La ciencia y técnica, en emergencia

Hace unos días, 140 directores de 19 institutos del CONICET se reunieron en Córdoba para evaluar la crisis que sufre la comunidad científica, en detrimento del desarrollo nacional, y emitieron un comunicado con una serie de exigencias. El repaso de las cifras de la historia reciente, pone de relieve la grieta entre dos modelos de país.

Por Esteban Hasson (profesor titular de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA e investigador del CONICET).

La dramática situación del Sistema de Ciencia y Técnica Nacional (CyT), y en particular del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), como así también la falta de respuestas de parte de las autoridades, motivaron un hecho histórico: una reunión plenaria autoconvocada por los directores de los institutos del CONICET.

De esta manera, 140 directores de 19 institutos (otros 50 que no pudieron asistir y enviaron su adhesión), se reunieron el fin de semana del 12 y 13 de abril en la sede que la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) tiene en la ciudad de Córdoba, para discutir las problemáticas en común y avanzar con una serier de propuestas de acción para paliar la dramática situación que sufre el sector debido al abandono y vaciamiento de parte del Estado nacional. Fueron dos días de discusiones en los que se concluyó que se ha llegado a un nivel de desfinanciación muy peligroso y se consensuó un documento, que los directores denominaron manifiesto, que se hizo público, y en el que se exige la implementación urgente de las siguientes medidas:

1. Aumento de emergencia del presupuesto del CONICET con magnitud suficiente para garantizar el funcionamiento de los Institutos, el cumplimiento de proyectos aprobados y la actualización de los salarios y las becas.
2. Prórroga de las becas de los jóvenes excluidos hasta la resolución del próximo concurso de ingreso a la Carrera del Investigador Científico. Este llamado debe contemplar un aumento sustancial en el número de vacantes a fin de revertir el deterioro sufrido en los últimos años y retomar una senda de crecimiento.
3. La inmediata normalización del Directorio del CONICET con la designación de los miembros electos.
4. La restitución del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

El argentino Bernardo Houssay, premio Nobel de Medicina de 1947, promovió la creación del CONICET y fue su primer presidente en 1958. Sesenta años después, cuando nos encontramos frente la posibilidad de la disolución del CyT y en particular del CONICET, una de las más conocidas frases de Houssay vuelve a cobrar vigencia: los países que consideran que la investigación científica es un entretenimiento o un lujo, se estancan, son extremadamente dependientes y viven en la pobreza y en la mediocridad.

Los y las directoras del CONICET se reunieron en Córdoba.

Repaso histórico
Durante la crisis de inicios de este siglo, el CONICET estaba en una situación casi terminal, el promedio de edad de sus investigadores era de 45 años como consecuencia de las limitaciones en el número de ingresantes a la carrera del investigador, y no ingresaba personal a la carrera de profesional en apoyo a la investigación. La cantidad de becas asignadas a estudiantes que aspiraban comenzar con la carrera científica era exigua. Todo esto estaba agravado por los muy bajos salarios y por la escasez de fondos para financiar proyectos de investigación.

Este cóctel condujo a uno de los recurrentes éxodos de científicos que ocurrieron a lo largo de nuestra historia. En aquellos tiempos la salida para nuestros jóvenes graduados en las universidades nacionales era el aeropuerto internacional de Ezeiza.

Crisis del 2001
¿Qué implica el éxodo de científicos? Con cada uno/una que se marcha del país buscando mejores horizontes donde aplicar los conocimientos adquiridos durante su formación de grado (5 años) y de postgrado (otros 5 años), además del costo personal, se van los años que le costó al país formar recursos humanos altamente capacitados. Muchos de los científicos expulsados de nuestro sistema de CyT decidieron continuar sus carreras en países que los recibieron con los brazos abiertos, no solo por su calidad científica, sino también porque su formación no les había costado nada.

El kirchnerismo
En el período 2003-2015, se triplicó la cantidad de becas doctorales, lo que condujo a un incremento de la cantidad de doctores de 500 a 2.500 egresados por año, científicos formados en todas las disciplinas. Parte de los recursos humanos formados en el período se incorporaron al CONICET, otros a otras dependencias del estado que forman parte del sistema científico nacional (INTI, INTA, CONEA), otros a la industria, etc. El país se había propuesto reconstruir el sistema científico porque se consideraba que la ciencia y la promoción del conocimiento juegan un papel central en el desarrollo y la soberanía.

Durante este período se creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva (MINCyT), se inauguró el Polo Científico y Tecnológico, sede del MINCyT y el CONICET, nuevos Institutos de Investigación y el Centro Cultural de la Ciencia (C3), íconos de una política de promoción de la ciencia que pasaba a ser una política de Estado.

EL CONICET fue un elemento central en la implementación de estas políticas, no solamente por el fortalecimiento de la carrera del investigador gracias al ingreso de jóvenes científicos, sino también a la creación de Institutos de Investigación. Esto fue parte de una política que se proponía federalizar la ciencia y lograr una mayor integración con las universidades nacionales a través de la localización de institutos en casi todas las provincias. El CONICET es un organismo federal, se encuentra en todo el país, es transversal a todas las disciplinas científicas, tanto exactas, naturales, y sociales y que tiene una estructura que hace posible atender a las necesidades locales.

El proyecto político de Néstor y Cristina Kirchner apostó fuerte al desarrollo tecnológico, por medio de una fuerte inversión.

Estas políticas son parte del Plan Argentina Innovadora 2020 (AI2020) diseñado por el MINCyT durante la gestión del gobierno de Cristina Kirchner. El mismo, entre otras metas, se propuso incrementar la cantidad de científicos en 10% anual hasta 2020, y, así alcanzar una masa de científicos por cada mil habitantes cercana a la cifra de los de países desarrollados. En el marco de estas políticas la planta de científicos del CONICET pasó de 3.000 a 10.000 miembros en 2015.

Asimismo, durante el mencionado período se incrementó el apoyo a los proyectos de investigación a través de subsidios, que si bien eran de un monto sensiblemente menor a los que otorgan las agencias en los países desarrollados, permitieron a los científicos locales abordar proyectos ambiciosos. Además, durante el inédito auge de la ciencia en el país, la presencia cotidiana de científicos en los medios de comunicación hicieron posible que el público en general conociera el trabajo de los científicos y reconociera su papel en el desarrollo.

Durante el período 2003-2015 también hubo asignaturas pendientes: el crecimiento de la infraestructura edilicia para albergar la creciente masa de científicos y de fondos para el apoyo a los proyectos, no fue proporcional al incremento del personal. Sin embargo, el plan de infraestructura estaba subsanando esta situación con la construcción de nuevos edificios y las obras de remodelación y acondicionamiento de los ya disponibles.

La destrucción de Cambiemos
Sin embargo, con el nuevo y actual gobierno, el panorama para la comunidad científica y las políticas públicas para el sector sufrieron un retroceso notable. Se redujo la incorporación de investigadores en el CONICET al 40% de lo previsto y también en el resto de las instituciones que forman parte del sistema de CyT. De esta manera, para el año 2020, la diferencia entre los investigadores nuevos y los que se preveía incorporar según el Plan AI2020 será de, al menos, 3.000 jóvenes.

Estos científicos que ingresaron como becarios en 2012 o antes, tienen al menos siete años de formación (cinco como becarios doctorales y dos como postdoctorales), en el marco de un plan estratégico que si bien no les aseguraba el ingreso a la carrera del investigador, les daba mayores chances de incorporarse a alguna de las instituciones de CyT. Hoy deberán optar entre buscar trabajo fuera del ámbito científico o emigrar, esperando que en el mediano plazo retornen al país otras políticas de desarrollo que vuelvan a considerar a la ciencia y tecnología como estratégicas. En el caso de los científicos que hoy están en el sistema los salarios se han devaluado en más de un 20% y los ingresos de los investigadores de menor poder adquisitivo, incluyendoa los becarios, se encuentran por debajo de la línea de pobreza.

Con Macri volvió el ajuste en el sector.

También se produjo una merma en el apoyo económico a la investigación, debido a la fuerte devaluación de nuestra moneda, ya que los montos de los subsidios otorgados no fueron actualizados. La última devaluación de abril de 2018 fue el golpe de gracia para nuestro endeble sistema de CyT ya que, por ejemplo, los montos de los subsidios otorgados en la convocatoria 2016 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (dependiente del MINCyT) se redujo a un tercio delo ofrecido originalmente (esto es muy relevante ya que las investigaciones con fuerte componente experimental requieren de insumos y equipamiento que se importan). Al mismo tiempo, el CONICET comenzó a reducir y espaciar la remesa de fondos para el funcionamiento de sus institutos, que en 2018 debieron funcionar con el 20% del prespuesto ejecutado en 2017, lo cual trajo aparejado a su vez un terrible deterioro ya que en muchos casos el dinero ni siquiera alcanzó para el pago de los servicios básicos, seguridad y mantenimiento.

Los subsidios otorgados por el propio CONICET para apoyar proyectos de investigación también sufrieron mermas significativas en el período 2016-2018 hasta llegar a la interrupción del flujo de fondos. En abril de 2016, el CONICET anunciaba una nueva línea de subsidios quedenominó Proyectos de Unidades Ejecutoras (PUE), que se proponían financiar las líneas de investigación estratégicas de los institutos de investigación. En agosto de ese mismo año se anunciaba la convocatoria y se aseguraba que se contaba con los fondos para financiarlos. Hoy, luego de más de 3 años, cuando pudo ejecutarse, en el mejor de los casos, apenas el 20 % de los fondos comprometidos, el flujo de dinero se encuentra interrumpido.

La comunidad científica está organizada en defensa de los intereses del sector, y el desarrollo nacional.

A finales de 2018, en una carta dirigida al entonces ministro y al presidente del CONICET firmada por las autoridades del 90%de los Institutos, advertían de la profunda crisis producida por la política de desmantelamiento, que se expresaba en una dramática reducción del presupuesto real (se calcula que el presupuesto se redujo en alrededor de 800 millones de dólares) asignado a las instituciones que componen el sistema científico nacional y en el deterioro del funcionamiento institucional. También reclamaban por las demoras injustificadas en la designación de los representantes de los investigadores de dos de las grandes áreas de la ciencia en el directorio del CONICET.

Las autoridades nunca respondieron a la carta. Y entonces los directores de los institutos organizaron y convocaron al encuentro en la UTN de Córdoba.

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