“Milagro es la gran subversiva del siglo XXI”

La abogada de Milagro Sala, Elizabeth Gómez Alcorta, participó de la emotiva presentación del libro producido por las fotógrafas Majo Malvares y Gimena Tur, en el que un enorme colectivo de personalidades se solidariza con la dirigente barrial jujeña, presa de modo arbitrario por el poder político de su provincia, y exige su liberación. El encuentro se realizó en el Instituto Patria.

Texto: Mariano Abrevaya Dios. Fotos: Estanislao Santos y Facundo Nolasco

Las autoras del libro Todos Somos Milagro, Majo Malvares y Gimena Tur, se pararon frente a la platea del auditorio Néstor Kirchner del Instituto Patria, y en menos de cuarenta segundos consumaron su intervención: agradecieron la presencia de los panelistas, del público y de la editorial, y luego leyeron los nombres de los 19 presos y presas políticos del régimen de Cambiemos. En más de un pasaje del conteo se les cortó la voz. El sentimiento colectivo de tristeza, dolor e indignación que ganó el salón finalizó con un aplauso cerrado y sentido luego del último nombre. En la primera fila también aplaudía el ex secretario legal y técnico de los tres gobiernos kirchneristas y ex preso político de la dictadura genocida del 76 y del gobierno de Macri: Carlos Zannini.

Los panelistas invitados por las autoras del libro –compuesto por fotos en las que los protagonistas posan con una foto con medio rostro de la dirigente barrial jujeña les tapa la mitad de la cara -, estuvo compuesto por Elizabeth Gómez Alcorta, abogada defensora de Milagro Sala, el rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), Nicolás Trota, la cantante Liliana Herrero y la madre de Plaza de Mayo Taty Almeida.

Las autoras se pusieron a trabajar al poquito tiempo que Milagro fue detenida en su provincia, en enero de 2016, por acampar en una plaza.

“Para nosotros es importante como editorial poder publicar este libro, porque entendemos que ni la academia ni la cultura son espacios neutrales”, dijo Trota, que tiene a su cargo no solo la universidad sino también la editorial del grupo Octubre, que pertenece al sindicato de los encargados de edificios (SUTERH), luego de rememorar, con sonrisas cómplices, el día que las autoras del libro le llevaron la idea, y como casi de inmediato se pusieron a trabajar para conseguir que figuras como Dilma Rouseff o Raul Zaffaroni se sacasen la foto con la media cara de Milagro Sala.

Trota contó que “nuestra agenda responde a los intereses del sector de los trabajadores” y allí fue donde enmarcó la publicación del libro, al que calificó como “un testimonio para que la sociedad pueda comprender lo que se vive hoy en Jujuy”. Recordó que la universidad fue creada por decreto, en 2012, por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y dijo: “Que los trabajadores cuenten con una universidad y con una editorial, no fue magia, sino parte de una Argentina que se animó a transformarse a sí misma, una Argentina que cada día más compatriotas miran con añoranza”, agregó.

Zannini, como le sucede a cada lugar que va, es recibido con abrazos, aplausos y enormes muestras de cariño.

La actividad comenzó con dos canciones del cantante Ramiro Abrevaya, uno de los artistas que participó del trabajo Todos somos Milagro. Frente al pie del micrófono, y con una guitarra, interpretó dos canciones propias, muy delicadas y bellas. En el cierre de la segunda, realizó un enganche con el estribillo de la célebre canción Como la cigarra, de María Elena Walsh: Cantando al sol como la cigarra / Después de un año bajo la tierra / Igual que sobreviviente / Que vuelve de la guerra. La melodía quedó flotando en el aire, aún luego de los aplausos y la presentación que hizo de los panelistas el coordinador del ciclo de presentaciones editoriales del instituto. Fue tan así, que Liliana Herrero se puso de pie, y con una gestualidad fascinante, capturó el estribillo del aire y lo volvió a poner su boca, a voz de cuello, junto a toda la platea.

“Es una obra colectiva y no podría haber sido de otra manera si es un libro que habla de Milagro, ya que hablar de Milagro es hablar de la Tupac. Por otro lado, este libro es un legado de esta época que nos toca vivir, difícil, hostil y que trabaja en contra de lo colectivo y lo político, al estigmatizarlo y criminalizarlo.

Varias de las peleas que hoy se están dando en la calle, dijeron presente en el auditorio.

Gómez Alcorta arrancó su intervención con un gesto que la pinta de cuerpo entero: mencionó a los cuatro abogados que la acompañan en la defensa de Milagro Sala, desde que fue apresada por el poder político jujeño, en enero de 2016. Luego habló: “Milagro es la gran subversiva del siglo XXI. La gran bruja. Desafió todos los órdenes establecidos en una provincia como Jujuy, conservadora, machista, racista, y ella, siendo negra, coya, pobre, con todos síntomas de vulnerabilidad, emergió como una líder muy potente que demostró que con la organización popular se le podía ofrecer un futuro a las víctimas de las recetas neoliberales de la década del noventa”, disparó Gómez Alcorta, una de las caras más conocidos a la defensa de la dirigente barrial perseguida por el gobernador Morales.

“Esta obra colectiva permite que esa otredad negativa simboliza todo lo contrario al individualismo extremo al que nos quieren llevar”, dijo en relación al libro, impreso a todo color, con fotos y textos. “Todos y todas las que estamos acá ponemos la cara, el cuerpo, porque cuando tocan a uno nos tocan a todos. Esto es disputarle el sentido al neoliberalismo. Cuando van por Milagro, van por la comunidad. Van por todos. Con la media cara de Milagro, todos somos ella”, cerró la abogada.

Almeida tiene 89 años y una vitalidad notable.

Hubo movimiento de varias personas detrás de la puerta de ingreso al auditorio cuando Herrero estaba por comenzar a compartir sus palabras. El silencio y la expectativa se terminaron cuando apareció Taty, con el pañuelo sobre la cabeza, ayudada por un par de personas del instituto y una comitiva que incluía a Oscar Parrilli, presidente de la casa.

Almeida se acomodó y durante varios minutos arengó a los panelistas y a la platea a seguir luchando por las políticas de memoria, verdad y justicia que sancionó el kirchnerismo, por seguir acompañando los juicios por delitos de lesa humanidad y por la vuelta a la Casa Rosada de un gobierno popular, con el que no habría más presos políticos.

Herrero habló con el corazón en la mano. Con una frescura y una entrega conmovedoras. Con una capacidad notable para comunicar sus ideas y sus sentimientos, “porque hablar es pensar”, según sus propias palabras. Y contó una historia, con el tono, las pausas y los silencios de los que saben contar las mejores historias.

No vamos aflojar ni un tantito así, aseguró Taty.

Milagro fue a un concierto suyo junto a su compañero, Raúl Noro, y alguien los presentó, luego del recital conversaron durante un buen rato, con varios vinos de por medio, y sin condicionamientos de ningún tipo. “Ella me dijo: contame todo, quién sos, por qué tocás, por qué cantás así. Yo le conté lo que pude”, confesó ante la platea. “Hay cosas con las que uno tartamudea, otras con las que enmudece, otras de las que se olvida. Uno tropieza con los recuerdos”, explicó.

Herrera contó que hace un tiempo fueron a visitar a Milagro a la prisión de Alto Comedero junto a un grupo de artistas. Dolores Solá, Juan Falú, la autora del libro Majo Malvarez, Teresa Parodi, Luisa Kuliok, Cristina Banegas, aparte de la periodista Sandra Russo, entre otros. “Cuando la carcelera nos demoraba el abrazo, ella del lado de adentro y nosotros afuera, ella me agarró las manos y me dijo: demoraste mucho en venir. Me mató”, confesó la cantante. Una vez adentro, y junto a otras militantes de la Tupac Amaru que también están detenidas, como Shakira –que está muy mal de salud-, “no me animé a decirle a Milagro ahora contame vos”, asumió, y otra vez el silencio y la emoción volvieron a envolver a la platea, “pero sí tuvimos la oportunidad de escuchar un larguísimos monologo suyo, y luego le cantamos, le organizamos una peña”.

Herrero fue puro pensamiento y emotividad. Conmovió hasta a la gata del Instituto, bautizada Patria.

La actividad fue abierta por otra cantante popular y militante política, aparte de miembro de la comisión directiva de la casa: Teresa Parodi. En el cierre hubo firma de libros, abrazos y muchas fotos con los dedos en V. El Instituto Patria, de esta manera, volvió a poner en el centro de su agenda, la persecución contra Milagro Sala, como hace dos años y medios atrás, cuando comenzaba a conformarse el Comité por la Liberación de la dirigente, como parte de la estrategia para lograr su liberación de las garras de Morales, Blaquier y Macri.


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