones desde el gobierno y sus ministerios, se completa con las dos fotos del interbloque de diputados nacionales de Cambiemos y un comunicado de prensa. Los legisladores sostienen tres carteles con las consignas: “Nunca más a los negocios con los DDHH”, “Nunca más a la interrupción del orden democráticos” y “Los DDHH no tienen dueño”.

¿Eso es todo lo que tienen para decir? Estas consignas dicen muy poco del 24 de marzo, casi nada acerca de la dictadura cívico-militar más cruenta de nuestra historia, y nada de la importancia de la memoria, la verdad y la justicia. Al mismo tiempo, se ponen en duda las que fueron políticas de Estado en materia de DDHH, memoria, verdad y justicia durante el kirchnerismo, y, descarada y vergonzosamente, intentan ensuciar la lucha histórica, por la que la Argentina es reconocida en el mundo entero –además de Messi y Maradona-, gracias a las Madres, Abuelas, HIJOS y el resto de los organismos, aludiendo a supuestos negociados y cuestionando su legitimidad al asumir esta causa.

Será que solo en términos de negocios pueden pensar aquellos que no saben de pueblo, de plazas, de luchas -siempre colectivas, siempre en la calle-, siempre con un horizonte de “justicia legítima, nunca por mano propia”, como enseñaron las Madres. ¿No tienen nada para decir de lxs más de 400 jóvenes apropiadxs que todavía no recuperaron su identidad? ¿Nada para decir de la clausura de todas las instituciones que tanto dicen defender? ¿Nada, ni una mención en relación a las torturas? ¿Nada acerca de los robos de bienes a lxs desaparecidxs y sus familias? ¿Nada sobre la censura a la prensa y la cultura? ¿Nada de nada sobre el pasado y la memoria?
Los mensajes del macrismo, manifiestos o en sus silencios, se complementan con el blindaje mediático que, junto a la usina de noticias y escándalos que acostumbran montar para desviar la atención del público, invisibilizó la multitudinaria marcha que como cada 24 de marzo encabezaron los organismos de derechos humanos junto a sindicatos, organizaciones políticas, sociales y estudiantiles.

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