Yo veo al presente repetir el pasado

Las acusaciones de corrupción en contra de los y las dirigentes del campo nacional y popular, desde las usinas del poder real de la Argentina, no son nuevas. A Perón le tiraron encima todo tipo de acusaciones luego del derrocamiento de 1955. Ayer, como hoy, el objetivo es la batalla cultural, y enterrar para siempre cualquier otro intento de gobierno popular. Material audiovisual de la época y la palabra de Jauretche.

Por Kranear

El macrismo tiene cierta incomodidad respecto a la historia argentina y la reivindicación de figuras históricas de la política nacional. Su discurso se centra en que hay que dar vuelta la página y mirar hacia adelante. Sin embargo algunos sectores del gobierno suelen levantar la figura del ex presidente Arturo Frondizi, incluso la vicepresidente Gabriela Michetti hace unos años dijo que “Macri es desarrollista, se identifica con Frondizi más que con Perón”.

En medio de un fenomenal bombardeo mediático con los llamados “Cuadernos de la Corrupción” es un buen momento para que el presidente Macri lea un libro que publicó Frondizi en 1964, que se llama Estrategia y Táctica del Movimiento Nacional, que en su capítulo cuarto, titulado “La corrupción”, pretexto para derribar gobiernos populares, el ex presidente hace un recorrido histórico para ilustrar el mecanismo a partir del cual se operaba para desprestigiar a una larga lista de dirigentes políticos, que va desde Mariano Moreno hasta el propio Frondizi, pasando por Yrigoyen, Lisandro de la Torre y por supuesto, el General Domingo Perón. Un concepto muy interesante para comprender y contextualizar la feroz persecución que viene sufriendo el kirchnerismo.

Con el caso del primer peronismo se puede establecer un paralelo respecto al actual show mediático-judicial. A los pocos meses del golpe que derrocó al General Perón, en junio de 1955, la campaña de desprestigio llegó a niveles extraordinarios. Se puso en marcha una monumental maquinaria que tenía por objeto difamar al peronismo, instaurar la incertidumbre y la desmovilización en la sociedad con el fin de justificar la proscripción política. Se produjeron materiales audiovisuales que comparaban a Perón con el Rey Creso, Rey de Lidia (actual Grecia) conocido por sus placeres y derroches.

Mostraban “los lujosos autos y motos de Perón”. Hablaban de sus “cajas fuertes”. De “los vestidos, sombreros, zapatos y pieles” de Evita. “No sabemos si esto lo ha logrado reunir ninguna reina de ningún país del mundo”.

También la justicia jugó un rol fundamental en aquella perversa operación polítca. El juez Luis Botet -o el Claudio Bonadio de la “Revolución Fusiladora”- dictaminó el procesamiento y pedido de captura de Perón por…, si adivinaste, “Traición a la Patria” y asociación ilícita, y a su vez dispuso la prisión preventiva de ex funcionarios y legisladores también por la misma acusación. Finalmente nada de esto se pudo probar ya que el objetivo no era la lucha contra la corrupción sino perseguir y disciplinar a la clase política.

En este sentido, como si fuera hoy, en 1957 Arturo Jauretche escribió “Unificaron todo el periodismo, la radiofonía y la televisión. Volcaron sobre papel y sobre los oídos toneladas de injuria y difamación. Convirtieron en traidores a la patria a los que la habían redimido de las viejas coyunturas a que ellos sirven; presentaron como tiranos a los libertadores, y no hubo basura del rincón o de retrete que no se arrojaran sobre los hombres, sobre las ideas y sobre la fe de pueblo argentino; desfiguraron todo, anatematizaron lo argentino, exaltaron lo extranjero, llamaron valentía al asesinato impune, y cobardía a la resistencia popular. Volvieron a desfigurar la historia, exaltando al cipayo y al vendepatria y denostando al patriota de verdad. Y eso lo dieron por el periódico, por la radio, por el libro, por la universidad, por la escuela. Y lo dieron en dosis masivas, en dosis para adultos, se dormían oyendo la palabra mentirosa del locutor y despertaron oyendo la palabra mentirosa del locutor”.

El tema de la corrupción y de explicar que los recursos que faltan en educación, salud, vivienda son un problema únicamente de la corrupción de clase política no es solo un “pretexto para derribar gobiernos populares” sino que también a lo largo de la historia fue la coartada perfecta para no discutir el la concentración económica y distribución del ingreso, como lo hicieron, con el consenso del pueblo y las instituciones de la democracia, proyectos políticos como el de Perón y Eva y Néstor y Cristina Kirchner.

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