Esa obsesión de beneficiar a los privados

Cambiemos profundiza su política de ajuste en la ya vapuleada Secretaría de Deportes, de la mano de un empresario que en su primera declaración, fustigó el rol del Estado. Repaso de la gestión que termina y una hipótesis, casi cantada, de lo que vendrá con Diogénes de Urquiza de Anchorena.

Por Osvaldo Jara

Luego de la reciente realización de los Juegos Olímpicos de la Juventud Carlos Mac Allister deja la Secretaría de Deporte y será reemplazado por Diógenes de Urquiza, un empresario vinculado al circuito comercial del deporte. No se trata de un simple cambio de figuritas sino a una profundización del ajuste que Cambiemos realiza desde diciembre de 2015.

Hace unos días Mauricio Macri oficializó el cambio de secretario, con el argumento que el ex jugador dejará de Boca, Carlos Mac Allister dejará su cargo para dedicarse de lleno a la campaña para la gobernación de La Pampa, provincia de la que es oriundo. Su labor al frente del área estuvo signado por un ajuste paulatino, ya sea a través de la eliminación de programas o la subejecución presupuestaria. El balance de los casi tres años de gestión deja un saldo muy negativo.

Apenas asumido el gobierno de la Alianza Cambiemos, la Secretaría pasó a depender del Ministerio de Educación, hecho que fue muy elogiado por parte del periodismo deportivo argentino. La verdadera razón del apoyo de estos comunicadores oficialistas fue el no cumplimiento de las leyes del deporte, sancionadas poco antes de la finalización del mandato de Cristina Fernández de Kirchner: la Ley del Deporte (27.202) y la del Ente Nacional de Desarrollo Deportivo (27.201).

Durante la gestión Mac Allister se tomaron medidas que atentaron contra el deporte y, también contra los trabajadores/as. La primera medida tomada fue dar de baja al programa Líderes Deportivos, proyecto que reunía a un grupo interdisciplinario y formaba a miles de jóvenes de los barrios más humildes de todo el país para que adquieran condiciones y fundamentos para intervenir en su propio territorio. A estos más de ciento cincuenta despedidos debemos sumarle las censantías y persecuciones de más de una decena de trabajadores durante los primeros meses de 2017.

La gestión del ex lateral izquierda de Boca no será recordada por la ampliación de derechos de los deportistas.

Otro de los retrocesos fue el desfinanciamiento del Ente Nacional de Alto Rendimiento (ENARD), creada por ley en 2009. La Reforma Tributaria borró de un plumazo un inciso de la legislación que fijaba el 1% sobre el precio del abono de la telefonía celular, destinado para costear el alto rendimiento. Con esta decisión el ente perdió todo tipo de autarquía ya que depende de una partida del Tesoro Nacional. Ni Mac Allister ni el presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), Gerardo Werthein, supieron estar a la altura de las circunstancias.

La subejecución del presupuesto fue otro de los ítems que denota la deficiente labor de la Secretaría de Deporte. Durante su primer año subejecutó tan sólo un tercio de lo asignado, unos 1.315 millones. Al año siguiente, 2017, la subejecución fue de casi el 13 por ciento. Paralelo a esta situación, el presupuesto asignado para el área fue mostrando un paulatino decrecimiento. Este año el presupuesto es de 1097 millones, infinitamente inferior a los 1.433 del anterior.

No es bisagra sino continuidad
Si la gestión del ex futbolista distó de ser aceptable, existen elementos para creer que su sucesor profundizará esta línea, pudiendo ser la más terrible de la historia de la cultura deportiva nacional.

A partir del 1 de noviembre la Secretaría de Deporte, Educación Física y Recreación estará a cargo de Diogénes de Urquiza de Anchorena, amigo personal de Mauricio Macri y ex presidente de la Federación Argentina de Padel. Aparte, es el actual coordinador Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) y un empresario vinculado al deporte; según el sitio política.com es CEO de GGM Sociedad Anónima, firma que maneja a Signia, empresa de ropa deportiva que provee a los atletas olímpicos argentinos.

En una entrevista concedida al diario deportivo Olé, Urquiza supo delinear los trazos generales de su futura conducción. Una definición que ha comenzado a preocupar al círculo del deporte de alto nivel es su decisión de “evaluar” el sistema de becas. Consultado sobre el tema sostuvo que “hay deportistas que cobran cinco becas. (Eso) no tiene sentido”.

Como es de prever esa revisión parece preanunciar un ajuste en cuanto a su otorgamiento, síntoma que se viene dando bajo la conducción de Mac Allister. Muy lejos de lo sentenciado por el próximo secretario, los deportistas de alto rendimiento no están pasando por un buen momento. En el presente año muchos deportistas están sufriendo el atraso en el pago de becas, situación que perjudica gravemente su situación económica familiar. Pero este declive no termina en esta cuestión sino que según lo estipulado por el proyecto del presupuesto 2019 existe un recorte de más de 100 millones de pesos en este franja. En este sentido, ya se está planeando reformular el criterio apuntando a sostener a los atletas con mayores posibilidades de obtención de medallas. De realizarse esta política, centenares de deportistas que aún no han desarrollado su pico de rendimiento quedarían al margen.

De secretaría a agencia
La idea de “aporte privado” tiene, bajo la óptica de una política deportiva liberal, una función totalmente distinta a la de la cultura peronista del deporte. La intención de esta gestión de “acercar a los privados” a la actividad no tiene que ver con la posibilidad de que puedan aportar económicamente para la causa deportiva, sino con la idea de asociarlos a la conducción del organismo y habilitarles la posibilidad de obtener réditos económicos. Esta posición ya había quedado clara cuando legisladores del espacio gobernante, junto al de otras fuerzas, impidieron en 2015 un artículo en la ley del ENADED que preveía un impuesto a las bebidas y al tabaco para destinarlo fundamentalmente al pago de la Asignación Universal por Deporte.

Diógenes de Urquiza de Anchorena: Un apellido bien de clase.

El objetivo de Urquiza es el mismo que durante tantos años fue perseguido por funcionarios de mirada antiestatal. Sus palabras en los días previos a su asunción como responsable de la cartera lo marcan con absoluta claridad. “La función del Estado no se la puede sacar nadie. Lo que no puede ser es que el deporte solo viva del Estado, es una locura. Hay muchas empresas que nos pueden ayudar. No puedo entender eso de ´vamos a pedirle al Estado´. ´Papá, dame plata´. No, andá a laburar, ya tenés 21 años”.

En esta misma línea de abordaje debemos entender su idea de transformar la Secretaría en una agencia de deportes. El hecho de que desde principios de este año ya se venía hablando de este cambio nos da la pauta de que hay una política deportiva liberal (y empresarial) más allá de los nombres.

En teoría el formato de agencia tiene que ver con una estructura mixta estatal/privada que, entre otras cualidades, puede ser útil para generar recursos económicos para la actividad. Desde esta perspectiva, se pueden realizar convenios de manera más ágil administrativamente evitando “excesiva burocracia”. Esta experiencia se ha desarrollado en algunas provincias argentinas, como es el caso de Córdoba. Si bien Urquiza sostiene que la composición de esta agencia es similar a la del ENARD, existe una diferencia sustancial ya que en la agencia se daría una participación privada, por lo tanto dejaría de ser un ente eminentemente estatal. Esta iniciativa limita el accionar del Estado ya que necesitaría de la aprobación de los privados para realizar cualquier iniciativa.

Como contraposición, la Ley del Deporte recientemente actualizada contempla la creación de Instituto Nacional del Deporte y la Actividad Física, siendo un órgano democrático en donde se deciden colectivamente las decisiones de las políticas deportivas.

La designación de Diógenes de Urquiza no se da en una circunstancia aislada. Se produce en un momento en donde, por ejemplo, el gobierno pretende instalar el formato de las sociedades anónimas deportivas. De alguna manera los movimientos que se están realizando en el área de deportes puede considerarse un paso más hacia un esquema donde el Estado tiene un rol secundario.

En este sentido, el presidente Macri ya ha anunciado el fin del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD). El proyecto del gobierno nacional, de Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Whertein es vender el predio y convertirlo en un gran proyecto inmobiliario. Si bien Diógenes de Urquiza no se ha pronunciado explícitamente al respecto tanto él como otros funcionarios han señalado que con el Parque Olímpico de Villa Soldati y el estadio Mary Terán de Weiss, es suficiente.

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