Represión en Plaza de Mayo

El caso de Micael

Un grupo de amigos, encabezado por el autor de la nota, realizó una reconstrucción periodística de los hechos que derivaron en la patoteada, maltrato físico, detención y armado de una causa judicial, de parte de la Policía de la Ciudad, en contra de un estudiante que pasaba por la zona de la Plaza de Mayo, el 1 de septiembre de 2017, luego del multitudinario acto que se realizó por la desaparición de Santiago Maldonado.

Por Kranear

Un amigo nuestro, Nacho Goett, posteó en su Facebook la reconstrucción periodística que junto a un grupo de amigos realizaron con material propio y de C5N, sobre el vejamen que un conocido suyo sufrió de parte de agentes de la Policía de la Ciudad, a tres cuadras de la Plaza de Mayo, la noche que una multitud se movilizó al centro porteño para exigirle al Estado respuestas sobre la desaparición de Santiago Maldonado. Las imágenes, los datos, los testimonios, dan cuenta de no solo que la fuerza de seguridad de Larreta actuó con ferocidad e impunidad, sino que las empresas de medios aliadas con el oficialismo manipularon los hechos para favorecer a un gobierno que hace unas semanas está instalando la peligrosísima teoría de que están siendo víctimas de un creciente clima de violencia política.

Estas son las palabras de Goett:

Viernes 1 de septiembre, cerca de las 22 hs.

Acto 1: Un ciudadano se acerca a hablar con la Policía para pedir que dejen de tirar gas pimienta. Resultado: Se lo tiran en la cara a él (Video 1).

Acto 2: No conforme con haberle tirado gas pimienta, cinco efectivos policiales lo tiran al piso, lo esposan y uno de los agentes le apreta la cabeza contra las baldozas con la rodilla. (Video 2).

Acto 3: Se lo llevan detenido. (Videos 3 y 4).

Resultado: Preso e incomunicado por más de 48 horas, acusado de intimidación pública, atentado y resistencia a la autoridad.

En la causa judicial figura que nuestro conocido fue detenido a las 20:18 hs (en el video 2 se observa que el hecho ocurre casi dos horas después), en la Plaza de Mayo (la detención se produjo a 3 cuadras de allí, en Piedras y Av. de Mayo) y por arrojar bombas molotovs y piedras contra la Policía.

Todo esto lo sé porque el ciudadano es conocido mío, y el fin de semana pasado estuvimos yendo con amigos a la Comisaria de la Comuna 12 de la Policía de la Ciudad y el fin de semana a los tribunales de Comodoro Py. Fue gracias a la gestión de Pablo Llonto y la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) que finalmente se logró la liberación de nuestro conocido y los otros 29 perejiles.

Vale la pena recordar que la Policía de la Ciudad no agarró ni a uno de los que hicieron pintadas, tiraron piedras y quemaron contenedores, entre otros destrozos. Raro.

Maggi, a punto de ser arrojado en un camión celular.
A Maggi lo depositan dentro del celular junto a otras víctimas de la cacería.

Micael, o “Mica” -nuestro conocido-, junto a un docente que estaba comiendo pizza, un técnico informático que salía de trabajar, como así también nueve trabajadores de prensa, entre otros perejiles que andaban por Avenida de Mayo, fueron presas de la cacería. Luego les inventarían causas. Así de simple y siniestro.

Apelo a la honestidad intelectual de mis amigos/familiares/conocidos/contactos para creer en mis palabras, ya que vivimos en épocas que no importa la realidad sino en cómo te la cuentan. Y en palabras del periodista Ricardo “Patán” Ragendorfer, no me vengan a hablar de “Posverdad”. En mi barrio se llama MENTIR.

Porque así como entre los amigos pudimos reconstruir con videos de la gente y algunos canales de televisión lo que realmente pasó en los alrededores de la Plaza de Mayo el viernes 1 de septiembre, imaginen lo que podrán hacer a 2.000 kms. con el corte en la Ruta 40 en el que desapareció Santiago Maldonado, instancia en la que no hubo ni el 10% de cobertura de lo que tuvimos acá en la Ciudad de Buenos Aires.

Y como está tan de moda correr el eje de discusión, sigamos pidiendo lo que se pide desde hace 35 días: la aparición con vida de Santiago Maldonado. El Estado es responsable. Basta de ensuciar a las víctimas.

Posdata: Para los sommeliers de marchas, por las dudas aclaro que Mica no estaba tirando piedras ni haciendo pintadas. Estaba yendo a buscar su auto para irse a su casa e intercedió para que los uniformados aflojaran con el gas pimienta que le estaban tirando a todo el mundo. El es estudiante, trabaja y paga sus impuestos. Un ciudadano ejemplar, diríamos. Hasta con conciencia social, pucha. Intentó el dialogo y terminó en cana, sería la versión corta.

 

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1 Comentario en "El caso de Micael"

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Alejandra M. Mercado
Lector

Nunca imaginé que viviríamos esta infamia de nuevo y con el beneplácito de un gran porcentaje de la población cerebroliso.

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