Las tribunas y la calle

No es novedad que una tribuna futbolera entone consignas políticas. Sí que sea en tiempos democráticos y que la iniciativa haya ganado también la calle y las redes sociales. Va un repaso de la historia de la canción y de algunos hechos políticos y sociales similares. Para nosotros no hay dudas: se trata de una expresión que refleja un enorme descontento social con el Gobierno de Macri.

Por Osvaldo Jara

A raíz del “hit del verano” que se entona y celebra en las canchas de fútbol, recitales, teatros, bares, la calle y las redes sociales, Mauricio Macri mandó hacer una encuesta para develar incógnitas sobre un fenómeno tan inesperado como masivo. La primera conclusión a la que llegó fue que los cánticos resultaron espontáneos. La segunda, que las razones del exabrupto son a raíz de cuestiones futbolísticas.

¿Cuándo comenzó esto?

El cantito de la tribuna de San Lorenzo, en el partido que jugó contra Boca por la décimocuarta fecha de la presente Superliga. El árbitro Silvio Trucco sancionó fallos polémicos a favor del Xeneize y desató la ira del simpatizante sanlorencista. La reacción fue dirigir su enojo hacia el presidente de la Nación. A partir de este episodio el estribillo antimacrista se volvió furor primero en los estadios y luego fuera de ellos.

El tema original de este hit surgió en los años setenta, cuando Raúl Shekiro Fernández Guzmán compuso “Es tiempo alegrarnos”. Fue escrito a raíz de la vuelta de Juan Domingo Perón, luego de dieciocho años en el exilio. En 1975 fue utilizado como jingle para el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Este tema remitía a la alegría y felicidad, por medio de una melodía ágil y pegadiza. Un tiempo más tarde fue tomado por las hinchadas para alentar a su equipo o fustigar a sus adversarios.

El cantito en contra del mandatario presidencial superó todo los pronósticos. El periodismo deportivo liberal y parte de la intelectualidad de “izquierda” intentan minimizarlo, cuando no negarlo. Salvo algunas solitarias excepciones, sostienen en alguna medida el pensamiento del Jefe de Estado. Entonces, cantar “Mauricio Macri, la puta que te parió…” sería en rechazo al supuesto favoritismo de Boca Juniors en el campeonato argentino.

La estrategia de comunicación del Gobierno nacional no fue capaz de contener este fenómeno que día a día se multiplica en distintos espacios públicos, y el grito popular de cancha emergió como una clara expresión de descontento social.

En pocas semanas fue repetido por los simpatizantes de River Plate, Racing Club, Independiente, Huracán, Tigre, Chacarita Juniors, Banfield y All Boys, más un par de clubes del ascenso. Inmediatamente, pasó las fronteras del fútbol y comenzó a escucharse en partidos de básquet, eventos musicales, manifestaciones laborales y otros lugares públicos.

El canto de tribuna fue, en ciertos momentos de la historia,el emergente de causas políticas y sociales. Ha sido parte de las construcciones simbólicas que se originan desde el llano y expresan un malestar social.

Uno de los más emblemáticos se produjo luego de la irrupción de la “Revolución Fusiladora”, régimen que desplazó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón en el ´55. La dictadura gorila persiguió al peronismo y su movimiento de manera revanchista. Los fusilamientos del 9 de junio de 1956 y las comisiones investigadoras eran claras muestras del clima que azotaba por esos días a nuestro país. El Decreto 4.161 –que restringía cualquier tipo de expresión justicialista- prohibió entre otras cosas la entonación de la Marcha Peronista.

En este escenario la más mínima referencia hacia el peronismo era violatoria de esta normativa. Sin embargo, los síntomas de rebeldía no se hicieron esperar. Las hinchadas de Racing y Boca fueron las primeras en utilizar la melodía de la marcha y adaptarla a sus propios colores. “En el este y el oeste/en el norte y el sur/brillará blanca y celeste/la Academia Racing Club/ y la Acade y la Acade../”. Lejos de ser una cuestión menor se trataba de desafiar a un régimen que tenía como objetivo principal la quita de derechos al pueblo trabajador.

Durante aquellos años, algunas hinchadas fueron reacias a las dictaduras militares. Y en realidad este hecho no resulta extraño teniendo en cuenta de que se trataba de aglutinamientos de fuerte raigambre popular. Se trataba de simpatizantes insertos en barrios compuestos en su mayoría por familias de clase trabajadora.

El presidente de la Nación y el del club de la ribera. Demasiado poder para solo dos hombres.

En el barrio de Mataderos hubo un hecho protagonizado por los hinchas de Nueva Chicago sobre fines de la dictadura militar. En octubre de 1981 cuarenta y nueve hinchas del “Torito” fueron detenidos, después de una feroz represión policial, por haber cantado la Marcha Peronista. Mientras fueron obligados por la policía a ir trotando a la comisaría, los efectivos recibieron una lluvia de piedras por parte de los vecinos.

Este barrio, con fuerte identidad territorial, tiene una historia ligada a lo popular. La hinchada de Nueva Chicago tuvo desde siempre una tradición ligada al peronismo. A partir de este hecho podemos comprender que no existe una “cultura futbolera pura” como se pretende desde ciertos púlpitos catedráticos. Es la propia cultura, con sus tintes sociales y políticos, la que brota por los poros y toma cuerpo.

Es la misma consistencia que tuvo la hinchada de Morón en el 83´cuando la ferocidad de la dictadura militar hizo que se llevaran al “Polaco”, un reconocido hincha del “Gallo” de aquella época. La barra cantó por aquellos días por su aparición con vida. Más que un pedido sobre una persona particular, era el repudio generalizado a un estado de época.

Por lo general, las expresiones políticas en las canchas argentinas se han producido en tiempos de dictaduras. Las tensiones sociales y la censura fueron factores movilizantes para expresiones colectivas de este tipo. Es a raíz de esto que cualquier manifestación en período democrático cobra un aditamento extra.

No resulta trascendente rastrear cuál fue la razón inicial del “hit” anti Cambiemos. Es más importante entender la apropiación de un cantito de cancha por parte de hinchas, aficionados a la música, usuarios de transportes, trabajadores en conflicto. Acaso debemos preguntarnos si no son los mismos que en diciembre del año pasado salieron a las calles a repudiar el saqueo a jubilados actuales y futuros. O si no son los despedidos de este plan económico, o los indignados que entienden que sus derechos son permanentemente vulnerados.

La trampa con que cuenta la “intelligentzia” para diluir este fenómeno es poner el eje en una cuestión futbolera. Parece ser que es importante “interpretar” la cultura del fútbol pero no el debate sobre un malestar que excede claramente lo deportivo.

Después de muchos años, las hinchadas argentinas vuelven a pronunciarse en términos políticos. Ya había pasado en algunas tribunas, durante el kirchnerismo, en contra del Grupo Clarín. Lo que se ha dado en denominar el “hit del verano” (MMLPQTP) es el enérgico repudio a las políticas de ajuste y miseria de gobierno de Mauricio Macri. Se trata de un cantito que provino de las canchas de fútbol, pero que trasciende sus fronteras y se multiplica día a día.

Tan es así, que el censor de Hernán Lombardi obilgó a los conductores del exitoso programa Cocineros Argentinos a disculparse frente a la cámara, en la televisión pública, por haber permitido que un grupo de músicos interpretase unos minutos la melodía de la canción.

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