Un falso caso de David contra Goliat

A partir del caso de la empresa GameStop, que generó revuelo en Wall Street y fue noticia mundial, surgen varios interrogantes sobre las consecuencias que tiene sobre las economías la desregulación total de los sistemas financieros. Aparte, ¿le ganaron unos chicos a los gigantes? Acciones, posiciones en corto y fondos de inversión, parte de la terminología de un mercado estratégico.

Por Juan Manuel Roma. Imagen de Lorenzo Cafaro en Pixabay

La semana pasada fue noticia lo sucedido en Wall Street con las acciones de la empresa, poco conocida hasta entonces, GameStop. ¿Qué es una “posición en corto”? ¿Fue verdaderamente una pelea de David contra Goliat, como se presentó la historia? Si un grupo de pequeños inversores pudo manipular el valor de una acción, ¿qué hacen los grandes bancos con sus miles de millones de dólares? ¿Qué riesgos tiene que el mercado financiero esté totalmente desregulado por las fuerzas del Estado?

Invertir en corto

Hace varias décadas en los Estados Unidos se realizó un proceso de desregulación financiera, que posteriormente se replicaría en varios países, que permitió que florezcan múltiples tipos de activos y operaciones financieras que antes no existían. Entre ellas, una que destaca por su amplio uso en las bolsas del mundo (en las que aún es legal) es el “Short selling” o “Venta en corto”.

Una posición corta es aquella en la cual un individuo o una empresa que opera en bolsa “alquila” o pide prestada una determinada cantidad de acciones para venderla en el momento al valor que se esté negociando (supongamos, $100). Transcurrido un tiempo, el agente en cuestión buscará adquirir la misma cantidad de acciones a un precio menor, para devolverlas al poseedor original (abonando su correspondiente comisión). Si, por ejemplo, pasada una semana la acción se está negociando a $80, el inversor en cuestión habrá obtenido $20 por cada acción “alquilada” (la diferencia entre los $100 a los que la vendió y los $80 que requirió para volver a adquirirla y devolverla). En cambio, si la acción hubiese aumentado a $120, el inversor habría perdido $20 por cada acción prestada.

GameStop y la confabulación de los pequeños inversores

Desde principios de año, importantes fondos de inversión (entre los cuales se destacaba Melvin Capital) operaron en corto sobre la acción de la empresa GameStop (cadena de locales dedicada principalmente a la comercialización de juegos en formato físico, actividad fuertemente afectada por la pandemia dado que se pueden adquirir de forma digital), para apostar así a la caída en el valor de sus acciones debido al contexto de pandemia.

Frente a esto, un grupo de usuarios de la red social Reddit compraron de manera masiva acciones de esta empresa, lo cual haría subir su valor y llevaría a fondos como Melvin a obtener grandes pérdidas resultado de su operación en corto. El fenómeno se convirtió rápidamente en viral (fundamentalmente en Estados Unidos) y tomó tal magnitud que las acciones de GameStop pasaron de valer U$S 20 el 12 de enero a valer U$S 325 el día 29 del mismo mes. Este gran movimiento llevó al fondo Melvin Capital a perder alrededor de 4.000 millones de dólares en menos de un mes (alrededor del 30% del capital administrador por dicha entidad).

Teniendo en cuenta que el sistema financiero fue pensado como un instrumento para impulsar la actividad productiva mediante el financiamiento de aquellos que poseían el capital pero no lo tenían invertido, y no para operaciones que apuesten por la quiebra de las empresas que desarrollan dichas actividades productivas, este fenómeno puso en agenda lo que significan las “posiciones cortas”, generando un debate acerca de si este tipo de operaciones son válidas en lo ético, o moral.

No todo lo que brilla es oro

No fueron solo unos cuantos inversores minoristas organizados quienes llevaron el valor de GameStop a U$S 325. Para que una acción vea su valor multiplicado 16 veces en solo dos semanas hacen falta operaciones muy grandes. Y tan solo unos días después de que el fenómeno cobre relevancia pública, nos enteramos que otros fondos de inversión (de igual o mayor importancia que Melvin Capital) se habían sumado a la compra masiva de estas acciones, a la espera de que el fenómeno viral impulsara realmente el valor de las acciones, para obtener grandes ganancias (y así fue). Este tipo de movimientos fue realmente el que llevó al fenomenal aumento visto en la acción, y no solo unos cuantos jóvenes organizados por medio de Reddit.

Sin embargo, la versión que se instaló es la de jóvenes de 16 a 20 años que habían logrado torcer el brazo a un gran fondo de inversión, bajo las mismas reglas de juego que, se supone, los fondos conocen y manejan mejor que nadie (cuando, en realidad, los principales beneficiarios fueron los fondos de inversiones que se sumaron a la ola con cuantiosas inversiones). Un falso caso de David contra Goliat.

Lo alarmante es que se deja de lado lo que debiera ser un llamado de alerta tanto para los reguladores de los sistemas financieros de cada país, como para los inversores que intervienen allí. La desregulación total en los sistemas financieros posibilita que determinados actores, al actuar de manera coordinada, puedan modificar artificialmente el valor de las acciones de una empresa, los títulos de bonos de los estados, el precio de las materias primas que cotizan en bolsa, etc.

Es aún más alarmante si contrastamos con la poca relevancia que adquirió, en la misma semana, la noticia de que México denunció y multó a siete bancos (J.P. Morgan, Deutsche o Santander, entre otros) por manipulación de precios en el mercado de títulos de deuda emitidos por dicho país. Básicamente, la denuncia demuestra la existencia de 142 acuerdos entre las partes para manipular el precio de los títulos, asegurándose una ganancia artificial, y con un perjuicio calculado en más de 1.400 millones de dólares para los demás inversores en dicho mercado.

Resulta urgente un debate internacional acerca del rol del sistema financiero para la post pandemia, las operaciones que facilitan o no el cumplimiento de dicho rol, la necesidad de mayores regulaciones sobre los actores hegemónicos en dichos mercados (aquellos con capacidad de influir fuertemente en el valor de las acciones o los bonos con unas pocas y cuantiosas operaciones, en común acuerdo con el resto de los actores importantes), etc. Y para ello es necesaria una mayor educación financiera que facilite una mayor conciencia ciudadana sobre este asunto crucial. Lo cual no es lo mismo que intentar aprovechar las reglas de juego dadas para sacar un rédito individual.

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1 Comentario en "Un falso caso de David contra Goliat"

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Tiago causal
Lector

Muy buena nota para comprender un poco más lo que sucedió atrás de todos los títulos de “el emprendedor vence al mercado”

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