“Hay que fiscalizar y cuidar los votos del Frente de Todos”

El informático Ariel Garbarz ofreció una charla en un centro cultural de Morón, para alertar sobre las posibles maniobras ilegales de parte del gobierno para incidir en los resultados de las elecciones. Dos días después, la empresa Smartmatic, contratada por el Ministerio del Interior, falló de modo severo al poner a prueba un cuestionado proceso de transmisión de datos.

Por Mariano Quiroga

La intención de meter mano sobre los resultados de las próximas elecciones, de parte de la Alianza Cambiemos, no es tan secreta como el voto que decidirá si Macri sigue siendo el presidente de la Argentina o si toman las riendas Alberto y Cristina por el Frente de Todos.

Desde hace un tiempo, el perito informático Ariel Garbarz viene encabezando charlas en distintos espacios políticos y centros culturales del campo nacional y popular, para alertar a la militancia sobre las maniobras que el oficialismo puede llegar a realizar para incidir en el resultado de las elecciones, ya sea los intentos fallidos para para implementar el voto electrónico, o en el último tiempo, con la implementación de un nuevo sistema de transmisión de datos que se utilizará durante el escrutinio provisorio de las elecciones nacionales.

El director nacional Electoral se llama Rodrigo Conte Grand y la empresa a cargo del sistema, Smartmatic. La Dirección Nacional Electoral depende del Ministerio del Interior y Transporte y el funcionario, hasta que asumió su nuevo cargo, era el jefe de asesores del miembro de la Coalición Cívica y actual secretario de Asuntos Políticos de Interior, Adrián Pérez.

Trascribimos parte de las consideraciones que Garbarz compartió el pasado 27 de junio en el Centro Cultural Maradona de Villa Sarmiento, partido de Morón en relación a estos asuntos vitales. Dos días después, el software de la empresa Smartmatic fue puesto a prueba en varias escuelas de Florencio Varela, Berazategui, Avellaneda y Lanús, y el resultado fue un rotundo fracaso.

“Vamos a tener dos centros de cómputos, uno en Monte Grande y el otro será el Correo Central.”, dijo el docente de la UBA y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). “Los votos van a llegar a los dos lugares, pero los fiscales solo vamos a estar en el correo. El otro va a estar íntegramente manejado por ellos”, agregó.

La platea se mantenía en silencio y escuchaba con atención el relato que detallaba cómo sus votos podrían ser modificados. La sensación de inseguridad crecía con el transcurso de la charla.

“Van a contratar una empresa que va a tercerizar el trabajo de los data entry”, continuó, y aclaró que ese procedimiento es inédito, ya que “nunca sucedió que la transmisión de datos sea electrónica”.

Una de las novedades que tendrán los comicios es que el correo sólo estará enfocado en la logística para trasladar las urnas y las actas, entre otros papeles, mientras que la parte informática, privatizada en un 100%, estará cargo de Smartmatic.

La empresa Smarmatic hizo hace unos días una prueba, con resultados desfavorables.

Sobre esto Garbarz contó que en las escuelas habrá una computadora donde se cargarán los datos y los mismos subirán a la nube. “Allí hay un mundo desconocido, el programa que carga estos datos es secreto y esto imposibilita que podamos auditarlo”, contó. El riesgo es que los votos quedan desprotegidos y en manos de unos pocos, y “mientras nosotros le perdemos el rastro a los votos, hay una élite que si sabe lo que va a pasar, el voto deja de ser secreto”, graficó.

Esta inseguridad es lo que llevo a que este procedimiento fuese prohibido en casi todo el mundo, empezando por los países de avanzada tecnológica: “La corte suprema alemana ha decretado que los votos electrónicos son inconstitucionales porque el ciudadano común tiene que poder auditarlo”, explicó Garbarz.

El docente explicó que estos cambios nos llevan al voto electrónico pese a que el procedimiento será el que tradicionalmente se lleva a adelante que es de manera manual. Y para dejarlo bien claro, advirtió, que para él voto electrónico es cualquier dispositivo controlado por hardware o software que se interpone entre el voto del ciudadano y el centro de cómputos.

En el cierre, y ante las preguntas y dudas de la platea, el informático dijo que ante este panorama, todavía incierto, en relación a la empresa y las graves fallas que se detectaron hace unos días, dijo que “tenemos que fiscalizar y cuidar los votos del Frente de Todos, y estar muy atentos a que los números que figuren en las planillas coincidan con los cargados en la página web”.

Aparte de informático, Ariel es docente.

Por último, el propio Garbarz detalló cómo funcionaba el sistema de voto hasta 2017: “Las autoridades de mesa contaban los votos y cargaban los resultados en un acta de escrutinio. Cada fiscal se quedaba con una copia firmada por todos. Con el acta de escrutinio se hacían dos cosas: una se introducía en la urna y una copia igual llamada telegrama se guardaba en un sobre y se lo colocaba en la parte exterior de la urna. La urna tenía otro sobre externo con novedades. Luego, las urnas las recogía en cada escuela un oficial del Correo y las llevaba al centro del Correo más cercano, habilitado en cada localidad. Allí, empleados del Correo tomaban las actas y las cargaban al sistema vía data enter o escaner. Los datos se trasmitían al Correo Central. Y ahí la empresa española Indra lo tomaba para el conteo provisorio y visualización de resultados. En tanto, ¿qué pasaba con los telegramas físicos? Eran guardados por el Correo concentrados en un sólo lugar hasta el escrutinio definitivo”.

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