No somos las mismas

La autora del texto propone un recorrido por algunos de los momentos, espacios y mística militante que las mujeres, lesbianas, travestis, no binaries y trans protagonizaron durante el fin de semana pasado en la Ciudad de La Plata y en el marco de la 34 edición del Encuentro Nacional de Mujeres.

(Nota publicada en Matria)

Texto: Celeste Abrevaya. Fotos: Patricia Villazón

Todo desbordado. De lluvia, de barro, de reclamo, de deseo, de glitter. Todo desbordado de feminismos, de travas, de tortas, de campesinas, de trabajadoras.

La lluvia que asedió la ciudad de La Plata el fin de semana nos hizo estar todavía más juntas. Los edificios de las facultades nos cobijaron a todas, y fuimos muchas, muches. Se improvisaron talleres en los pasillos, en las escaleras. “¿Quién se suma? Ya somos varias”. La espontaneidad superó en muchos casos la organización. Se percibía ahí una vocación de discutir, un hambre de más, de participar, de verse.

El Encuentro es ese espacio que habitamos en el que la contraseña deja de ser necesaria. No hay suspicacias ni autocensuras, se transita con un gustito a libertad que en general solo se logra en situaciones de intimidad. Reconocerse en una historia de desigualdades encierra una potencia transformadora que vuelve a la masividad artífice de cambios subjetivos muy profundos. No volvemos a ser las mismas después de un Encuentro porque la posibilidad de vernos en ese espejo nos vuelve manada de verdad. No es solamente un slogan. Fuimos manada y marea, nos abrazamos colectivamente para avanzar en nuestras demandas, nuestros deseos.

Ser testigo y partícipe de esa potencia es un privilegio que también viene acompañado de la responsabilidad de seguir siendo parte y sostén de esta construcción. Una construcción que no es prolijita porque no es ajena a fisuras, pujas, y disputas de sentido. Porque en esa historia común también hay distintos modos de entender la desigualdad y la opresión. Y eso es lo que está en el fondo del debate en cada Encuentro. La práctica política subyace y recubre esas discusiones para dar lugar a nuevos consensos.

Un fiel reflejo de esta época fueron los talleres de mujer y sindicalismo que se tuvieron que replicar ante la concurrencia masiva que tuvieron. Ese alto nivel de participación da cuenta de que el sindicalismo empieza a transformarse, de que las compañeras que militan esos espacios están alzando la voz y poniendo el cuerpo en un contexto de retroceso descomunal de nuestros derechos. Mujeres Sindicalistas de la Corriente Federal de Trabajadores organizó el Plenario de Trabajadoras en Unidad en la Facultad de Psicología, con un auditorio desbordado y un cierre a cargo nada más y nada menos que de la antropóloga Rita Segato. Ahí va un enorme reconocimiento para ellas.

La marcha en contra de los travesticidios fue masiva, miles en un solo grito de condena y lucha por los crímenes de odio a nuestras compañeras travestis. Un mensaje contundente también para la ceguera y la tozudez de algunas que insisten en sostener fórmulas obsoletas.

En la tarde del sábado, cuando la lluvia cedió, la plaza San Martín se llenó de mujeres, de lesbianas, travestis, no binaries y trans. Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, se va a caer, se va a caer. Con birrita, chori, o sandwichito vegano, la calle fue una fiesta, medias aborteras, viseras feministas, pines, imanes, o remeras. A donde mirábamos, había un encuentro, una complicidad. Una ciudad feminista, y verde, y alegre, y deseante, y combativa.

Si algo quedó como síntesis después de La Plata es que el feminismo es con todes adentro. Pareciera haber ahí una sintonía con la coyuntura que atraviesa el país entero. Es con todes, es visibilizar al enemigo. Si lxs hermanxs se pelean, lxs devoran los de afuera, nos decía un José Hernández que ya en el 1800 denunciaba desde el arte, la injusticia y el poder.

El domingo por la noche las calles de La Plata desbordaban en una marcha multitudinaria que crece cada año, con mujeres que se suman por primera vez, y que se sienten convocadas y parte de un tejido de alianzas que funciona como una malla contenedora para nuestras vulneraciones. En paralelo, seis candidatos varones a presidentes debatían en Santa Fe. Más allá de la condena obvia ante la falta de candidatas mujeres, sí cabe resaltar que uno de ellos, quien probablemente se convierta en primer mandatario a partir de diciembre, se declaró de forma contundente a favor de la legalización del aborto. No es un dato menor ni casual, es producto de años de resistencias y luchas que son ya hoy insoslayables.

Nosotras pagamos las cuentas, el que hipoteca nuestro futuro, y nuestras esperanzas es Mauricio Macri, el feminista menos pensado que en octubre se va.

El próximo año, el Encuentro será en San Luis, será plurinacional, y será con todes adentro.

Hasta la próxima, entonces.

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