“El desafío está en generar redes de comunicación”

Juan Martín Ramos Padilla es el editor general de Infosiberia, un servicio informativo que comenzó a circular por WhatsApp pocos días después de que Víctor Hugo Morales fuese echado de Radio Continental. En dos años pasaron de cien lectores a treinta mil. Se trata de una experiencia de comunicación popular notable.

Por Mariano Abrevaya Dios

Ni bien asumió el poder público, la Alianza Cambiemos desmanteló la nueva ley de medios. Era predecible. Qué era eso de democratizar el monopolio de la información. En pocos meses lograron pulverizar las pocas voces opositoras que hacían periodismo en los medios públicos y también en empresas privadas. Fomentaron la censura, la difamación, la persecución, el ahogo financiero a través de la quita de la pauta oficial, los despidos y en algunos casos, la cárcel y la condena mediática.

Son tiempos sombríos para la pluralidad de voces, la libertad de expresión y el derecho a la información. Son tiempos aciagos para la comunicación popular. Pero también una oportunidad, para que a través de la voluntad de siempre, y una buena dosis de creatividad, florezcan nuevos proyectos comunicacionales.

Una de esas experiencias se llama Infosiberia. Sus creadores y responsables son Juan Martín Ramos Padilla, Gonzalo Navarro y Javier Corcuera. Tres amigos y compañeros del oficio de la comunicación y el periodismo que decidieron lanzar un proyecto comunicacional mientras sufrían el discurso de asunción de Macri y su posterior bailecito en el balcón de la Casa Rosada.

– ¿Cuándo arrancaron?

– Ya en los primeros días de la gestión del nuevo gobierno comienzan a darse una serie de hechos que tenían que ver con lo que hoy llamamos cerco mediático, y nos decidimos a avanzar con un proyecto que fuese en contra de esa práctica, como el despido de Víctor Hugo de radio Continental – cuenta Juan Martín en su oficina, que tiene vista a una calle Talcahuano. Y sigue: – Pensamos en un sitio web de noticias y en una radio. Pero no teniamos recursos. Entonces dimos el primer paso: En lugar de buscar un lugar para montar la redacción y la radio, me mudé yo – recuerda.

Se trata del departamento en el que funciona la redacción y la radio. Medio piso de un edificio angosto y pisos altos, típico de la zona en la que la mayoría de los comercios se dedica al rubro de la compra y venta de instrumentos musicales. El inmueble está, ubicado en una zona estratégica, entre el Obelisco y el Congreso de la Nación.

Nos acompañan sus dos hijas. No tienen escuela porque hay paro. La más chica está sentada detrás del escritorio, en la silla del padre. Dibuja. La otra se acomodó cerca nuestro, de cara a la ventana.

– ¿Por qué Infosiberia?

– Conjugamos varias ideas -dice-. Hacían cuarenta grados y Siberia remite al frío. También es una metáfora que se utiliza mucho en política, cuando te mandan al exilio, como aparece en la obra Crimen y castigo -del ruso Fiódor Dostoyevski-, y también nos pareció que era un buen modo de burlarnos de un medio muy porteñocéntrico como Infobae. Teníamos la sensación de que muchísimas puertas comenzaban a cerrarse.

Las dos nenas están muy atentas a la conversación, y al grabador que está al lado del te que me trajo el anfitrión por haberme resfriado, como corresponde, el primer día del otoño. Del otro lado de la puerta se escuchan las voces de los jóvenes que trabajan en la redacción.

Juan Martín es el biógrafo de la primera presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

– ¿Por qué por medio del WhatsApp?

Juan apunta que la idea fue suya, y que sus dos compañeros lo apoyaron, pero que al momento de consultar con algunos colegas, se mostraron escépticos. Pero avanzaron. Eran los primeros en animarse a una modalidad como esa.

– Las herramientas que nos ofrecía la red social eran muy limitadas -dice -. Todavía no teníamos ni la posibilidad de escribir con negrita o cursiva, y la función de las listas de difusión, que es lo que usamos nosotros para compartir nuestro envíos, era muy nueva. Hoy distribuimos el boletín por medio de cientos de listas de difusión y a través de seis teléfonos celulares. No es apretar un botón, y ya -avisa -. Enviar el boletín es un proceso que nos lleva casi una hora -cuenta.

En 2016 arrancaron con cien lectores y hoy cuentan con más de treinta mil, de todos los rincones del país. La redacción de las noticias que comparten con su audiencia de lunes a viernes, a primera hora de la mañana, empieza a ser elaborado durante el día, con parte de los contenidos periodísticos que surgen de la programación de Radio Caput, la otra pata de su proyecto comunicacional, aparte de portales y agencias de noticias.

Ya pasada la madrugada, dos personas realizan una subedición de las noticias recolectadas durante el día. Y Juan, como editor general, antes de que asome el sol, realiza una edición y selección para darle forma final al boletín informativo que los lectores encuentran en sus celulares, tabletas o computadoras, cuando se levantan de la cama.

El boletín tiene un encabezado con el título y la foto de la noticia más importante del día anterior, luego hay un párrafo protocolar con el que se llama al lector a enviarle a otros conocidos los datos del servicio, y luego se presentan las secciones: Nacionales, Internacionales, Gremiales, Lesa Humanidad, Cultura, Deportes, un apartado para el ocio, con preguntas y respuestas sobre cultura general, como así también la programación del día de Caput. En el cierre del boletín se publica el Staff. En total, son trece personas.

Los boletines están escritos con una prolijidad admirable. Ni un error de redacción. Muchos menos de ortografía. Negrita para resaltar, cursiva para citar, íconos para reforzar. El tono del envío es informativo. La subjetividad del emisor está en la selección de las noticias, que tienen que ver con la agenda del campo nacional y popular. Son profesionales: Toda la información está chequeada.

La radio y la redacción funcionan en el mismo inmueble.

– Una de las diferencias más destacada que tiene Infosiberia con respecto a otros medios de comunicación es que hay un constante ida y vuelta con los lectores y las lectoras -retoma Juan, que en lugar de te, ceba mate -. Asumen un rol activo en nuestro proyecto. Nos escriben, nos señalan sus inquietudes, nos pasan información. O muestran sus diferencias con el enfoque que le estamos dando a una noticia. Parte del crecimiento de nuestro proyecto se debe al aporte que realizan nuestros lectores. El lenguaje de género sensitivo, por ejemplo, que hasta hace no mucho tiempo atrás no estaba presente en la redacción de nuestras noticias.

El proyecto siguió robusteciéndose con la incorporación de columnistas y periodistas especializados.

– Hace poco se sumó Néstor Espósito, un periodista que cubre judiciales, que se enteró que se quedaba sin trabajo camino al quirófano para realizarse una operación de corazón abierto -cuenta Juan -. O Giselle Tepper, de la radio La Imposible -de la agrupación H.I,J.O.S.-, que cubre la agenda de los Derechos Humanos.

Juan Martín nació en 1981. Estudió Derecho por mandato familiar pero al poco tiempo se cambió al periodismo, actividad que hoy ejerce con pasión militante. Estudió una tecnicatura en TEA y luego hizo una licenciatura. A sus veinticinco años -en 2006- escribió la biografía de Chicha Mariani, la primera presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo. Fue funcionario de la secretaría de Derechos Humanos del segundo gobierno provincial de Daniel Scioli, hasta el 9 de diciembre de 2015, cuando presentó la renuncia.

Las paredes de alrededor del escritorio están decoradas con retratos dibujados con lápiz negro. Todas mujeres. Las reconozco porque en un época me llegaban al teléfono los domingos. Juan las contextualiza:

– Durante seis meses, todos los domingos, enviábamos el dibujos de una mujer, elegida por nuestros lectores y lectoras. Se votaba los miércoles, los viernes escrutábamos, el sábado Luis Inca dibujaba, y el domingo lo enviábamos.

La radio funciona en internet.

Juan también suma que ante determinados hechos de la coyuntura, desde Infosiberia proponen un ida y vuelta con sus lectores.

– Al mes de la desaparición de Santiago Maldonado, le pedimos a nuestros lectores que nos manden un mensaje relativo al tema. Pensamos que recibiríamos algunos cientos de envíos. Fueron cinco mil. Los teléfonos parecía que iban a explotar. Y ahora qué hacemos con esto, nos preguntamos. Hicimos una transmisión especial, en radio Caput, de doce horas, en la que transmitimos esos miles de mensajes -recuerda.

Otro ejemplo. Como hace unos días llegaron al boletín número 500, le pidieron una frase a 500 personalidades de la política, los medios de comunicación, la cultura, el deporte y el arte, entre otros. También a algunos de los lectores. Y ese día compartieron las 500 expresiones en un boletín especial.

En todos los casos se trata de una política editorial del medio, que apunta a promover y profundizar el vínculo con sus lectores.

– ¿Cómo se sostienen en lo económico?

– A través del aporte que realizan cientos de lectores que no se conocen entre sí – dice Juan, y cuenta que la idea le surgió una noche en una peatonal de un balneario de la Costa Atlántica, junto a sus hijas, frente a un espectáculo callejero. Le pagan un salario al equipo de redacción y a los operadores de la radio.

Radio Caput comenzó a funcionar en abril de 2016. Sin recursos, y con mucha voluntad, comenzaron a llenar la programación. Ahora es una maquina que funciona con todos sus motores al máximo. La puerta nos la abrió Javier Vicente, el Relator del Pueblo, que luego de ser echado de de los medios públicos, encontró allí un lugar para hacer lo que más lo apasiona: radio. Su programa se llama Relatos militantes, todas las tardes.

– La clave fue y sigue siendo la coherencia -cuenta Juan con respecto a Caput -. Ser transparentes a la hora de mostrar quiénes somos y hacia dónde vamos -afirma. Una coherencia que por ejemplo los lleva a entrevistar al ex cortesano y compañero Raúl Eugenio Zaffaroni, que entre otras expresiones dijo algo así como que quería que el gobierno se fuese cuanto antes, un hecho que fue aprovechado por el juez federal Ariel Lijo para enviar a la Policía Federal a la radio para que les den el audio completo de la entrevista. Se trató de uno de los tantos aprietes a los que no está acostumbrado Cambiemos.

Otros que tienen programa son Edgardo Mocca, Hernán Brienza, Cynthia García y Guillermo Moreno. Pero no solo hay peronistas. También socialistas K, humanistas y hasta trosquistas.

Vicente, un columnista y la pasión por la radio.

– ¿Qué crees que podemos ir haciendo desde el campo nacional y popular en relación con la comunicación, pensando en una nueva experiencia de gobierno?

– El desafío está en generar redes de comunicación. Pensar en un Magnetto bueno es un error. Lo mismo con pensar que ellos tienen herramientas y medios de comunicación y nosotros no. El problema es que estamos dispersos y desorganizados. Si logramos articular y economizar esfuerzos entre los distintos medios anti hegemónicos, podemos dar una buena batalla.

Me despedí de las nenas con un choque de manos y luego de salir de la oficina, me presentó a los jóvenes que estaban preparando el boletín del otro día. Los cuatro estaban frente a su computadora. Las paredes estaban decoradas con iconografía de la política y la cultura popular. En la habitación contigua, separados por un vidrio, los operadores estaban atentos a los movimientos del conductor del programa de la tarde: Vicente. Nos saludamos con unos dedos en V y una ancha sonrisa.

Para recibir los boletines hay que enviar un mensaje al teléfono 115.495.9885 con la palabra “Pañuelo”.

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