La mafia y la supuesta bocanada de aire

Clarín y La Nación realizaron unas exultantes coberturas de las movilizaciones que se realizaron en la CABA y otros centros urbanos en apoyo a la Alianza Cambiemos. Confían en una recuperación oficial en las generales de octubre, en parte por una afinidad ideológica, pero en especial, para contar con mayor fortaleza para extorsionar al futuro gobierno de Fernández-Fernández.

Por Eduardo Jesús

Las movilizaciones a favor del gobierno, durante las últimas horas de la tarde del sábado 24/8 en la Ciudad de Buenos Aires y otros centros urbanos del país, despertaron la atención de uno y otro lado de la grieta. Por un lado, de algunos peronistas que se creen los dueños de la calle, y por el otro, de los propios votantes de Cambiemos, que luego de quedar contra las cuerdas con los resultados de las PASO, no se creían capaces de generar un hecho político –y en especial mediático- que incluyó al presidente -haciendo una vez más papelones- en el balcón de la Casa Rosada.

Pero no hay que inquietarse. A Macri lo votaron 7 millones y medio de personas, y las concentraciones en su apoyo sumaron apenas una parte de aquel universo, en especial en la CABA, un distrito que gobiernan hace doce años y en el que vive la mayor parte de su electorado. No hay sorpresas. Se trata de una parte de la base electoral del gobierno, que durante toda la gestión de Macri se manifestaron como si fueran oposición, con el kirchnerismo en el centro de su discurso de odio, y ningún logro de Cambiemos para celebrar. Ahí es donde se sienten más cómodos y ayer se notó porque están muy cerca de ser otra vez oposición.

Dicen defender la República y cuánto más se enojan, más se expresa la República en las urnas. Dicen defender el Estado de derecho pero no toleran la voluntad popular, que decidió de modo masivo volver a poner a un gobierno peronista en la Casa Rosada. Defienden la democracia, atacándola. Se trata del mismo discurso de todas las dictaduras cívico-militares que azotaron a nuestro país.

No solo resulta trillado decir que es preferible que estos sectores urbanos, conservadores y antipolítica se manifiesten en la calle y que no golpeen los cuarteles, sino también descontextualizado. No golpean las puertas de los cuarteles porque no pueden, y no porque tengan apego por el sistema democrático.

Los cuarteles de hoy son los medios masivos de comunicación, que actúan como la mafia. La concentración de una cantidad considerable de gente –en una plaza a la que le sacaron las rejas-, la nueva sobreactuación de Macri –que realizó un acto de campaña en la Casa de Gobierno- y la posterior publicación en las redes sociales y en cadena, de una foto y un mensaje que pretende ser épico de parte de las figuras centrales del gabinete, les da aire a los grandes medios para condicionar al futuro gobierno. Lo saben mejor que nadie, porque lo han hecho toda la vida. Recordemos la apretada que le quiso dar Claudio Escribano, desde la Tribuna de los Mitre, al flamante presidente Néstor Kirchner.

Las corporaciones de medios no creen que Cambiemos pueda dar vuelta el resultado, pero cuántos más votos obtengan Les Fernández, menos poder de extorsión tendrá la mafia. Cuánto más golpeado asuma el gobierno peronista, más margen tendrán para extorsionar, poner condiciones, amenazar. Son la mafia. Por ahí pasa la apuesta de Clarín y La Nación, y en parte Infobae.

La cobertura del grupo Clarín, durante el rato que Macri levantó los brazos y se golpeó el pecho en el balcón, y el resto de la noche, fue obsceno. Ni un pasquín partidario se hubiese animado a tanto. Hoy domingo, incluso se animaron a mojarle la oreja al kircherismo, al poner de relieve que ningún dirigente se había expresado luego de las movilizaciones en apoyo a Cambiemos.

Se nota que existen rasgos de preferencia ideológica en algunos de los periodistas y lectores los grandes medios, pero el asunto central es la puja por los beneficios económicos que obtienen si gobierna un proyecto político de entrega y exclusión, u otro nacional y popular. A Macri le dan órdenes. Con los Fernández tendrán que negociar.

Kraneá tu comentario

Comentá primero

avatar
wpDiscuz