Ahora resulta indispensable

Una multitud colmó la Plaza de Mayo para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado. La consigna, coreada junto a los organismos de derechos humanos, remite a los tiempos más dolorosos. El Gobierno, no solo es insensible. Es encubridor y cómplice, desoye la presión internacional y cuenta con el apoyo de los grandes medios de comunicación. La salida siempre será más lucha y organización.

Por Mariano Abrevaya Dios

La sensación que muchos tuvimos en la Plaza de las Madres es que retrocedimos no doce, ni quince, sino muchos años más, ya que la consigna central del acto organizado por los organismos de derechos humanos por la desaparición de Santiago Maldonado nos trasladó hasta finales de la década del ochenta, comienzo de los noventa, cuando todavía se exigía la aparición con vida de los detenidos-desaparecidos de la dictadura cívico-militar de 1976.

Los escenarios colmados de referentes de las organizaciones de derechos humanos remiten, en nuestra memoria histórica colectiva, a los 24 de Marzo de los años kirchneristas, en los que primó la exigencia de que el poder judicial avanzase sobre los cómplices civiles del terrorismo de Estado. Madres, Abuelas, H.I.J.O.S., Familiares, acompañaban de modo decidido los avances en materia de memoria, verdad y justicia que impulsaba el gobierno. Fueron tiempos celebratorios, poéticos.

Ahora todo cambió, por supuesto. Y si faltaba una ficha para completar el doloroso rompecabezas de la restauración conservadora -que incluye ajuste económico, endeudamiento y persecución política, mediática y judicial contra los dirigentes, militantes y adherentes del campo nacional y popular-, era un desaparecido. Y no un Julio López, secuestrado por mano de obra desocupada de la Bonaerense en venganza por los juicios y la cárcel común, sino una víctima, otra vez, de la barbarie de una fuerza de seguridad estatal.

Se trata de un Estado que ahora está a cargo de funcionarios que no solo no cumplen su responsabilidad de velar por la integridad de los ciudadanos, u ordenar el inicio de una investigación sin perder un segundo cuando se sospeche que una fuerza de seguridad federal está implicada en la comisión de un delito, sino que mienten de modo deliberado. Fue Pablo Noceti, el jefe de gabinete de la ministra Patricia Bullrich, el que encabezó el operativo de la Gendarmería en el territorio de la comunidad Pu Lof Cushamen, en Chubut, pero no lo blanquean, y tiran la pelota a la tribuna, encubren a los posibles responsables y desvían la atención con la complicidad de las grandes empresas de medios de comunicación, que dejan por un rato a un costado a Venezuela para construir el relato de una nueva amenaza que intranquilice a su votante derecho y humano: el avance de una guerrilla mapuche.

Retrocedimos por lo menos dos décadas porque coreamos consignas que creíamos enterradas, porque tenemos que armar una campaña y llenar una plaza para exigir que aparezca con vida un ser querido, porque volvemos a sentirnos vulnerables y volvemos a tener miedo por nosotros y lo que le puede suceder al de al lado, porque nos gobiernan Macri, Vidal, los dos Bullrich y tantos otros, que no solo carecen de un piso de sensibilidad social que los motive a la toma de ciertas decisiones, sino que son parte de los sectores que a lo largo de la historia confabularon, operaron y avanzaron contra los intereses populares y todos aquellos que se atreviesen a enfrentarlos, siempre con el objetivo de apoderarse de la mayor cantidad posible de la riqueza que genera nuestro país. Y no solo eso: este gobierno se caracteriza por simular, manipular y mentir. Con el vital apoyo, por ahora, del dispositivo de propaganda del sistema de empresas de medios de comunicación.

La Alianza Cambiemos no cede en su actitud ni siquiera con la presión de los organismos internacionales, como ocurre también con la detención de Milagro Sala. Pareciera que están dispuestos a pagar cualquier costo por la causa de su socio pagatónico, Benetton, tan codicioso como ellos a la hora de apropiarse de tierras.

Por eso, la batalla siempre será cultural, que se promueve por medio de la organización y la militancia por las causas justas. Cuantos mas seamos los que tengamos un mínimo de capacidad crítica para leer la realidad, más difícil será que entren las balas infames de Canal 13 o el portal Infobae, cuando intentan de modo burdo instalar que Santiago fue visto en local comercial, o más importante aún, que un Macri gane una elección presidencial. Somos unos millones más de los que había cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia, pero por lo menos hasta hace un año y medio atrás, insuficientes para que nos gobierne el antipueblo.

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