“De acá a fin de año la calle va a hablar mucho”

Eduardo “El Negro” Montes es el referente de una federación en la que confluyen una docena de fábricas recuperadas, y que a su vez forma parte del Frente Milagro Sala, un conglomerado de organizaciones sociales que reivindica los doce años de gobierno kirchnerista. Detalla las diferencias y coincidencias con la CTEP y está convencido, como sus pares, que la disputa contra el saqueo y la persecución de Cambiemos, se realiza en la calle.

Por Mariano Abrevaya Dios

Kranear: ¿Cuándo se creó la Fetraes (Federación de Trabajadores por la Economía Social) y para qué?

Montes: La Federación toma forma jurídica en agosto de 2015, en una asamblea constitutiva que se realizó en la CABA, luego de varios años de recorrido. Éramos nueve cooperativas, en su mayoría, empresas recuperadas por sus trabajadores. Hablamos del resultado de muchos años de acompañamiento y solidaridad entre los trabajadores y trabajadoras, que fuimos viviendo el proceso de recuperación de empresas.

Se trató de una etapa en la que, alentados por políticas públicas de un Estado presente, podíamos contener a compañeros y compañeras que laburaban en empresas que habían quebrado, o habían sido vaciadas, o en las que se discontinuaba el proceso de producción, como Dulce Carola, Mi Tío, Microteclados, Gráfica del Plata, entre otros (fábricas o empresas recuperadas entre 2008 y 2012).

Reitero: hablamos de un Estado que intervenía en los conflictos, a través del Ministerio de Trabajo, para contener la demanda del sector. También había respuestas de parte de Desarrollo Social, la secretaría de Producción y el INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social).

K: Una respuesta multiagencial.

M: Sí, que no era coordinada pero que sí integral. Hubiese sido fantástico que existiese una mesa de políticas públicas para el sector.

Eduardo “El Negro” Montes trabaja en La Gráfica Patricios, un emblema de las empresas recuperadas, por ser una de las primeras experiencias de autogestión que irrumpieron a finales de la década del 90. La empresa Conforti se dedicaba a la impresión y encuadernación y llegó a emplear a 300 operarios, pero a finales de 2001 la empresa entró en convocatoria de acreedores y comenzó a adeudar el pago de sus salarios. Los trabajadores y trabajadoras se hicieron cargo de la producción en 2003. En el medio, el patrón, inescrupuloso, tejió una especie de asociación ilícita con un Estado que le amparaba sus manejos delictivos.

La Gráfica Patricios es un ícono del proceso de recuperación de fábricas o empresas de parte de sus trabajadores/as.

Por aquellos meses, un Néstor Kirchner recién asumido, y dispuesto a reconstruir la Patria y devolverles la autoestima a los argentinos y argentinas, instruía al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para que recibiese al Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER). A la salida de la reunión, la delegación de los trabajadores destacó el cambio de actitud respecto de las anteriores gestiones, no solo por haberlos recibido, sino que además porque se habían comprometido a generar políticas públicas que promuevan la recuperación de las fábricas vaciadas por sus patrones y generar nuevos puestos de trabajo.

K: En aquel mayo de 2015, cuando conforman la federación, ¿previeron la posibilidad de que el neoliberalismo volvería a gobernar la Argentina?

M: La verdad es que no. Estábamos muy compenetrados con lo que habíamos construido hasta el momento, y con los planes que teníamos para mejorar las condiciones de comercialización, gestionar las empresas ante los municipios, las provincias y también los privados, como así también realizar convenios con gremios, entre otros actores. La idea era crecer. Tanto la federación, como cada una de las cooperativas, en su actividad. La matrícula nos la entregan en enero de 2016.

K: ¿Qué comienza a suceder con la asunción de Cambiemos?

M: Empezamos a ser canalizadores de nuevas demandas. Por un lado, el territorio, que empieza a sufrir los cierres de fábricas y despidos. Y el Estado ya no solo no estaba, sino que rechazaba los intentos de recuperación de empresas, por la falta de contención con políticas públicas, y también por la vía judicial.

K: ¿El Estado se corre por desidia o por espíritu de cuerpo con el patrón?

M: Cien por ciento espíritu de cuerpo. Se trata de una concepción ideológica. Ellos lo ven como un ataque a la propiedad privada. Nuestra federación y otros espacios que recuperan fábricas o empresas, a lo largo de los años demostramos que el capitalismo, en muchos casos, estrella la unidad productiva, y en manos de los trabajadores, esas mismas fábricas o empresas siguen siendo productivas. O dicho de otro modo: no puede ser que los negros puedan hacer funcionar una empresa y que encima se queden con algo que no les pertenece, que son las máquinas.

En línea con la palabra de Montes, cabe recordar que como jefe de Gobierno de la CABA, Mauricio Macri, vetó no una sino dos leyes sancionadas, incluso por su propio bloque del PRO, para proteger a las empresas recuperadas por sus trabajadores luego de la crisis política, económica y social de 2001. Primero en diciembre de 2011 y luego en 2012.

Desarrollo Social, epicentro de la mayor parte de las movilizaciones de las organizaciones sociales.

 

M: Lo novedoso del período 2000-2001 es la toma de los medios de producción. Ese es el dato de este nuevo sujeto político que irrumpe por aquellos años. Podría haber sido un fenómeno pasajero, ya que después la economía se acomodaba, los empresarios volvían y los trabajadores eran otra vez asalariados, pero no, el fenómeno se profundizó. Entre 2000 y 2015, se recuperaron unas 400 fábricas y empresas en todo el país. Hablamos de 25 mil trabajadores/as autogestionados de forma directa, que dependen de esas unidades productivas. Y eso fue posible por una política de Estado.

K: Todo lo contrario a la gestión Cambiemos.

M: Hoy es muy difícil recuperar una fábrica, por varias cuestiones. Los tarifazos en los servicios públicos, por ejemplo. En la Gráfica Patricios, de los 27 mil pesos que pagábamos en abril de 2016, hoy estamos en 220 mil. 1000 por ciento de aumento. Una clara transferencia de recursos. También está la apertura de las importaciones, que destruye la industria textil, marroquinería, plástico, entre otros rubros. De ahí vienen hoy la mayor parte de los conflictos.

K: ¿Ustedes están asistiendo a algunas de esas empresas?

M: Sí, a por lo menos seis, en la zona del AMBA, que cerraron en el último tiempo, y cuyos trabajadores/as permanecen en sus puestos de trabajo.

K: La devaluación también los golpea, suponemos.

M: Sí, tremendo. De un dólar ya lejano que andaba por los 10 pesos, hoy estamos en otro que fluctúa entre los 38 y 42 pesos. Y nuestros insumos, con los de la gran mayoría de estas empresas, están dolarizados.

K: Así es muy complicado, ¿no?

M: Vinieron por la destrucción del empleo. Pero no vamos a permitir que nos descarten. No nos conformamos con vivir con planes asistenciales de 6 mil pesos. Primero porque con eso no se puede vivir, y aparte porque de ese modo se va hacia una estructuración de la pobreza, y los que venimos del peronismo entendemos que eso no tiene nada que ver con la justicia social.

K: Ante este contexto, deciden poner en marcha un plan de lucha.

M: Exacto. Junto a otras organizaciones hermanas, con las que no hacemos beneficio de inventario, lo primero que hicimos fue consensuar una definición política central: reivindicar nuestros doce años de gobierno y reconocer que nuestra conducción estratégica seguía siendo Cristina Fernández de Kirchner. Con los primeros que tuvimos un entendimiento casi de memoria fue con los compañeros y compañeras de la Tupac Amaru.

K: Que ya estaban peleando por la libertad de Milagro Sala.

M: Sí, desde los primeros días de enero de 2016. Jujuy fue el laboratorio de ensayo con el que se proyecta la persecución política a través del poder judicial. Así se conformó el Frente por la Dignidad y el Trabajo Milagro Sala. Aparte de la Tupac, se sumaron otras quince organizaciones.

Al ajuste se lo combate en la calle, asegura Montes.

Las organizaciones a las que se refiere Montes son, entre otras, Unidos y Organizados, Descamisados, Solidaridad e Igualdad, el MTD Aníbal Verón, la Agrupación Villera Piquetera, Compromiso Social, Descamisados, el Frente Transversal, Militancia Popular, el Movimiento Villero, Mujica Vive, Patria Justa, Proyecto Popular, aparte de espacios como la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), el Sindicato Único de Trabajadores Privados de su Libertad (SUTPLA) y la Unión Nacional de Clubes.

M: A partir de ahí laburamos con una agenda reivindicativa. La calle fue nuestro más importante elemento de presión y de visibilidad de lo que estaba sucediendo. Tomamos el Ministerio de Energía para reclamar una tarifa diferencial en los servicios públicos para las empresas recuperadas y los clubes de barrio, entre otros espacios, y movilizamos varias veces. A finales de junio de 2017, cuando concentramos frente a Desarrollo Social, fuimos reprimidos por la Policía Federal. Varios compañeros quedaron procesados por la justicia federal por intimidación pública. Y aparte fuimos estigmatizados por los medios hegemónicos con la figura de ‘Piqueteros violentos K’.

K: La prensa canalla.

M: Los Cagatintas, les digo yo. Clarín, La Nación, Infobae. TN nos dedicó un informe en el que nos condenaba por nuestro pecado de origen, que era haber militado en el kirchnerismo. Y hoy, si sos arrestado por unas horas en una comisaría, sos un dirigente social que está detenido.

Montes se refiere, sin mencionarlo, a Juan Grabois, un ‘dirigente social’ con mucha prensa, que fue noticia hace unos días, luego de ser detenido por defender a un grupo de vendedores ambulantes senegaleses, víctimas preferidas de la Policía de la Ciudad de Horacio Rodríguez Larreta. Toda la dirigencia kirchnerista se solidarizó con él y con los trabajadores.

M: En esto también juega el enemigo, que intenta dividir al campo popular. Obviamente repudiamos cualquier tipo de persecución y represión, pero también esperamos un gesto con quienes fuimos solidarios.

K: ¿Qué diferencias metodológicas y estratégicas tienen con la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular)?

M: Primero que nada, hay que decir que son compañeros y compañeras que fueron parte de nuestro gobierno hasta el 9 de diciembre de 2015. O sea, hay un recorrido común, a pesar de algunos matices y caracterizaciones diferentes de aquella etapa, la coyuntura o la conducción de nuestro movimiento.

En cuanto a las diferencias, tenemos una caracterización diferente del sujeto con el que interactuamos. No es lo mismo tener condiciones materiales que no tenerlas. No es lo mismo un sujeto con medios de producción que sin medios de producción. Nosotros consideramos sustancial que los sujetos se definan como trabajadores/as. Y esa pertenencia tiene que tener una sindicalización pero de su propia rama o actividad. Nosotros somos gráficos, no queremos crear un sindicato autogestionado de los gráficos. Nuestra representación sindical es la Federación Gráfica Bonaerense. Lo mismo sucede con nuestros compañeros metalúrgicos o textiles. Está en su identidad de clase. La economía social o popular no es lineal, sino que tiene una heterogeneidad que le da una pertenencia de clase. Hablamos de sujetos de derechos que no son homogéneos. No es lo mismo un oficial metalmecánico que un compañero/a que limpia los vidrios en un semáforo. Hay una formación en uno, y una no formación en el otro, que determinó el lado productivo.

El próximo 12 de octubre se cumplen 1.000 días de carcel para Milagro Sala.

K: ¿Y qué los unifica?

M: La condición de trabajador, mientras se reconozcan como trabajadores.

K: Hay otras diferencias con la CTEP.

M: En la actualidad tenemos diferencias políticas, que pueden ser saldadas, por supuesto. Nosotros creemos que formamos parte de un proceso político que trunca electoralmente en 2015 pero que continúa hasta la actualidad. Y los compañeros decidieron jugar con Randazzo (en las elecciones legislativas de 2017), y produjeron un daño profundo en la candidatura de Cristina Fernández y Jorge Taiana. Tampoco hay que trasladar toda la culpa, porque los errores siempre existen de ambos lados, pero que los compañeros no hayan visto que la conducción estratégica, que hoy se ratifica, con más de un 35 por ciento de caudal electoral, en CFK, es una definición. Otra definición que tomaron –no cuestionable, aclara- fue convertir su organización política en una organización social, con la pérdida de representación institucional como diputados nacionales y provinciales, concejales, para representar a trabajadores de la economía informal.

K: ¿Qué rol van a jugar los movimientos sociales de cara al 2019?

M: Hay matices dentro del movimiento piquetero que nosotros queremos diferenciar. No es lo mismo Barrios de Pié y la CCC que la CTEP. Los dos primeros espacios, en 2015, y en varias provincias, jugaron para Cambiemos. Y algo más complejo todavía: Barrios de Pie no exige la libertad de Milagro Sala. Con la CTEP tenemos otro tipo de cercanía y nos podemos a sentar a discutir política.

En 2019 se define la continuidad del proyecto político de Cambiemos. Y entendemos que la salida es una unidad programática, y no una acalambrada, que permita a los sectores golpeados por estos cuatro años de gobierno recuperar los derechos que nos quitaron.

Montes cita el programa Argentina Trabaja.

M: Tenía módulos y entes ejecutoras, que eran las organizaciones sociales y los municipios. La condición para ser parte era estar cooperativizado. Los compañeros y compañeras realizaban obras chicas, como acondicionar una plaza, pintar una escuela, limpiar sumideros, mantener de centros de salud o calles, mientras que en paralelo terminaban sus estudios secundarios por medio del plan Fines. Contaban con una obra social y aportes previsionales.

Hoy el programa está siendo transformado en un proyecto que el oficialismo denomina Hacemos Futuro, que lo que hace es capacitarte para terminar los estudios, pero no tiene obra. Lo que hicieron fue desfinanciar a los intendentes, con un fuerte impacto negativo sobre la obra pequeña –y menciona el estado de las escuelas de la provincia de Buenos Aires, en especial en Moreno-, y la otra características es que el beneficiario ya no está coooperativizado y entonces te tratan como a un sujeto individual.

“El Negro” es corpulento, lleva bien sus más de cuarenta años, y realiza movimiento de manos para acompañar sus intervenciones. Retoma lo de la unidad.

M: La unidad programática tiene que ver con estas cuestiones, por lo menos para nuestro sector. Aparte, un estatuto del trabajador autogestionado, donde se nos equiparen los derechos y que podamos subir el piso en el que estamos. Que el trabajador de la fábrica recuperada o autogestionada tenga una obra social, no propia sino de las que existen, y también asuntos como profundización de le ley de quiebras, que tiene que ver con el fuero laboral, y civil y comercial, que todavía sigue favoreciendo a los sectores poderosos. Hoy las quiebras fraudulentas no existen como tal.

En la Argentina, el sujeto social de cambio siempre fue la clase trabajadora, los gremios, el movimiento obrero. El claro ejemplo es el 17 de octubre de 1945, o el Córdobazo. En 2001 fueron en parte esos sectores pauperizados los que empujaron junto a los sectores medios a la salida de De la Rúa, pero aquella crisis que no es la misma que la actual, ya que ahora tenemos una memoria histórica fresca en relación a los doce años del gobierno anterior. O sea: sabemos que se puede vivir mejor. Y por otro lado, tenemos una conducción política.

K: Y un nivel de movilización y organización muy alto.

M: Exacto. Cualquier movilización de los últimos dos años y medio no baja de las 50 mil personas en la calle. Tienen que ver con el paso del kirchherismo, el proceso de lucha del movimiento de derechos humanos, entre otros factores. Formamos parte de una sociedad que encuentra en la calle su autodefensa.

Milagro es un emblema para las organizaciones sociales kirchneristas.

K: ¿Qué mirada tenés sobre la unificación de las CTA y el presente de la CGT?

M: Nosotros venimos trabajando fuertemente por la unidad con las dos Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA y CTA Autónoma), aparte de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo, con los que hemos movilizado tres veces, la última sobre la avenida de Mayo, para instalar un gran comedor de ollas populares. Con respecto a la CGT, me parece que la salida de Carlos Schmidt, en términos políticos, es correcta, y en términos sindicales significa una bocanada de aire. Celebramos la existencia del Frente Sindical para el Modelo Nacional, con la Corriente Federal de los Trabajadores, y los camioneros de Pablo Moyano, entre otros espacios. De acá a fin de año la calle va a hablar mucho, y en ese marco del proceso político, esperamos avanzar hacia la unidad en 2019.

K: ¿Qué te pareció la foto de Massa, Pichetto, Schiaretti y Urtubey?

M: Hay algo ahí que subyace, y que no depende solo de los cuatro fantásticos, que es el agotamiento de Macri en el poder, y que el estatus quo vigente empieza a ver la variante blanca, prolija, domesticada, razonable del peronismo -el vandorismo, señala- la alternativa de recambio, incluso en un llamado anticipado a elecciones.

K: ¿Y de este lado de la grieta?

M: Nosotros entendemos que Cristina Fernández de Kirchner debe volver a ser la candidata a Presidenta de la Nación, ya que en ella se corporizan los votos que no son trasladables a ningún otro candidato/a.

K: ¿Qué se hace si la encarcelan?

M: Si eso sucede, vamos a generar un gran episodio de calle.

K: Ante la posibilidad de un estallido social, ¿qué rol juegan las organizaciones sociales?

M: Primero que nada cuidado y contención de los compañeros y compañeras de las organizaciones. Y luego estar en la calle a la espera de lo que indique nuestra conducción estratégica.

K: Una de las virtudes de contar con una conducción.

La dirigencia del Frente Milagro Sala.

 

M: Exacto. Rodolfo Walsh decía que el riesgo de no tenerla es que podes terminar siendo una patrulla perdida. Es el problema de la vanguardia. Para que exista tiene que haber un movimiento. Primero existe el movimiento para ver si sos vanguardia, y que esa vanguardia no termine siendo una patrulla perdida, sobre todo si tenés una conducción estratégica.

Antes de cerrar, ante nuestra consulta, Montes nos cuenta que la Fetraes es la columna vertebral del Frente de la Economía Social que la organización a la que pertenece, La Cámpora, creó en 2017, junto a otros dos frentes de acumulación: Mujeres y Adultos Mayores, como parte de la caracterización de la nueva etapa política del país. “No es condición de un trabajador/a de una empresa recuperada ser militante de la organización, por supuesto”, aclara.

Uno de los trabajos que realiza el Frente, todos los fines de semana, es sostener la Feria de las Plazas, un emprendimiento comunitario y productivo que encabezan artesanos y pequeños productores, en todas las comunas, junto a las unidades básicas de la zona, para de esa manera amortiguar el ajuste y saqueo de Cambiemos y aportar a la economía familiar.

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