“Fue muy emotivo el respaldo que recibimos de la mayoría del pueblo argentino”

El responsable del área de prensa del gremio del personal aeronáutico, Hugo Perosa, conversó con Kranear sobre el rol de sus afiliados en las misiones sanitarias a China y la repatriación de compatriotas, la función irremplazable del Estado en la política aerocomercial, un conflicto con LATAM, el futuro de la actividad luego del coronavirus y la resistencia al macrismo, entre otros temas.

Por Kranear

El Estado nacional está jugando un rol protagónico en el abordaje de la crisis sanitaria y económica derivada de la propagación mundial del Coronavirus. En ese marco, nuestra línea aérea de bandera escribió una nueva página de su historia grande, al ponerse al frente de la repatriación de unos treinta mil argentinos y argentinas que quedaron varados en el exterior con el cierre de las fronteras. El otro gran hecho que produjo mucha empatía fue la misión sanitaria que encabezó Aerolíneas con la República Popular de China, para traer de allá varias toneladas de material sanitario.

Las fotos, los videos, las entrevistas, los flashes, se los suelen llevar los pilotos y el resto de la tripulación a bordo de los aviones, pero existen otras actividades en el gremio aeronáutico, indispensables para que los aviones puedan despegar, volar y aterrizar. Son trabajadores y trabajadoras con menos prensa, que visten mamelucos, que ponen el cuerpo en la pista, en los hangares, son los que transportan y abastecen de combustible a las aeronaves, los que las limpian, tapizan o reacondicionan las partes de un avión, los que llevan los pasajeros por la pista interna del aeropuerto, los que hacen el tráfico, la logística y distribución del equipaje, entre otras tareas.

Kranear conversó con el responsable del área de prensa de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), Hugo Perosa, para conversar sobre el rol de sus afiliados y del Estado nacional en el marco de la pandemia, su mirada sobre el panorama del sector a mediano y largo plazo, la resistencia al macrismo en los últimos años y la posibilidad de cobrarle un impuesto a los tenedores de grandes fortunas para hacerle frente a la emergencia.

Kranear: ¿Qué rol están cumpliendo los y las trabajadoras afiliadas a vuestro sindicato en la misión sanitaria que Aerolíneas Argentinas está realizando con China y en la repatriación de los argentinos que están varados en el exterior?

Hugo Perosa: Lo primero que queremos decir es que está realizando un trabajo en equipo con todos los gremios del sector aeronáutico. Algunos tienen más visibilidad, como los pilotos, quienes tuvieron la responsabilidad de operar los vuelos, pero para que eso suceda –despegue, vuelo, aterrizaje- hace falta el trabajo de decenas de personas. En la pista, por ejemplo, uno ve que el avión está rodeado de camiones, de tractores, equipos, que son para la carga de combustible, el abastecimiento de comida, la limpieza, la carga de las bodegas o la tapicería del sector de pasajeros –en el caso de la misión a China- para adaptarlo al trabajo de cargas. Son trabajos que no se ven. En todas esas funciones participan muchos trabajadores y trabajadoras afiliadas a APA, codo a codo con los de los otros gremios, como los señaleros, los que operan la torre de control y el personal que viaja a bordo de los aviones.

Fue muy emotivo el respaldo que recibimos de la mayoría del pueblo argentino, a pesar de la crítica permanente de quienes siempre han atentado contra nuestra aerolínea de bandera y las empresas del Estado en general. Para nosotros hay varios aspectos para destacar. En primer lugar haber abierto la ruta a China, la segunda sino primera potencia económica del mundo; en segundo lugar, para llegar hasta allá hubo que volver a operar un vuelo transpolar, que se había dejado de operar hacia algunos años, por problemas de equipos, y la tercera porque se destinó un avión de pasajeros para reflotar uno de los negocios más rentables de la aviación que es el transporte de cargas, no este caso, porque se trata de un embarque humanitario con insumos médicos, pero la exploración de esta nueva ruta permite anticipar que para el escenario que se prevé en el futuro, la carga va a ocupar un lugar estratégico en materia de comercio exterior.

En los aeropuertos hubo que implementar estrictas medidas de control sanitario.

K: Ustedes están realizando una de las actividades denominadas esenciales. En las distintas tareas que hacen en los aeropuertos, ¿les cambió mucho la rutina laboral? Hace unas horas, por ejemplo, se habilitó el regreso de ciudadanos que estaban varados en distintos puntos del país.

Para atender cualquier vuelo hace falta una dotación de personal. Hablamos de muchos trabajadores y trabajadoras que están arriesgando su salud para cumplir con su misión, en el marco de las actividades exceptuadas por el Estado nacional. La preocupación de APA y el resto de los gremios aeronáuticos pasa por garantizar la salud laboral de ese personal. En alguna medida, en APA nos adelantamos a las medidas del gobierno, gracias a la experiencia de nuestro personal que en nuestro país y otras partes del mundo que tuvo que atender otras emergencias como la fiebre porcina, y es un personal que se sabe expuesto en la primera línea. Por eso nuestro comité mixto de salud y laboral, desde el principio se ocupó de informar cuáles eran los mecanismos para prevenir la enfermedad.

Recordemos que en el primer momento del aislamiento obligatorio y la implementación de las restricciones en las operaciones, hubo complicaciones, y casi nadie estaba preparado para ese escenario. Hubo fallas en el suministro de equipos y tuvimos afiliados de APA y otras organizaciones hermanas que se infectaron con el Coronavirus, que hoy están curándose, pero en todo caso, así como la seguridad es la norma básica para el funcionamiento del transporte aéreo, la salud de los trabajadores es absolutamente prioritario para garantizar esas operaciones.

K: ¿Por qué tienen un conflicto con LATAM Argentina y las empresas a cargo de los denominados FreeShop?

HP: El problema tiene que ver con el apuro de estas empresas de cargar los efectos de la crisis sobre los trabajadores y trabajadoras. En esto por supuesto hizo punta el consorcio chileno y brasileño LATAM, que tiene una larga tradición antisindical. Fue el primero en presentarse ante los trabajadores, el sindicato y también las autoridades nacionales con la pretensión de deducir salarios, o suspender o despedir personal. Nosotros rechazamos todas esas pretensiones. Deben extrañar mucho al macrismo, un periodo de gobierno en el cual los ceos de la empresa decidieron la política aérea del país, ocuparon los principales cargos de Aerolíneas Argentinas y también los organismos aeronáuticos. El gobierno del Frente de Todos no los favorece, y al mismo tiempo, LATAM, viene desprendiéndose de operaciones y activos en la Argentina, preparando una retirada.

APA rechazó ante estas empresas y el Ministerio de Trabajo estas pretensiones. Continúan las negociaciones para tratar de encontrar una solución que no sea descargar sobre los salarios ni la estabilidad laboral los costos de este período de crisis que en algún momento va a terminar, y mientras tanto estas empresas, tanto las aéreas como las que trabajan en los freeshops de los aeropuertos, tienen suficientes reservas económicas y ganancias para atravesar esta contingencia.

La mayoría de los afiliados y afiliadas de APA trabajan en la pista.

K: ¿Qué política aerocomercial implementó el gobierno de Macri y cuál fue la estrategia de ustedes y el resto de los gremios para enfrentarlos?

HP: La política que implementó Cambiemos por medio de su ministro de Transporte Guillermo Dietrich fue un fracaso, absolutamente desastrosa. Con títulos rimbombantes se presentaron como los hacedores de una revolución de los aviones, una supuesta democratización de los vuelos con las empresas de bajo costo y una oportunidad para que la gente pudiera volar y no tener que depender de otras empresas que cobraran sus pasajes más caros. La campaña oficial se paró supuestamente del lado de los pasajeros para enfrentar a los trabajadores de las empresas del sector, ocultando así que detrás de esta estrategia de marketing había una estafa en contra de los clientes.

Cambiemos puso al Estado al servicio de intereses particulares, con funcionarios del gobierno vinculados con sectores trasnacionales, se orientó el aeropuerto de El Palomar, de uso militar, a un aeropuerto Low Cost, donde las compañías que operaban pagaban mucho menos impuestos que en el sistema nacional de aeropuertos, y además imposibilitaron que operase allí Aerolíneas Argentinas. Toda esta política Lowcost –aerolíneas y aeropuerto- tenía el objetivo de atacar a nuestra aerolínea de bandera y a toda la presencia del Estado en la política aérea, como por ejemplo la empresa de rampa Intercargo o la fábrica nacional de aviones.

Como era previsible, los sindicatos aeronáuticos nos opusimos fuertemente, y entonces el gobierno junto a algunas empresas Low Cost fundaron sindicatos pro-patronales, los famosos sindicatos amarrillos, para cuidarle las espaldas a esta estrategia. Frente a esto, siete de los sindicatos del sector acordamos trabajar en conjunto, negociar en bloque, con cada compañía, ya que acá no existe un convenio general para la actividad, sino que son por empresas, y entonces los gremios involucrados con personal afiliado en cada empresa, negociábamos en conjunto las paritarias, y también en bloque luchábamos en la defensa del trabajo argentino en esas empresas, y también para recuperar una política aérea nacional al servicio del país y el pueblo argentino.

La unidad gremial en nuestro sector fue tomada de ejemplo dentro del sindicalismo porque somos sindicatos que estamos afiliados a distintas centrales como la CTA y la CGT; por otro lado, y por una cuestión de solidaridad con la clase trabajadora, participamos de un gran números de movilizaciones junto a otros sectores con los que buscamos el mismo modelo de sociedad y país.

K: ¿Qué panorama imaginás para el futuro a mediano y largo plazo en la actividad aerocomercial luego del Covid-19?

HP: El futuro es muy problemático porque la crisis es generalizada y de largo plazo. No será sencillo que se pongan en funcionamiento todas las flotas de aviones que están en los aeropuertos del mundo, y mucho más difícil será que la gente esté pensando en viajar. IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), la cámara mundial que representa a las líneas aéreas, ha presentado un panorama tan catastrófico que contra sus propios principios de libre mercado, ha pedido la ayuda de los Estados nacionales para sostener la actividad. Por paradójico que parezca, los libremercadistas cuando se ven en problemas le piden auxilio al Estado.

Hugo Perosa, de camisa.

Ya no les va a queda lugar a un retroceso al neoliberalismo salvaje que estábamos viviendo en la aviación, de una libre competencia sin pisos tarifarios, que hacía que todas las empresas operasen a pérdida, que se favoreciera el damping a favor de las empresas que obtenían capitales de origen dudoso, que apuntaba a liquidar toda intervención estatal en la actividad aeronáutica.

Por el contrario, presumimos un fuerte regreso de los Estados nacionales. Algunos países, en particular Estados Unidos, ha derivados gigantescas masas de dinero para sostener las líneas aéreas, en Europa se habla de reestatizar algunas empresas, y claramente se apunta a recuperar la propiedad de las aerolíneas de bandera como instrumento de la política aérea de cada país y del Estado nacional como regulador y propietario de estas empresas.

Lo que se busca es recuperar el rol estratégico de estas empresas de bandera, que no son simples negocios que se pueden abrir y cerrar como cualquier otro comercio, sino que son herramientas de soberanía, integración, desarrollo y conectividad para todo el país. La presencia fuerte del Estado va a tener que garantizar, en primer lugar, la sustentabilidad de la actividad, tanto en el presupuesto público como en las tarifas que sean económicas.

Recordemos que el transporte aéreo forma parte de la estructura de un país, como la energía, las telecomunicaciones, y puede ser una gran fuente de divisas si se recupera el servicio de cargas aéreas, un negocio muy rentable, que durante la primera privatización de Aerolíneas Argentinas durante la década del noventa se le cedido gratis al grupo chileno Lanchile, y ahora conviene recuperar para el país.

El regreso del papel central del Estado en materia del servicio público del transporte aéreo, es también que los acuerdos bilaterales con otros países vuelvan a basarse en el principio de la reciprocidad, la igualdad de trato, respeto, en condiciones igualitarias, situaciones que durante el gobierno de Cambiemos fueron dejadas de lado para por ejemplo ceder rutas en forma masiva y absurda.

APA fue creado en 1946 y es el primer gremio aeronáutico del país.

K: ¿Creen que el Gobierno nacional va a poder sancionar una ley para ponerle un impuesto a las grandes fortunas?

HP: Una ley para imponer un impuesto patriótico a las grandes fortunas es una necesidad perentoria de esta época. Tanto el pueblo argentino como el Estado nacional a través del gobierno nacional, los provinciales o municipales, están haciendo un esfuerzo gigantesco. Alguien lo tiene que pagar. Como siempre, los sectores empresarios pretender cargar esto sobre las espaldas e incluso sobre la vida de los trabajadores. Creo que en esta oportunidad, como sucedió en otros momentos de la vida del país, es más que justo que paguen los que realizaron grandes negocios, muchos de ellos a costa del Estado nacional, y también los grandes evasores, los propietarios de cuentas off shore y los responsables de haber contraído la deuda externa.

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