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“La salud es una herramienta de organización popular muy fuerte”

El viceministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, conversó con Kranear sobre la necesidad de bajar la cantidad de contagios, defendió la política sanitaria del Estado nacional y provincial, y ponderó el trabajo conjunto con la militancia territorial para no solo amparar a la población, sino también para generar más organización comunitaria.

Por Kranear

Nicolás Kreplak, viceministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, fue el séptimo entrevistado del ciclo de vivos que Kranear está realizando a partir del aislamiento social por la pandemia del Covid19. Durante veinte minutos, luego de estar reunido durante tres horas con el gobernador Kicillof, y antes de salir al aire en Telefé, habló de las medidas de endurecimiento para bajar el pico de contagios, de la experiencia de gestión multiagencial en la Villa Azul de Quilmes, de los cuatro años de organización que la militancia sanitarista realizó durante el gobierno de Macri, y de la vital tarea que realizó el Estado para salvar vidas.

Van algunas de las definiciones que compartió en su charla con Mariano Abrevaya Dios, director de Kranear.

Reunión con el gobernador

Venimos de reunirnos con el comité de expertos, que habitualmente convoca Axel, que no solo tiene infectólogos, epidemiólogos, sino también matemáticos, informáticos, psicólogos, bioquímicos, y distintos especialistas para tener en cuenta las distintas perspectivas de una pandemia. No es solo un problema médico. Y además el gobernador tiene su propia mirada. Entonces se arma una discusión interesante, y general lo hacemos antes de realizar anuncios.

Hace un rato Axel hizo un detallado análisis de la situación, luego aportaron su mirada todos los especialistas, y todos coincidimos en que estamos en un momento crítico, y que lo conseguimos en estos meses es muy importante, teniendo en cuenta que por ejemplo Brasil tiene 50 mil muertos. Estamos 1 a 10 con respecto a Brasil. Y si lo comparamos con Chile, 1 a 20. Eso fue lo que se consiguió con nuestra cuarentena. En el sistema de Salud de la provincia hoy tenemos más del doble de camas de lo que teníamos cuando nos tocó asumir.

Todos estuvimos de acuerdo con que hay que volver, cuanto antes mejor, a una fase de mayor restricción y que nos permita reducir la cantidad de contagios.

¿Colapsa el sistema de salud?

Por semana se nos suman 300 personas al sistema de terapia intensiva. La cuarentena estricta hizo que caiga mucho la demanda de accidentes de tránsito, por ejemplo, que ocupan muchas camas de terapia intensiva. Ahora estamos en el mismo nivel que hasta antes de la cuarentena. Además nosotros suspendimos todo lo que se podía suspender y sacamos a todos los pacientes crónicos de terapia intensiva, y así duplicamos la cantidad de camas. Con eso llevamos la tasa de ocupación de las camas de terapia intensiva, en el AMBA, a un treinta y pico por ciento de ocupación. Peor hoy estamos casi en el 60 por ciento.

Los pacientes del Covid, aparte, están muchas semanas la sala de terapia intensiva, y eso hace que se vayan acumulando. Acá en Argentina, en comparación con los países europeos, por ejemplo, se mueren poco, y no porque seamos brillantes, sino porque al colapsar sus sistemas de salud ya no hubo tiempo de darle el tratamiento a la gente que necesitaban. Fue por eso que la mortalidad aumentó mucho. Nosotros todavía venimos bien porque no nos pasó eso. Todo el trabajo que venimos haciendo es para evitar ese escenario. Para qué sirvió la cuarentena, dicen algunos: salvamos cuarenta mil personas.

Experiencia de casa por casa en Villa Azul

Fue muy interesante. Estaría bueno que podamos escribir sobre el asunto, reflexionar.

Existe una herramienta de la epidemiología, académicamente hablando, que es la epidemiología comunitaria. Nosotros somos amantes de esta corriente, que mezcla dos pasiones: la salud y la militancia territorial. La idea es utilizar a la comunidad organizada, la comunidad del territorio, sus realidades, y nosotros cuando vimos lo que pasó en la villa 31, con 120 o 130 casos por día –agrega que hasta ahí el panorama de contagios venía bastante planchado-, nosotros empezamos a decir, aun cuando acá en PBA teníamos 30 o 40 casos por día, que había que poner el ojo ahí, porque no es un problema de ese barrio, sino de todos.

Rapidamente nos pasó lo mismo a nosotros en la Villa Azul de Quilmes. Dice Ferraresi que es el lugar más desigual del mundo, y es posible, porque es una villa que dividida a la mitad por una calle; la parte que está en Avellaneda está urbanizada, con casas muy bonitas, y del otro lado, que está en Quilmes, está la villa, con pasillos muy chiquitos, aguas servidas, hacinamiento.

Ahí llegamos un jueves, con un sistema de vigilancia que nos permite encontrar los casos, nos metimos, y el viernes vimos que había el doble de casos de lo que habíamos encontrado. Y al día siguiente había el doble que el día anterior. El domingo, lo mismo. Ahí dijimos que había que tomar una decisión muy fuerte. Si son todos contactos estrechos tienen que quedarse en su casa, en aislamiento, pero si se trata de todo un barrio, alguien los tiene que ayudar. Entonces cerramos el barrio. Pusimos mucho trabajo territorial, con los propios vecinos, que fueron los que nos llevaron casa por casa para hablar con los vecinos. Les planteamos nuestro análisis y les preguntamos qué pensaban ellos.

(Nicolás cuenta que la recorrida la hicieron junto al intendente de Avellaneda, Ferraresi, una presencia que garantizaba que a ellos los iban a escuchar, ya que es un hombre respetado y querido en el barrio. Y suma que Mayra Mendoza, jefa comunal de Quilmes, también trabajó mucho y se ganó la confianza de la gente.

Así fue que empezamos a dividir en dos los casos  que antes se duplicaban. Aparte queríamos evitar que el virus se contagie al barrio de al lado, como el barrio Itatí, muy grande, con mucha vida comunitaria, a la que dividimos en 17 sectores, con un trabajo muy grande junto a las organizaciones sociales, y así logramos contener los contagios.

Estas cosas que uno puede decir en un barrio con otra infraestructura y capacidad adquisitiva, acá tenés que garantizar el día a día, porque mucha gente asistía a comedores que hubo que cerrar. En todos los barrios que intervenimos, logramos un resultado muy significativo, y básicamente, además de eso, hay una construcción de armado territorial, porque en todos los barrios queda una organización y yo siempre digo esto: la salud es una herramienta de organización popular muy fuerte.

Es habitual que en la política, o los medios de comunicación, a la salud se la asocia con la falta de un médico en la guardia, en una situación más de consumo, de compra y venta de servicios de salid, como la falta de un medicamento, muy relacionado con la tranza, pero nosotros estamos convencidos de que si trabajamos en la organización territorial y popular, la salud es un enorme armador social, como la escuela.

Construcción política durante el gobierno de Cambiemos

Tenemos un equipo consolidado hace muchos años. Con Gollan arrancaron en 2014, pero con el equipo con el que venimos militando, arrancamos en el 2001. Hicimos nuestras carreras, las residencias, la militancia en distintos espacios. Me parece que si uno arma un espacio político, esté o no en la gestión, no debe desarmarlo, porque si no te convertís en un burócrata del contexto. Eso ser un militante. En esos cuatro años aprendimos muchas cosas. Por ejemplo, a construir de manera trasversal. La fundación fue una herramienta hermosa porque nos permitió consolidar cuestiones académicas y científicas con la militancia, con la territorialidad, con la construcción política y también con la comunicación en salud. Hicimos una revista y hasta un documental.

Cuando entramos a gestionar con Daniel la relación estaba muy aceitada. Hacemos paredes sin mirarnos, y aparte hay un equipo enorme de compañeros y compañeras, con distintos perfiles desarrollados. De no haber sido así, esta situación extraordinaria nos estaría costando mucho más, porque no tuvimos tiempo ni siquiera de sacar una licitación. Arrancamos con la epidemia de sarampión, de dengue, pero enseguida llegó la pandemia que nos cambió toda la agenda, y la realidad del mundo.

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