Volver a casa para profundizar la unidad

El jueves 3/10 será un día histórico para el sindicalismo argentino, ya que en el Congreso Ordinario de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) se votará la posibilidad de retornar a la Confederación General del Trabajo (CGT), una decisión que implica la reunificación del movimiento obrero. Del acto de cierre participará Alberto Fernández, entre otros.

El movimiento obrero organizado no es ajeno al proceso de reunificación que transitó el peronismo en el último tiempo. Los puentes construidos para la conformación del Frente de Todos también se entrecruzan en el complejo mundo sindical. La premisa es replicar el modelo de construcción del frente electoral y evitar la actual atomización de los gremios nacionales.

Después de 28 años de la ruptura con la CGT, los integrantes de la CTA que hoy conduce el diputado nacional por Unidad Ciudadana, Hugo Yasky, tomaron una decisión política que implica un desafío enorme: aportar a construir una corriente interna de la CGT con la suficiente densidad que les permita disputar el horizonte al que podría dirigirse el movimiento obrero organizado.

En este sentido, se puede ubicar en un mismo hilo conductor por tradición de lucha e identidad a los gremios de la CTA de los Trabajadores y al espacio denominado Frente Sindical para el Modelo Nacional, compuesto por el moyanismo, La Corriente Federal de los Trabajadores y el poderoso gremio de los mecánicos, SMATA.

Se trata de un importante grupo de organizaciones que sostienen la idea de un movimiento obrero asociado a un programa y a un proyecto de país, y no cerrado únicamente a las reivindicaciones laborales de cada sector. Espacios que reivindican los programas de lucha surgidos en la resistencia peronista como La Falda, Huerta Grande, la CGT de los Argentinos, y también en democracia, con el programa de los 26 puntos de la CGT que conducía el mítico Saúl Ubaldini, que en su punto número 1 planteaba que el pago de la deuda externa debía estar supeditado al desarrollo económico y que los recursos tenían que ser volcados a la reactivación de la economía nacional.

A su vez, en esta misma línea podemos ubicar a los trabajadores y trabajadoras de la economía popular englobados en la CTEP, que hace un tiempo vienen reclamando a la CGT que los incorporen como sindicato y contenga esta nueva configuración de la clase trabajadora argentina.

La CTA, en sus 28 años de historia, construyó un enorme capital simbólico, sostenido a partir de la coherencia y la lucha en la calle, que va a resultar de vital importancia en el interior de la CGT de cara al nuevo ciclo político que comienza en nuestro país, porque como decía el General Perón “el justicialismo siempre se sustentó en el criterio de la indivisibilidad de la clase obrera organizada. Se requiere, en consecuencia, una sola central obrera”.

Del cierre del encuentro, denominado por los organizadores “Trabajadores y trabajadoras por el triunfo popular”, y que se realizará en el micro estadio del club Lanús, participarán los candidatos del Frente de Todos Alberto Fernández, Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Verónica Magario y el local Edgardo Depetri.

La Central de los Trabajadores Argentinos se creó en 1992, por decisión de un grupo de sindicatos que nucleaban trabajadores y trabajadoras del sector público, luego de romper con la Confederación General de los Trabajadores (CGT), una entidad que ya no los representaba, sino más bien lo contrario, por estar alineada con el gobierno privatizador y entreguista del entonces presidente Carlos Menem.

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