“Estamos en el barrio y no nos vamos a ir”

La joven funcionaria del Municipio de Quilmes, Berenice Latorre, le puso el cuerpo al exitoso operativo que montaron junto al Gobierno de la provincia de Buenos Aires para contener un contagio masivo en la Villa Azul. Hoy siguen adentro del barrio, junto a las organizaciones sociales, para avanzar con mejoras estructurales.

Por Daniel Ahumada. Fotos: Municipio Quilmes.

Berenice Latorre, con 22 años, es la coordinadora de Gestión Ciudadana del Municipio de Quilmes. Fue una de las tantas militantes que estuvo en el operativo que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, junto al Municipio, las organizaciones políticas, sociales y comunitarias del barrio, montaron en Villa Azul, en el límite con Avellaneda, para proteger a los vecinos y vecinas de un contagio masivo de Covid-19.

Fue allí que el  Estado provincial, con asistencia también de su par nacional, organizó un operativo inédito hasta el momento, desde el inicio de la pandemia, que tuvo que ver con un aislamiento comunitario.

Se trata de un barrio y ubicado en dos distritos, con dos realidades muy distintas. Del lado de Avellaneda, a cargo del Intendente Jorge Ferraresi, en los últimos años se urbanizó la zona, y hoy se puede ver un barrio de casas bajas, terminadas, con agua potable y cloacas. Cruzando el Acceso Sudeste, del lado de Quilmes, el anterior intendente de Cambiemos, Mariano Martiniano, no hizo una sola vivienda. Esta diferencia explica, en una buena parte, que el primer contagio masivo de la Provincia se haya producido en Villa Azul. No fue casualidad, sino causalidad.

Cuando las autoridades decidieron avanzar con el aislamiento del barrio, se formó el Comité Operativo de Emergencia de Villa Azul, para articular con todos medios que el estado provincial y de las municipalidades desplegaron para contener el contagio. Berenice formó parte de ese esquema, como funcionaria del gobierno local, y también como militante territorial.

El operativo fue multiagencial y tuvo en vilo al gobierno nacional y provincial por su potencial éxito o fracaso.

Hablamos con ella para que nos transmita detalles de una experiencia que fue mirada de cerca por equipos sanitarios de distintas partes del mundo, y tratada de capitalizar con la miserabilidad que los caracteriza, por sectores de la oposición y los medios masivos de comunicación.

¿Cómo fue organizado el operativo del aislamiento comunitario?

No sólo se sostuvo la búsqueda activa y detección de casos sospechosos diariamente, sino que junto con vecinos, instituciones, voluntarios y militantes nos dimos la tarea de acompañar a los vecinos y vecinas en el proceso de profundizar las medidas y adoptar los hábitos de prevención y cuidado durante el aislamiento sanitario.

¿Hicieron un trabajo de hormiga, casa por casa?

Cada día recorríamos casa por casa para asistirlos y abastecerlos de alimentos, sí, artículos de limpieza, garrafas, artículos de higiene personal, tarjetas de teléfono, entre otras cosas, a la vez que relevábamos su situación laboral para emitir los certificados laborales por el aislamiento, el estado de salud de cada integrante de las familias para identificar tratamientos en curso y grupos de riesgo, garantizar el pago de las prestaciones a los vecinos del barrio a través de operativos fijos de ANSES, y demás actividades que gracias al trabajo mancomunado de todos los actores presentes permitieron atravesar las dos semanas con los resultados favorables que se obtuvieron.

Provincia, Nación y el municipio aunaron esfuerzos junto a las organizaciones territoriales y la comunidad local.

¿Y ahora que finalizó la etapa más difícil, qué tareas se están realizando?

Continuamos en el barrio con un esquema más bien focalizado. El barrio está abierto, los vecinos pueden salir a realizar actividades esenciales, pero sostuvimos la entrega de platos de comida caliente para quien lo necesite, y siguen presentes los operativos de ANSES, PAMI y esta semana de RENAPER también.

Ahora, con la decisión de la intendenta Mayra Mendoza de avanzar con las mejoras en el barrio, asignamos a cada una de las viviendas y construcciones un número y un sector, para que cada uno de los vecinos pueda tener un domicilio único para identificar sus hogares geográficamente, y gracias a eso, este fin de semana logramos relevar a cada una de las familias con información mucho más precisa respecto de las condiciones habitacionales, el nivel de educación y estado de salud de cada uno de los integrantes, lo que va a permitir no sólo actualizar la información demográfica que había respecto del barrio, sino planificar de forma más acertada las políticas públicas de cara al proceso de mejoras que está empezando.

¿Qué organizaciones populares participaron del operativo y cuál es el saldo organizativo que queda de cara al futuro en el vínculo con los vecinos y vecinas del barrio?

Era un esquema abierto, todos los vecinos, instituciones y organizaciones sociales, políticas y barriales que manifestaron la voluntad de colaborar con el esquema, lo hicieron en la medida que les fuera posible. De esa forma se sumaron no sólo en las actividades del territorio o los repartos casa por casa sino también colaborando en la Sociedad de Fomento El Progreso, que es la institución que funcionaba como lugar de acopio y armado de bolsones, o haciendo llegar donaciones de innumerables campañas solidarias que realizaron para llevar a los vecinos del barrio. Mayra lo dijo: “estamos en el barrio y no nos vamos a ir”, esa es nuestra premisa, para seguir construyendo para los vecinos con los vecinos, sólo así es posible encarar un proceso de transformación como el que está empezando.

La atención se realizó casa por casa.

¿Hubo diferencias en la cantidad de contagios entre la zona urbanizada de la villa, del lado de Avellaneda, y la parte no urbanizada, en Quilmes?

El 80% de los contagios fueron del lado de Quilmes. La falta de acceso al agua potable, las zanjas a cielo abierto y las condiciones habitacionales en las que se encontraban los vecinos del barrio de este lado de la calle Caviglia, en contraposición con las viviendas construidas del lado de Avellaneda, marcaron la diferencia al momento del brote.

¿Algún vecino o vecina manifestó algún malestar por sentirse preso, o en un gueto, como se manifestó en TN?

Vivir dos semanas en un barrio cerrado no es algo cómodo para nadie, por eso trabajamos desde el primer día no sólo con alimentos, sino generando las condiciones necesarias para que el vecino del barrio pueda atravesar las dos semanas de aislamiento comunitario de la forma más amena posible.

¿Cómo se vivió desde adentro el operativo, cómo se organizaron?

Desde los primeros tres operativos Detectar que realizamos en el barrio tuvimos presencia de vecinos y organizaciones del barrio que se pusieron a disposición para ayudar en las recorridas. Cuando se aisló el barrio, se lo dividió en cinco zonas, cada una con un equipo de vecinos y vecinas, voluntarios y militantes que se organizaban junto con nosotros para hacer llegar todos los elementos puerta a puerta. Entonces, por la mañana recorríamos con Salud para identificar casos sospechosos o positivos y organizábamos los esquemas del día; y por la tarde repartíamos. Los fines de semana nos juntábamos a ordenar la semana y en los tiempos libres llegaron a armar una jornada solidaria para limpiar las zanjas en una parte del barrio.

Las instalaciones del club El Progreso sirvieron de base de operaciones.

El Municipio de Quilmes cuenta con un protocolo de intervención para el Coronavirus, que se puede visualizar y descargar desde aquí: https://quilmes.gov.ar/pdf/ProtocoloCOVID-19.pdf

El tipo de abordaje multiagencial junto a organizaciones del territorio fue replicado días después en otros barrios populares de la provincia.

 

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