Pura estudiante

Una adulta que finalizó sus estudios secundarios con herramientas inclusivas que implementó el gobierno anterior fue por más y se animó a la educación superior. Dialogamos con ella acerca de su voluntad, el rol del Estado y el hostigamiento oficial contra la educación pública.

Por Laura Fuhrmann

En 2011, Pura Rovella tomó una decisión que cambiaría su vida: finalizar el secundario. Gracias a su hermana, maestra de educación inicial y defensora de la escuela pública, se enteró de la existencia de “un Plan” que permitía a los trabajadores terminar sus estudios secundarios, a cualquier edad y de forma gratuita: el Coa/Fines I, uno de los Programas Nacionales de Finalización de Estudios Secundarios, creado en el año 2003, que posibilitaba a quienes no hubieran terminado la escuela secundaria anotarse para rendir las materias adeudadas. La iniciativa comportaba una enorme ventaja: permitía al alumno cursar cada materia adeudada, una vez por semana durante tres horas reloj, con un profesor de la asignatura en cuestión que, en la octava clase, evaluaba al estudiante y firmaba el acta en la que constaba la promoción, o no, de dicha materia. Y entonces Pura, que no dudó en aprovechar esa oportunidad, a los 54 años, ¡se recibió!

Pero la historia sigue, ya que si bien para algunos estudiantes se trató de “cerrar una etapa”, o cumplir con una “asignatura pendiente”, para ella significó un impulso para seguir estudiando. Entonces fue y se anotó, después de mucho meditarlo, en la prestigiosa pero muy temida Universidad de Buenos Aires (UBA), y seis años después obtuvo un título universitario: Podóloga.

Para conocer mejor esta historia, que echa por tierra unas cuantas ideas de las que la derecha es muy amiga, a saber: que la educación popular y/o de adultos no sirve para nada -puesto que “total no van a querer-poder seguir estudiando” y entonces que “el estado se corra, se ocupe de otras cosas”, porque “tenemos que achicar gastos”, “no es cuestión de destinar fondos para causas menores”, etc.-, le hicimos a Pura algunas preguntas, que ella accedió a contestar con una sola condición: que fuera después de las tres marchas realizadas en la Ciudad de Buenos Aires los días 6, 7 y 8 de marzo.

K: ¿A qué edad abandonaste la secundaria y por qué razón? ¿Qué te llevó a tomar la decisión de terminar el secundario a los 54 años?

PR: “Allá por la década de los 70, con sólo 20 años, dejé mis estudios de bachillerato incompletos, en el Nacional de San Isidro, turno noche. Quedé adeudando solo cuatro materias que, por diversas cuestiones como trabajar (la situación del país y su economía no permitía otra cosa…), etc., no llegué a rendir en su momento. Pero yo siempre tuve un sueño, que por lo que dije antes veía imposible realizarlo: “pertenecer como alumno/a la Universidad y ser una profesional”. Por eso, ni bien mi hermana me habló del Plan COA, fui y me anoté”.

K: ¿Y cómo fue “volver a la escuela”?

PR: “La verdad es que fueron inolvidables esas cursadas, despertaron en mí curiosidades, entusiasmo; me dieron seguridad, me permitieron creer en mí, y que yo también lo lograría. No puedo dejar de mencionar a los docentes a cargo de tan valiosa formación, la cual aumentó mis deseos de seguir por más”.

K: ¿Qué podés decirnos de tu etapa ya como estudiante de una carrera universitaria, Podología, en la UBA?

PR: “Como te decía: así fue que decidida, pero con temores aún, en el año 2012 comencé el CBC, en la sede de Martínez. Y sí, allí estaba, sentada en los bancos de la entidad rodeada de jóvenes, pero con un número importante de gente adulta con la que nos encontrábamos en la misma situación: comenzar una carrera a esta edad, pero todos con el mismo objetivo de llegar a cumplir el sueño de ser profesionales universitarios. Además están también los recuerdos, reuniones, sentir cómo esos docentes me daban herramientas que me permitían comenzar a reflexionar, discutir fundamentando, basándome en los conocimientos y pensamientos, y que poco a poco iban sembrando mi capacidad, mis conocimientos y me preparaban para más…”.

“Ahora sí, en el año 2013, me anoté en la Facultad de Medicina en el área de Podología, que fue siempre una carrera que me gustaba y quería conocer más sobre esta profesión. Eran 28 materias: ¡qué lejos lo veía! Pero en diciembre de 2016, logré finalizar la carrera con 60 años, orgullosa de pertenecer a la UBA, universidad pública de mi Patria”.

K: ¿Qué pasó cuando te recibiste y a qué te dedicás actualmente?

PR: “Antes de recibirme, pasaron por la carrera excelentes profesores, de los cuales rescato muchas cosas tanto para mi formación personal como profesional, sin dejar de olvidar y agradecerles todo lo que dieron para mi crecimiento. Pero además, siendo estudiante hice cosas no sólo en lo individual, sino también peleando por lo colectivo, perteneciendo al Centro de Estudiantes de Podología. Aunque siempre supe que quienes sólo tienen aspiraciones individuales, jamás entenderían las luchas colectivas”.

“Actualmente realizo ayudantías en la cátedra de Podología en los consultorios del Hospital de Clínicas, CABA, y me desempeño laboralmente en mi profesión”.

K: ¿Qué pensás de la educación pública en nuestro país, tan desprestigiada por el gobierno en los días que corren, y qué sentís cuando escuchás que Programas como el Fines y el COA, entre otros, están siendo vaciados lentamente por la actual gestión?

PR: “Nací, crecí y sigo sosteniendo que la educación pública es donde se da la oportunidad de estudiar a todas y todos. Siento orgullo de mi país, uno de los pocos que cuenta con este tipo de educación, como la UBA donde pude cursar mis estudios, reconocida como una de las mejores universidades del mundo. Y es mi mayor aspiración que la educación pública, gratuita, nacional y popular sea norte y bandera de mi patria”.

K: Son semanas muy intensas para nuestro pueblo en materia de reclamos. ¿Qué opinás sobre la lucha de los docentes, las mujeres, y de los trabajadores en general?

PR: “Si debo poner en la balanza la situación que vive nuestro país en los días que corren, repudio el trato que se les está dando a los maestros y educadores en general, sin un digno reconocimiento, con un sueldo que no supera la línea de pobreza, siendo que mucho trabajan ad honorem, poniendo todos sus conocimientos al servicio del alumno. Lo mismo se repite con los trabajadores, con abusos de poder, patoterismo, despidos masivos, total desigualdad de derechos con las mujeres. La actual gestión gubernamental beneficia a los que más tienen, creando más pobres, al haber hecho que se perdieran muchos derechos, muchos puestos de trabajo, porque no les interesa que haya una mayor distribución de la riqueza. Porque las y los trabajadores de la Educación, entre otros, dieron clase de dignidad en las calles, único lugar para expresarse masivamente junto a otros trabajadores, ya que el abuso de poder también se ha dado en la manipulación de los medios masivos de comunicación, y no fueron pocos. Sin embargo siguen sin ser escuchados, con un Ministro de Educación que ni siquiera es docente y no cumple con la Ley”.

La Alianza Cambiemos está desmantelando herramientas como el programa COA/Fines, porque fue creado para que todos puedan tener las mismas posibilidades de acceder a una educación pública de calidad, para promover la movilidad social y para conseguir un trabajo digno. Deseos que ellos no tienen, ni sienten.

 

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1 Comentario en "Pura estudiante"

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Ana María
Lector

No puedo ser imparcial, ya que soy esa hermana que encendió la mechita, pero sin duda con el esfuerzo, la perseverancia y la contención social esa pequeña chispa la pudo convertir en una llamarada que cambió su vida. Siento enorme orgullo de esta hermana que es producto de las políticas públicas de inclusión. Bravo PURY!!!!!!!

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