Perón lo creó, Macri lo cerró

En su afán por cumplir con las metas que impone el FMI, Cambiemos degradó a la cartera nacional de Salud, entre otros ministerios. Solo dos dictadores se habían animado a tanto. La contracara fueron las gestiones de gobierno del peronismo.

El lamentable retroceso que está implementando el gobierno de Mauricio Macri, al degradar al Ministerio de Salud a una secretaría de Estado, no es novedoso. Otras dos gobiernos de facto ya habían realizado lo mismo: Pedro Eugenio Aramburu, en 1955, luego de derrocar al gobierno democrático de Juan Domingo Perón, y Juan Carlos Onganía, en 1966, luego de encabezar un golpe de Estado en contra del líder radical Arturo Illia.

Macri es el primer jefe de Estado elegido por el voto popular que realiza un cambio de estas características en el área de salud. De esta manera, Cambiemos pone en evidencia, una vez más, su perspectiva neoliberal salvaje, que no considera a la salud del pueblo como derecho humano inalienable, sino como una mercancía.

Repaso histórico
Cuando el peronismo estuvo a cargo del poder público, en cambio, las políticas públicas en salud fueron siempre una herramienta fundamental en la construcción de la justicia social que pregona el movimiento en sus banderas histróricas.

El 23 de mayo de 1946 el General Juan Domingo Perón firmó el decreto Nº 14.807, que creó la Secretaría de Salud Pública, a cargo del Dr. Ramón Carrillo. Hubo que esperar hasta la Reforma Constitucional que Perón impulsó en 1949, para que se amplíe la cantidad de ministerios. Fue allí que se creó oficialmente el Ministerio de Salud Pública. Carrillo se convertiría así en el primer Ministro de Salud de la República Argentina.

La obra que realiza el General Perón en conjunto con el patriota y padre del sanitarismo argentino, el Dr Ramon Carrillo en el área de salud, es de una magnitud asombrosa. El número de camas hospitalarias existentes en el país se duplicaron. Pasaron 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954. Se inauguraron 234 hospitales gratuitos a lo largo y ancho del país. Se erradicaron en sólo dos años enfermedades endémicas, como el paludismo. Las enfermedades venéreas, en especial la sífilis, prácticamente desaparecieron. Se terminó con las epidemias de tifus y brucelosis. Se redujo a la mitad la mortalidad por tuberculosis y la mortalidad infantil.

Segunda etapa de grandes avances
Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, también con el Ministerio de Salud como rector, se lograron transformaciones vitales, que repercutieron en la mejora del servicio de salud en beneficio de las grandes mayorías. Gracias a las políticas públicas diseñadas e implementadas en la materia, en el año 2015, por primera vez en la historia nacional, se llegó a bajar la mortalidad infantil a un dígito.

Con el Programa REMEDIAR del Ministerio de Salud de la Nación, se llegó al más alto nivel de acceso a medicamentos de toda la historia. Desde el 2010 gracias al Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas fueron tratados más de 7300 niños, niñas y adolecentes. A finales de 2015 ya no había lista de espera para estas cirugías. Por primera vez en la historia, también, se sumaron 19 vacunas al calendario de vacunas gratuitas.

Estas conquistas del pueblo argentino fueron posibles gracias a la voluntad política y a un proyecto de país que ubica a la salud como un derecho. Defender el Ministerio de Salud de la Nación como el artífice e instrumento de todas estas políticas de inclusión, es responsabilidad del Estado nacional, a menos que esté a cargo de una coalición conservadora que no solo es irresponsable, sino también, antinacional y antipueblo, que también decidió bajarle la jerarquía a la cartera de Trabajo, Ciencia y Técnica, con el objetivo de reducir el gasto público, en un señal desesperada para que el FMI le preste fondos que terminaremos pagando la mayoría de los argentinos y argentinas.

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