Historias literarias de encierro, caos y psicosis social

Ante la cuarentena que decretó el Gobierno nacional por el avance del coronavirus, los argentinos tenemos un doble desafío: ser responsables como ciudadanos y encontrar actividades para sobrellevar el confinamiento. Tal vez los libros sean un buen refugio. ¿Cómo abordó la ficción estos sentimientos que hoy nos acechan?

Por Franco Alinovi

Con el aislamiento social obligatorio decretado por el presidente Alberto Fernández para contener la propagación de la pandemia de coronavirus, la vida de los argentinos sufrió un cambio radical. Con mayor o menor conciencia, entendimos que nuestros días deben ser reformulados y que los innumerables consejos para salvaguardar la salud de todos y todas se pueden resumir en uno solo: “quedate en casa”.

El jueves pasado, tras escuchar al Presidente anunciando la cuarentena obligatoria, apagué el televisor y comencé a fantasear sobre el concepto de encierro, tanto voluntario como involuntario, individual y colectivo. Enseguida pensé en algunos libros que abordaban tal idea en cualquiera de sus variantes. También, porque tantas horas mirando canales de noticias hicieron lo suyo, sumé a esa lista mental otras obras literarias que reflejaban la psicosis social y el caos que puede desatarse en las calles cuando está en jaque nuestra rutina. En definitiva, porque la realidad muchas veces es hermana de la ficción, recordé que en las páginas de esos libros habitan historias similares a la que hoy nos toca vivir a los argentinos y argentinas.

A continuación, un repaso por estas novelas y cuentos sobre confinamiento, paranoia y miedo colectivo.

El año del desierto, de Pedro Mairal

Publicada en 2005, no sería exagerado catalogarla como una de las mejores novelas argentinas de este siglo. El libro tiene como protagonista a María Valdés Neylan, una joven  oficinista que trabaja en una torre del microcentro. Tras una jornada de protestas -que recuerda a la crisis desatada en 2001 con el gobierno de De la Rúa- , la chica es testigo de cómo la vida de los argentinos empieza a derrumbarse hasta límites insospechados, reinando en todos los rincones de la patria el caos, con su consecuente y funesto lema “sálvese quien pueda”. Con una prosa exquisita, Mairal apela al concepto de “intemperie” para narrar las peripecias de María para sobrevivir en un país devastado.

Casa tomada, de Julio Cortázar

Este cuento famoso del notable autor argentino siempre fue tildado de “antiperonista”, aunque el propio Cortázar nunca admitió que realmente lo fuera (que haya sido publicado en 1946 en la revista  Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges, contribuyó para que se lo interpretara de aquella forma). Más allá de su lectura política, Casa tomada narra la rutina de dos hermanos en una vivienda con múltiples ambientes. Una noche, tras escuchar unos ruidos extraños, cierran una puerta con llave y deciden habitar solamente un sector de la casa. Los hermanos se acostumbran rápidamente al confinamiento en la casa restringida, pero los ruidos retornan y, movidos por el miedo, toman una decisión más drástica. El párrafo final del cuento es audaz y tragicómico, volviéndose inolvidable para el lector.

Distancia de rescate, de Samanta Schweblin

Publicada en 2014, es la primera novela de esta talentosísima escritora argentina. Elogiada en forma unánime por los críticos, quienes reconocieron su originalidad y una manera de narrar que parece escapar de cualquier formalismo, aquí Schweblin nos ofrece la historia de Amanda y Nina, su pequeña hija. Ambas pasan unos días en una casa de campo alquilada, donde interactúan con Carla (la propietaria de la vivienda) y su hijo David, un niño que extrañamente tiene voz de adulto y aparentemente fue víctima de un suceso paranormal. Presa de la paranoia, Amanda se convencerá de que la atención prestada a David no hará más que poner en riesgo el cuidado de su hija, quebrantando así la distancia de rescate. En palabras del personaje de Amanda: “Así llamo a esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería”. Schweblin escribió una novela inquietante y adictiva.

Salón de belleza, de Mario Bellatin

En 1994 el escritor mexicano publicó esta novela corta y apocalíptica, protagonizada por un peluquero aficionado a los peces exóticos que, ante el avance de una peste mortal en la ciudad, decide convertir su salón de belleza en un moridero, es decir, en un lugar donde los enfermos más graves puedan pasar sus últimos días. Dueño de una prosa áspera, Bellatin nos ofrece una historia atractivamente desoladora.

La ilusión de los mamíferos, de Julián López

Hace casi dos años aparecía en las librerías esta magnífica novela del autor de la celebrada Una muchacha muy bella. No sería desacertado ver en este texto una historia de confinamiento, en este caso voluntario: dos hombres se encuentran todos los domingos en un departamento para desayunar, leer diarios, tomar vino y tener sexo. Su vida como amantes queda restringida a ese día de la semana y a esas cuatro paredes. Pero la novela de López también constituye un tratado sobre el amor y la soledad de los seres urbanos, porque en definitiva es en la gran ciudad donde el aire se torna irrespirable.

 

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