Homenajes

“Queremos opinar sobre el país”

Hace unos días se cumplió un nuevo aniversario del pase a la inmortalidad del estatal Germán Abdala, un hombre que peloó hasta su último suspiro en contra de la burocracia sindical, la entrega y saqueo de los intereses nacionales y la construcción, desde la política, de un proyecto nacional de país. Va una biografía elaborada por el legislador porteño del FpV, Javier Andrade.

Por Kranear

Durante la sesión del jueves 13 de julio de 2017, la legislatura porteña aprobó un proyecto de declaración elaborado por el legislador del Frente para la Victoria (FpV), Javier Andrade, en homenaje a Germán Abdala, a propósito de un nuevo aniversario de su partida física, ocurrida el 13 de julio de 1993.

Compartimos la letra del proyecto ya que se trató de un luchador indispensable para su época. No solo ganó la conducción de una de las seccionales más importante del gremio de de estatales, en una época signada por la entrega, justamente, de las empresas de servicios públicos, sino también, por el colaboracionismo de la burocracia sindical que como sucede ahora, con Macri en la Casa Rosada, mira para otro lado. Siendo diputado nacional, Abdala rompió con el PJ porque entendía que eran cómplices de la entrega y el saqueo del país. También fue artífice de la fundación la Central de los Trabajadores Argentinos. Hoy sin dudas estaría en la calle luchando contra el ajuste de la Alianza Cambiemos. Va su biografía.

Darío Germán Abdala nació el 12 de febrero de 1955 en una estancia cercana al balneario de Santa Teresita, Provincia de Buenos Aires. Hijo de Ana Mercedes Fulco y Manzur Abdala, transcurrió su infancia con sus hermanas Analía y Mirta. En el año 1968 viajó con su madre y sus hermanas a vivir a la Ciudad de Buenos Aires. Allí comenzó el secundario en la Escuela Manuel Belgrano. Hincha de Boca y peronista, a los 15 años ya militaba en una villa de Parque de los Patricios y más adelante en otra de Barracas.

Se sumó a la Juventud Peronista en la agrupación “Amado Olmos”, enrolada en la C.G.T. de los Argentinos, conducida por el gráfico Raymundo Ongaro. A los veinte años ingresó como pintor y albañil en los Talleres de Minería del Estado, y fue ahí que comenzó a participar de la actividad sindical de la Asociación Trabajadores del Estado (A.T.E).

En 1977, en oposición a la dirección del gremio en aquel entonces en manos de Juan Horvath (un colaboracionista de la dictadura cívico-militar), conformó la Agrupación Nacional Unidad Solidaridad de la Asociación de Trabajadores del Estado – A.N.U.S.A.T.E., en conjunto con Víctor de Gennaro y Héctor Quagliaro, entre otros, un espacio con el que enfrentaron la complicidad de aquella conducción con la dictadura, enmarcada en la pelea que impulsaba el grupo de los 25 sindicatos de la C.G.T.

El proceso de recuperación del sindicato tuvo su desenlace en 1984 cuando la Lista de A.N.U.S.A.T.E. obtuvo su primera victoria contra la burocracia encabezada por Horvarth. Germán fue electo secretario general de la Seccional Capital del gremio de los estatales.

En 1985 junto a Carlos “Chacho” Álvarez fundó el Movimiento Renovador Peronista de la Capital Federal, entendiendo que que la militancia sindical y política no pueden disociarse, y con la convicción de que es por medio de la política que se le da pelea a las injusticias que vivía el pueblo argentino. A mediados de los ´80 se le detectó cáncer, una enfermedad contra la que lucharía hasta el final de su vida, y que le demandó someterse a unas veinte operaciones.

Un luchador indispensable.

En el año 1989 fue electo diputado nacional por el Partido Justicialista (PJ). Una vez asumido, comenzó a diferenciarse de las decisiones del aquel entonces Presidente de la Nación Carlos Menem, por no materializar el programa electoral del “salariazo y la revolución productiva” con el que había logrado una victoria en las elecciones. Así fue que se produjo la conformación del llamado “Grupo de los 8”, integrado por Chacho Álvarez, Darío Alessandro, Luis Brunatti, Juan Pablo Cafiero, Franco Caviglia, Moisés Fontela y José Carlos Ramos, un bloque de diputados justicialistas que confrontaba con la alineación oficial, sin desafiliarse por eso del PJ. En este contexto, Abdala propuso y consiguió la aprobación de la Ley de Convenciones Colectivas para los trabajadores del Estado.

En simultáneo a sus responsabilidades como diputado nacional, en 1992 fue electo por tercera vez consecutiva secretario general de A.T.E. Capital. Acompañado por su esposa y compañera Marcela Bordenave y sus cuatro hijos, a pesar de la enfermedad contra la que lucho hasta el cansancio, siguió participando en plenarios del sindicato, reuniones, movilizaciones y actos políticos.

En noviembre de 1992 participó del acto fundacional del Congreso de Trabajadores Argentinos (C.T.A.), en el Parque Sarmiento de la Capital Federal. Desde ese espacio, más tarde, se conformaría una central sindical alternativa a la CGT oficialista que acompañaba sin cuestionamientos el proceso de privatización, vaciamiento y precarización del Estado.

Germán Abdala, murió el 13 de julio de 1993, en compañía de su familia. No quiso que lo velaran y sus cenizas fueron arrojadas en el balneario de Santa Teresita. El legado de compromiso, militancia en términos colectivos y entrega a los intereses del pueblo, siguen vigentes en todos los hombres y mujeres que levantan las banderas de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.

Algunas de las frases, que sintetizan su compromiso para construir un proyecto nacional, son:

“Sí, estoy convencido que un día el pueblo va a triunfar, estoy convencido de que nací para ser un militante de ese pueblo, y estoy convencido de que, en términos históricos, ese día llevaremos las banderas que hoy llevamos…porque el final del camino es nuestro”.

“El Estado es la única herramienta que tenemos las mayorías nacionales y populares para velar por nuestros intereses (…) La única herramienta a la mano que tiene el pueblo argentino es el Estado, que es el que puede velar por los intereses de salud, vivienda, educación, para garantizar que no haya desigualdades, para garantizar que los que más tienen, paguen”.

“No hay que subestimar: los trabajadores no necesitamos estar de mameluco y pedir un aumento de salario. Queremos opinar sobre el país”.

Kraneá tu comentario

Comentá primero

avatar
wpDiscuz