Fuimos. Seremos. Será

Fuimos a pesar de la lluvia y con el frío. Otra vez. Fuimos sabiendo que los números no nos daban. Que podían más los dogmas que los debates, y más la hipocresía y la especulación electoral, que la agenda social y política del mujerío en las calles.

Por Rocío Bilbao. Foto: Gabriela Valle.

Fuimos sabiendo que nos iban a mentir en la cara. Descaradamente. Que nos citarían falsos traumas y números oficiales sobre lo que por definición no es oficial: la clandestinidad.

Fuimos sabiendo que seríamos violentadas, por quienes justifican las violaciones y leen con cadencia pausada y sin sonrojo que con la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo se busca hacer abortar a niñas de doce años. Niñas de doce años embarazadas. Niñas de doce años.

Fuimos, sabiendo que después del cementerio de fetos y el tráfico de órganos de embriones, toda barbaridad era posible. Pareciera que cuanta más alta la cámara, más alto el sinsentido. Entonces no leyeron el proyecto pero votan en contra. Entonces qué hubiera pasado si a Mozart lo hubieran abortado. Entonces estar a favor del aborto es ideológico. Entonces que los niños-por-nacer tienen alma. Entonces “tener convenciones es lo que nos diferencia a los seres humanos del resto de los mamíferos placentarios. Esas convenciones fueron las que nos llevaron a los seres humanos a resolver las disputas de diferente manera que los chimpancés aunque somos un 90 por ciento similares.” Y la lista sigue.

Fuimos sabiendo que se invocaría la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia. Que sería ley la hipocresía y no el deseo. La clandestinidad y no el derecho. Que pesaría más el oscurantismo que la igualdad. La ganancia de los laboratorios por sobre la salud pública. El privilegio sobre la Justicia. La muerte desangrada sobre la dignidad de la vida.

Crédito: Cobertura colaborativa 8A

Fuimos porque la Historia grande se hace en la calle y no se lee en un vetusto manual.
Fuimos porque, aunque lo nieguen, es una cuestión salud pública y nos atañe a todxs. Y está bien.
Fuimos porque queremos maternar y no ser meras incubadoras. Y eso también está bien.
Fuimos porque “cuánto vale una mujer muerta”.
Fuimos porque “que no nos roben la palabra vida”.
Fuimos porque “humanizar la vida del embrión es deshumanizar la vida de la madre”.
Fuimos porque “es política y no metafísica”.
Fuimos con lágrimas de impotencia y la mandíbula crujiente de bronca.
Fuimos con la esperanza en el pecho y el futuro en los ojos.
Fuimos con bombo y gliter. Con pañuelos verdes y también con naranjas.
Fuimos con abrazos y sonrisas. Con manos entrelazadas, con puños en alto y dedos en V.
Fuimos porque nacional, popular, democrático y feminista.
Fuimos porque es personal y es colectivo. Porque es en primera persona del plural.
Fuimos hijas, madres, tías, abuelas, amigas, novias, amantes, compañeras. Porque somos Hermanas.
Fuimos porque ¿cuántas más tendremos que morir?
Fuimos porque los dinosaurios van a desaparecer.
Fuimos porque, más temprano que tarde, #SeráLey

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