“No hay soberanía sin soberanía tecnológica”

En un mano a mano con el “Profe” Javier Romero hablamos de la tarea que los medios hegemónicos cumplen en la actualidad con Macri en la Casa Rosada, y también de la importancia que tienen los medios populares para disputar el sentido común.

Por Mariano Quiroga

De un lado de la grieta están los grandes medios de comunicación, que el Profe Romero denomina “grandes fabricas de producir mentiras”, y del otro, los medios populares que el mismo Profe considera que son “lo más genuino dentro del campo de la comunicación”. Entre uno y otro, el pueblo que, como dice Alejandro Grimson en una entrevista que le realizamos hace unos días, “construyen su propia subjetividad cuando van al supermercado”.

Javier Romero se hizo conocido para unos cuantos cuando encabezó una sección en el programa televisivo “Duro de Domar”, en el que de manera didáctica nos mostraba lo que en la jerga periodística se denomina leer entre líneas; un aporte que realizaba con una cuota de humor, para de esa manera demostrar lo que que hoy conocemos como “Fake news” o noticias falsas.

“La industria de las Fake News están en manos de los grandes medios, en las redacciones de Clarín e Infobae, que es donde se construye sentido común. Por momentos esto es muy visible como lo fue con la supuesta participación de Aníbal Fernández en el triple crimen de General Rodríguez, o con las supuestas cuentas del kirchnerismo en el exterior”, dice el Profe. “Con el tiempo pudimos ver que ambas noticias fueron inventadas para cumplir con el objetivo de ejercer periodismo de guerra, como dijo el editorialista de Clarín -ya fallecido-, Julio Blanck”, cierra.

Romero sostiene con convicción militante que su objetivo, desde que arrancó con su columna en la tele, como en la sección que sostiene los domingos con Roberto Navarro en su programa de El Destape, es contarle al pueblo lo que está pasando. “Los grandes medios son los grandes ganadores de este modelo, Clarín absorbió a Telecom y hoy manejan el mercado de las telecomunicaciones”, denuncia.

Ese monstruo gigante que pisa fuerte, el mismo que Néstor Kirchner visibilizó de manera heroica cuando dijo “Que te pasha Clarin estas nervisho?”. El Profe sostiene que eso fue un antes y un después para el Grupo Clarín. “Ahí mostró lo que pasaba y que se sabía en los ámbitos políticos, gremiales y académicos. Hay que mostrarlos, porque están acostumbrados a la impunidad”, advierte.

Con la sanción de la Ley de Medios, a Clarín se le siguió quitando el ropaje frente a la sociedad, y el monopolio, que desde su nacimiento como agencia de noticias nunca paró de crecer, se vio como lo que es un actor de poder. “Esa Ley fue buenísima, se debatió a lo largo y a lo ancho de todo el país, se convocó a los mejores del campo de la Comunicación. Hoy si vuelve un gobierno popular a ese proyecto hay que pensarlo también en relación a las redes sociales, ya que no hay soberanía si no hay soberanía tecnológica”.

Un gobierno nacional y popular que detenga el crecimiento exponencial de Clarín. “Con Cristina ellos no crecieron, pero no se achicaron ni con las demandas de la justicia que los obligaba a desprenderse de alguno de sus medios”.

El Profe concluye con una reflexión sobre los medios populares, que con herramientas de autogestión y comprometidos a dar testimonio en momentos muy difíciles en lo económico, dan la pelea día a día mostrando la realidad que se vive y sufre en la calle. “El poder real nos tiene como enemigos porque somos parte de la resistencia. Clarín, La Nación e Infobae atacan nuestra credibilidad, saben que acá está el germen del cambio”.

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