“Mi modo de habitar e imaginar el mundo es popular”

Flor Codagnone publicó media docena de poemarios y está buscando editorial para otros tres libros que ya tiene listos. “Mi feminismo es profundamente antipunitivista”, señala, y para las fiestas llama a regalar libros de poesía de autoras argentinas. Compartió con Kranear un puñado de poemas inéditos.

Por Mariano Abrevaya Dios. Fotomontaje: Ramiro Abrevaya

Flor Codagnone nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1982. Es periodista, poeta y traductora. Coordina talleres y clínicas literarias para grandes y chicos. Colaboró en varios diarios y revistas y en la actualidad ejerce la docencia en la Universidad Nacional de José C. Paz, provincia de Buenos Aires.

Publicó los poemarios Mudas (Pánico el Pánico, 2013), Celo (Pánico el Pánico, 2014), Resto (Modesto Rimba, 2016), Filos. Poemas sobre violencias contra las mujeres (Pánico el Pánico, 2017, 2019), Las adaptaciones (Buena Vista, 2019), Diario poético en tiempos macristas (Vacartonera, 2018, Lamás Medula, 2019).

Aparte, participó de más de media docena de antologías, co-escribió Literatura ∞ Psicoanálisis: El signo de lo irrepetible (Letra Viva, 2013), tradujo los libros Los Beatles y Lacan: Un réquiem para la Edad Moderna (Galerna, 2013) y Antes de decirnos adiós (Galerna, 2014) y también seleccionó, tradujo y prologó poemas de June Jordan publicados como Cosas que hacemos en la oscuridad (Bajo la Luna, 2019).

Hace solo unos días publicó el fanzine La rotura del mundo (Qeja Ediciones).

Kranear conversó con ella en las vísperas del cierre de un año único, pandémico, que deja marcas de todo tipo, entre otros terrenos, en la literatura en general y la poesía en particular. Los poemas inéditos que se publican debajo del intercambio con la autora, forman parte de un libro también inédito, llamado Las citas, un trabajo al que definió como “un registro de mis citas amorosas después de 16 años en pareja, que se convirtió en un registro un poco antropológico porque atravesó la primera parte de la cuarentena y sus nuevos modos de vincularse sexoafectivamente”, contó.

¿Estás escribiendo un nuevo libro?
Tengo tres libros inéditos Las citas, Ela (que es sobre la agonía y muerte de mi papá), y Un verso es un corazón que late herido. Si bien estoy escribiendo necesito que salgan esos antes de poder saber si se está escribiendo algo nuevo. Sé que es un momento difícil, pero ojalá haya editores que apuesten a esos inéditos.

¿Qué es la poesía para vos?
La poesía es un modo de plantarse en el mundo. Es un acto político. Y, a veces, es el único modo de decir algunas cosas.

¿Y el feminismo?
A mí me gusta más pensar en “los feminismos”. Creo que hoy más que nunca debemos hablar de distintos feminismos y repensar por qué los feminismos no son horizontales y a quiénes les hemos dado el poder de nuestra representación. Para mí que el feminismo es un modo de habitar y de imaginar el mundo y mi modo de habitar e imaginar el mundo es popular, entiendo que los feminismos no son nada si no son con los transfeminismos villeros, populares, originarios y disidentes, y mi feminismo es profundamente anti punitivista: nada bueno puede surgir de la imaginación si hay yuta.

¿Estás ejerciendo el periodismo?
Ejercí pero durante muchos años me bajé por la precarización laboral que significa dedicarse al periodismo en la Argentina, y un poco alentada también porque empecé a publicar libros y me fui para el lado de la literatura. Recién ahora estoy volviendo a ejercer -Florencia se recibió con honores en la Universidad de El Salvador- desde otro lugar, por ejemplo a través de la escritura de columnas de poesía para El País digital, o una consultoría externa para el Ministerio de Salud de la Nación, donde estoy haciendo una investigación.

¿Qué estás leyendo?
Rokiñ. Provisiones para el viaje, de Liliana Ancalao y los diarios de Sylvia Plath.

¿Qué libros le recomendarías a una amiga que regale para las fiestas?
Que sean libros de poesía de autoras mujeres argentinas contemporáneas: Camila Sosa Villada, Liliana Ancalao, Elena Anníbali, María Teresa Andruetto, Denise León, Laura García del Castaño, entre muchas otras.

Estos son los poemas del libro todavía inédito, Las citas.

(dieciséis)

I

Qué peligrosos
estos roces.

II

Tus cabezas,
todas,
floridas, florecidas,
dentro de mí.

III

Que el río me tome.
Que me haga de sí.
Que geste otros cauces
siempre revueltos,
siempre distintos.
Que el río sepa
que yo también
soy el río.

IV

Estamos rompiendo fronteras.
Aquí, el cuerpo
no es de dios
ni de un patrón.
Aquí, el cuerpo
no pertenece.
Quedan las bocas
y los orgasmos
que me donan
tus besos.

 

(treinta)

I

Presentaste una nueva piel
para vos y para mí.
Nos recorrimos,
con las huellas dactilares,
me anduviste el cuerpo
como nombrándolo,
y yo hice un conjuro,
un bautizo
de estas desnudeces
que aprendimos a leer
casi como un libro.

II

¿Cuántos minutos,
cuántas horas, podés
acariciarme en silencio?

 

(treinta y uno)

Es que tu casa arde
y cómo decirte
que nuestro deseo es mejor
que esas llamas.
Cómo decirte
que soy una casa
amplia y hermosa,
que nuestros cuerpos juntos
podrían incendiar el mundo.

 

(treinta y siete)

Hoy la siesta perdió
su pudor.
Gimo al teléfono
y me exploro,
me exploro,
me exploro.

 

(treinta y ocho)

A veces poco basta
para encender los fuegos:
palabras escritas
con la pericia
de quienes conocemos
la desnudez de los textos.

A veces poco basta
para avivar los fuegos:
el apetito
por nuestras pieles,
los olores, nuestros
humedales.

Que el deseo sea siempre
doctrina
de justicia social.

 

(cuarenta y uno)

Nunca es tarde
para el deseo.
Los cuerpos brillan
en la complicidad
de lo escrito. Somos
dos en la noche,
en dos camas,
en dos casas:
dos ardores.

Rasgamos el develo
con humedades
y hacemos fiesta
de la extrañeza
y calor, de la distancia.

Las palabras son lazarillos,
compañero.

Nunca es tarde
para el deseo
si se araña
lo oscuro
y en la herida
de la noche
ganamos
una pequeña batalla.

Kraneá tu comentario

Comentá primero

avatar
wpDiscuz