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“De la solidaridad tenemos que hacer una política de Estado”

El director general de Prestaciones de la ANSES y militante de La Cámpora, Juan Modarelli, habló sobre el daño que produjo Cambiemos en el el organismo, los desafíos que impone la pandemia y la relación entre militancia y Estado, entre otros temas.

Por Kranear

El octavo entrevistado del ciclo #VivosKranear fue Juan Modarelli, director general de Prestaciones de la ANSES e integrante de la Mesa Política de La Cámpora Ciudad de Buenos Aires. Contó las condiciones en las que encontraron el organismo, su rol de proximidad durante y después de la pandemia, el recorrido militante de una generación que dio sus primeros pasos en 2010, y la idea del Estado militante.

Entrevistó Mariano Abrevaya Dios. Compartimos sus principales definiciones.

Qué ANSES recibieron

Cuando asumimos nos encontramos con una organismo que habiendo sido emblema de la política de seguridad social e inclusión social durante los gobiernos peronista de Néstor y Cristina, con Cambiemos ya no era así; vinieron por la ANSES. Nos encontramos con un organismo muy dañado en términos estructurales, en su funcionamiento y en el tejido de trabajadores y trabajadoras que habían sabido, durante los años de nuestro peor gobierno, ser la herramienta de ejecución de importantes políticas públicas. Pero por otro lado, también nos encontramos con un organismo con muchas ganas de volver a ser esa ANSES que supo estar muy cerca de la gente, de esa ANSES que supo ser un organismo de proximidad, y eso, más allá de las dificultades y sin contar la pandemia, que complicó todo, creo que fue la principal herramienta para motivar el trabajo que nos dio la vuelta.

Nos encontramos con un organismo que, en términos estructurales, ellos habían propuesto reducirlo a una cuestión marginal o hacerlo parecer más a lo que había sido el ANSES de los ´90, que había nacido para desaparecer. La ANSES nace como un organismo residual, y la gran transformación que se da con nuestro gobierno es volver a ponerlo como la caja motora de las políticas públicas de inclusión social; no solo con la estatización de los fondos de jubilaciones, sino también con la gran revolución de la Asignación Universal por Hijo, y a partir de ahí, Procrear, Progresar y un montón de políticas que fueron directamente a incluir cada vez a más gente.

Lo que sucedió en estos últimos años fue que dejaron caer eso, no estimularon ese trabajo, no hicieron que el organismo se vuelva a conectar territorialmente con la gente, que vayan a buscar a la madre que tenía que presentar la libreta, que le acerquen en un barrio el operativo para que los pibes se puedan incluir a Progresar; fueron dejando caer eso y en paralelo, así como hicieron con el país, buscaron que ese jubilado, esa jubilada, ese padre o madre que tenían la jubilación o la Asignación, acompañando el proceso de deuda enorme que generaba en el pueblo argentino, también se endeuden.

Y partiendo de las políticas de inclusión; vos tenías una jubilación y lo que te daban era un crédito para poder llevar mejor esos años difíciles. Esto, lo que terminaba haciendo era comprometer un derecho, que es la jubilación, un derecho como es la Asignación, atado ya a una deuda. Y con eso nos encontramos también; con la deuda interna, con la deuda externa, con mucha gente quedando atada a un sistema financiero que es bastante perverso.

La labor de ANSES durante la pandemia

Es muy difícil porque hay que cuidar a los trabajadores y a las trabajadoras, y hay que tratar, por todos los canales posibles, de seguir acercando el Estado a la gente; más en un momento de emergencia como éste. Eso significó el IFE, eso significó encontrarle la vuelta a que nueve millones de personas, más allá de que las oficinas no estuvieron abiertas en un primer momento, puedan inscribirse.

Y a partir de la decisión de Fernanda Raverta (titular de la ANSES), de profundizar cada vez más nuestro trabajo en las oficinas, ANSES hace ya más de dos meses que viene trabajando todos los días, buscando todas las maneras posibles para que la gente encuentre una respuesta en el organismo; ya sea en los lugares donde la circulación lo permite, pudiendo acercarse a las oficinas, los lugares más complejos como el AMBA, con los trabajadores y las trabajadoras que están en las oficinas tratando de acercar todas las herramientas, ya sea por la atención virtual, ya sea con la comunicación telefónica.

También nos propusimos hacer un seguimiento de toda la gente que sacó un turno y que después por la pandemia se le suspendió, para poder ira asesorándolo, para poder ir dándole todos los canales de atención, y en muchos casos hemos podido resolver esos trámites.

El objetivo de máxima es no olvidarnos que somos un organismo de proximidad y que tenemos que abrirle la puerta e incluir a un montón de gente a la que la pandemia le pega más fuerte que a otros. Esos últimos de los últimos de los que habla el presidente Alberto Fernández son a los primeros que tenemos que ir a buscar, para que encuentren en el organismo una puerta de acceso rápido.

IFE y ATP

Lo que buscó el IFE, por un lado, fue acercar la presencia y la cobertura del Estado a los sectores que ya -producto de las políticas de los últimos años- quedaron casi fuera del mercado laboral, de la inclusión, en los márgenes y, en muchos casos, en situaciones de extrema vulnerabilidad y pobreza. Y el ATP lo que busca es reforzar, en los sectores productivos y en los sectores que hoy todavía pueden conservar el empleo, que el tejido del empleo no se rompa. En este sentido, es un esfuerzo enorme el que está haciendo el Estado, y creo que son esas políticas las que le van a dar sentido a la recuperación económica, a poder salir de la pandemia en un escenario donde el Estado está presente y donde, básicamente, lo que se busca es que no se dañe todavía más de lo que ya estaba dañado todo.

La ANSES después de la pandemia

Yo creo que vamos a poder mejorar muchas de las políticas que hoy tenemos. Más allá de que la Asignación Universal por Hijo hoy es un derecho, tenemos que seguir yendo a buscar esas madres que en los últimos años, quizás por falta de estímulo del Estado y porque se cerraban todos los canales, dejaban de percibir la Asignación porque no podían presentar una libreta. También tenemos que reconvertir la relación de la ANSES con los jóvenes a través de la política de Progresar. Tenemos que seguir analizando lo de un ingreso ciudadano, que es un fenómeno que se discute a nivel mundial; que la ANSES ponga todas sus herramientas para que las políticas sean cada vez más inclusivas y más inteligentes. Y no nos podemos olvidar que la territorialidad de nuestro organismo tiene que estar muy cerca de la población.

Impuesto a las grandes fortunas

Nosotros tenemos que hacer de la solidaridad un principio general. Y hasta te diría que de la solidaridad tenemos que hacer una política de Estado. Recuerdo cuando Néstor Kirchner, allá por el 2005 o 2006, les pidió a los grandes capitales y al FMI que nos dejen crecer porque los muertos no pagan. Yo creo que hoy, salvando las diferencias de época, nos encontramos en un escenario similar. ¿A quién le vamos a pedir un mayor esfuerzo? ¿A los trabajadores y trabajadoras que perdieron su empleo, o que el sueldo no les alcanza, o que no pueden pagar un alquiler? ¿O le vamos a pedir un esfuerzo a los sectores que todavía pueden contribuir a que nuestro pueblo crezca? Creo que la discusión que se da en el marco del Congreso es en ese sentido.

Medios hegemónicos

Creo que mucho del mensaje que a veces llega por los medios no refleja la percepción que puedan tener grandes sectores de nuestra sociedad sobre las políticas o las decisiones que toma el Estado. No le bajo el precio a las manifestaciones que pudo haber habido en “defensa” de la propiedad privada o con lo de Vicentin. Pero lo que creo, también, es que hoy mucha gente está más preocupada por poder conservar su laburo o llevar un plato de comida a su casa. Mucha gente está muy preocupada porque no sabe cómo va a seguir su día a día, antes que preocuparse por Vicentin. Y nosotros no podemos perder la atención en eso, tampoco.  Las decisiones que toma el Estado en términos estructurales son pensando, en el caso de Vicentin, que también hay un montón de pequeños productores que, si a esa empresa no se la salva, quedan patas para arriba.

Recorrido de la militancia

Los diez años desde que no está más Néstor Kirchner son un poco, para nuestra generación, los diez años en los que tuvimos que salir a la cancha a “hacernos cargo”. Siempre me acuerdo cuando Máximo habló en Argentinos Juniors y dijo: “Ahora entiendo lo que le pasa a mi hijo cuando le digo ‘andá, caminá’”.  El empezó diciendo eso por esa multitud, por toda esa gente que estaba esperando sus palabras. Y yo creo que a todos nos pasó un poco eso. En el 2010 primero tuvimos un dolor enorme por haber perdido a quien para muchos fue nuestro padre en la política, el tipo que nos devolvió las ganas de creer. Uno miraba a Perón, los compañeros de los ’70, y vino Néstor y nos puso a creer en algo, y nos dio ganas de hacer de esto una vocación, una forma de vida. Creo que aprendimos muchísimo; con muchos errores, con mucho impulso, pero aprendimos muchísimo.

Y no sé si es nuestro momento, yo creo que somos parte del momento. Quizás dentro de diez años seamos la generación que en el 2010 comenzó a caminar acompañando a Cristina y que nos tengamos que hacer cargo del momento histórico. Yo creo que somos una parte importante del momento, y creo que lo que no va a pasar con esta generación es que dejemos de lado nuestros principios y nuestra manera de entender que esto se hace laburando, que esto se hace poniéndole el cuerpo, que esto se hace militando. El rol que uno pueda tener como funcionario es una circunstancia; lo que uno nunca deja de ser es un militante político.

Estado militante

Para mí es un orgullo que el Estado sea militante, en el sentido de que el militante, lo que hace, es elegir una forma de vida, y poner toda su energía para hacer eso las 24 horas del día. Habiendo sido un adolescente en los ’90 y no habiendo sentido nunca que el Estado me cuidara, me promovía, hoy me pone muy feliz representar a una generación que quiere agarrar el Estado, que lo quiere transformar, que quiere que el Estado esté cerca.

Lamentablemente aún hay muchos de mi edad que ven en la política algo feo, algo malo. Pero todos los que pudimos reconvertir esa figura de la política como algo malo, poniendo en clave de que es la mejor herramienta para transformar la realidad, estamos muy orgullosos. Y hoy vemos a compañeros y compañeras que expresan esa generación en grande lugares de decisión.

Institucionalizar las capacidades militantes

La militancia le da al Estado sensibilidad. Tomando el ejemplo de Villa Azul, lo que sucede es que vos tenés una militancia que está completamente capilarizada en el territorio, que entiende la demanda porque es parte del territorio, porque no son extraterrestres, y que al tener un Estado que escucha esa militancia, el Estado tiene sensibilidad, entonces al tener sensibilidad tiene capacidad de implementar políticas que lleguen directamente a la gente. O que de alguna manera la persona que ve el desembarco gigante del Estado en un barrio no se siente atacado o invadido o, hasta como querían decir, que se estaba armando un gueto; se siente cuidado. Y yo creo que la militancia tiene ese rol. Para mí la militancia es la que le da a las políticas del Estado ese sabor un poco más dulce, ese sabor de cercanía.

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