“El ambiente emergente se está profesionalizando mucho”

Agustín Munaretto conoce al dedillo el circuito musical argentino a pesar de tener solo 31 años. Trabaja con bandas y solistas consagrados y también con artistas de la escena indie. Estudió periodismo, labura como productor pero en especial como manager, un oficio que según su mirada, y experiencia, requiere de mucha cercanía y acompañamiento del artista.

Por Ramiro Abrevaya. Fotos: Ale Cavalheiro (@ale.cavalheiro)

Agustín “El Tano” Munaretto es un personaje adorable y precoz de la música argentina. A sus 31 años es periodista egresado de TEA, manager, productor de espectáculos, trabajó en radio, prensa y en sellos como Universal Music. Conoce al dedillo el circuito musical argentino, desde el estadio más grande hasta la cueva más indie. Es parte de “300”, la productora dirigida por Pocho Rocca, y donde trabaja con equipos hiper-profesionales como el de Charly García, Ciro y los persas, Divididos y Luciano Pereyra, entre otr@s.

El Tano produjo de manera independiente shows de bajísimo presupuesto en espacios del ambiente Indie como Vuela el pez y La gran jaime. Como mánager trabaja con Livia y Nico Agesta, dos jóvenes artistas, donde se pone el traje de aliado, consejero y según sus propias palabras, “familiar del artista”.

Ansioso, intenso, apasionado, Munaretto abre el pecho de par en par en todo lo que hace, se entrega a pleno manteniendo un trato amable con cada eslabón de la cadena de trabajo, desde el más capo hasta el más pichón, porque cree que todo vuelve y que no existe otra manera de vincularse y, sin dudas, es por este tipo de cosas que tanto se lo aprecia en el ambiente.

Conversó con Kranear, vía correo electrónico sobre su carrera, su mirada del profesionalismo, la relación entre arte y entretenimiento, entre otros asuntos, aparte de prestarse al juego de un ida y vuelta, al hueso, sobre sus gustos artísticos y culinarios.

¿Cuál es tu primer recuerdo infantil que pienses que te marcó el camino ligado a la música?

Ese recuerdo es una casa llena de discos, donde mi viejo ponía literalmente de todo, desde Luis Miguel hasta Los Beatles (pasando por algunos otros más latinos). Los Beatles fueron una gran cabecera siempre en mi vida y mi papá un gran recomendador de música, era como un Spotify de esos tiempos. Otro momento fue cuando intenté ser cantante (sí, lo intenté) y en la primera presentación no me sentí cómodo (desafine, canté en inglés con lo difícil que es). El profesor nos dijo de frente: “Fue un desastre, pero si quieren realmente estar en la música, estudien y trabajen mucho y vayan para adelante” (palabras más, palabras menos). Y de inmediato le dije: “no quiero, pero gracias”. Ahí me di cuenta que arriba del escenario no iba a estar mi rol.

Sos mánager, productor y, además, venís del periodismo. ¿Cómo complementás las tres facetas?

El periodismo llegó primero. Siempre tuve en claro que quería ser escritor o periodista. Disfrutaba mucho de leer y también un tío mío, Claudio Destefano (quien aún ejerce el periodismo y el marketing deportivo) ofició como alguien a quien respetaba y funcionó como un motivador. Luego la música se une al periodismo, ejerciendo el periodismo de cultura/musical. Paradójicamente eso me llevó luego al laburo de manager y productor. Se puede decir que todo tuvo que ver con todo, se fueron hilvanando las piezas.

Dos artistas con quienes trabajé fueron claves para descubrir lo que era tanto el rol de manager como de productor. Juan Huertas cuando arranqué como manager de la banda de Anima Triple y Matìas Ravier, con quien debuté como productor y manager cuando no sabía ni que era un rider ni mucho menos cómo cerrar fechas.

A lo largo de mi vida hubo y hay etapas, ahora estoy con la de manager y productor y me siento bien, disfruto a veces más la de manager ya que me apasiona mucho el desarrollo de un artista. Mi personalidad siempre está presente, de algunas formas uno le imprime su carácter y modo de ver la vida.

Como productor trabajás en shows de artistas de primer nivel como Charly García y también de artistas nuev@s, donde todo suele ser más difícil. ¿A qué reflexión te lleva poder vivir, desde adentro, los dos extremos de la industria musical? ¿Qué diferencias notás?

Me siento un privilegiado por estar de ambos lados, todo es aprendizaje, tanto de estar con artistas consagrados como de quienes recién comienzan, todos tienen algo para enseñarnos o “avivarnos”. No considero que siempre sea difícil trabajar con artistas emergentes, depende cada caso y hacia donde está apuntada la estrategia de desarrollo. Es cierto que con artistas consagrados uno tiene más estructura y herramientas, pero no quita que hay muchísimos de ellos que no son exigentes desde los pedidos más allá de lo estrictamente del show referido a sonido, puesta, etc.

Las diferencias están, pero actualmente en la escena emergente muchos de los artistas ya hacen visible la figura de un/a manager por ejemplo o saben que tienen que tener sonidista propio, iluminador, cosas que antes no sucedían. El ambiente “emergente” se está profesionalizando mucho, por suerte. Y lo bueno es que lo aprendido en los grandes escenarios o eventos, lo tengo presente para poder aplicarlo (cuando sea posible) en los artistas en desarrollo, en este ambiente hay que ser lo más “esponja” posible.

Siguiendo por ahí; ¿pensás que es posible que un artista chico rompa la barrera de lo amateur y llegue a profesionalizarse a partir del esfuerzo, o hay algo de suerte y otros factores en esa evolución?

Como te decía más arriba, considero que no es imposible, al contrario, creo que cada vez hay menos artistas “amateurs”, ahora hay muchas más herramientas que antes, como poder grabar en buena calidad desde tu home studio. Y no es solo eso profesionalizarse, es también saber que hay que cumplir horarios, llegar puntual a una prueba de sonido, exigir que te envíen a tiempo el rider técnico, revisar el arreglo económico, entre otras cosas. Es una forma de expresarse, y de plantarse en el buen sentido ante el otro.

Este ambiente es una jungla y “gana” el que tiene más carácter y sabe jugar bien las fichas en el momento indicado. De todas formas, la suerte tiene mucho que ver, porque algunos artistas llegan a la gente con un disco que quizás fue editado años atrás, y de forma insólita explota tarde, puede suceder eso. Las personas son quienes definen y eligen las canciones que les gustan y las “posicionan”, tanto como al artista.

¿A qué adjudicás que, en general, al artista les cueste tanto poder vivir de su producción artística?

Me encantaría poder tener una respuesta a eso, pero como expresaba más arriba, el azar y la suerte tiene mucho que ver, es cierto que en este país a veces se hace cuesta arriba. Por suerte, el público (antes de esta pandemia) iba a ver muchos shows, y no solo de bandas reconocidas, es algo que estaba cambiando de a poco. Así y todo, los artistas emergentes no pueden vivir aún solo de sus shows, es un debate muy largo

¿Cómo fue tu primera producción de un show?

Fue en un bar que se llamaba Libario, un show del mexicano Joel Jauregui, a quien conocí entrevistándolo para un blog de música que tenía por entonces. Uno de sus hits es “La vida no es la misma sin fútbol” que supo ser cortina del programa de TyC Estudio Fútbol. Después de la charla, seguimos en contacto y me comentó que venía a Argentina que quería que le produzca el show, él era consciente que no sabía hacerlo, pero apostó. No solo fue mi primera vez sino que le tuve que armar la banda ya que acá no conocía a muchos músicos. El conductor de un programa de radio que producía por ese entonces tocaba la batería, luego se sumó otro guitarrista y así fuimos para adelante. Dio un par de notas en medios y en el lugar si mal no recuerdo hubo cerca de 40 personas. A mi entender un exitoso debut teniendo en cuenta que sabía poco de esto. Podría decir que mi primera producción fue internacional, ja.

¿Cuándo sentiste que se profesionalizó tu carrera?

El momento que realmente me identifica con la palabra “manager” fue en 2014 cuando me acompañé el desarrollo de la banda Anima Triple, todos sus integrantes pusieron su confianza en mí, y cada uno a su manera me dejo algo de aprendizaje. De ahí en más, todo lo sentí de forma profesional, y no concebía otro camino, sea un show chico, grande o mediano, siempre me lo tomaba muy en serio.

Como consecuencia de todo mi trabajo realizado entre 2014 y 2016, llegue a 300 Producciones, a quienes ya conocía desde el lado de periodista. Eso fue lo que más me lleno, que me convocaron por todo lo que ya había hecho, eso lo considero super importante, fruto de todo lo realizado. Ahí me sigo profesionalizando a pleno, y entiendo todo desde otra perspectiva, y aplico todo eso a los artistas en desarrollo con los que laburo.

¿Se mezcla o no, públicamente, la política y el arte?

Ya lo dijo Raly Barrionuevo en una canción: “Pensé que de política no iba a hablar, pero ahora que recuerdo, política hacemos todos al caminar”. Todos somos seres políticos, la política no son solo los gobernantes, la política es cada decisión que tomamos en el día a día, desde que desayunamos hasta con quien nos relacionamos. Indudablemente el arte se cruza con la política. Depende del artista mostrar su ideología y postura social, pero cada letra tiene su impronta y a veces no es necesario expresarlo tan directo. Las canciones hablan y son ideología.

¿Qué es lo que más te gusta y motiva de ser manager?

Qué difícil es definir el rol de manager. Se podría decir que acompaño el desarrollo del artista, el crecimiento y ayudo a tomar decisiones para ese fin. Sin embargo, es más que eso, y se torna en un familiar del artista, un amigo, un confidente, porque para entender el momento de el/la artista uno tiene que conocer su entorno, saber qué le pasa. Respeto a quienes solo pueden concentrarse en lo puramente artístico/comercial, yo no puedo y nunca lo cambiare, por más que sepa diferenciar que estamos trabajando, creo es super importante conocer el mundo interno de la persona para entender así cómo abordarlo/a. Me motiva mucho con el tiempo ver el crecimiento, y todo lo que uno logró acompañando al artista, y sentir que todo lo caminado sirvió y fue productivo. Es un camino más largo, pero disfruto mucho el desarrollo de un artista, aunque eso te cierre puertas, porque a mi entender uno no puede desarrollar muchísimos artistas a la vez, al menos así lo veo yo.

Desde la independencia es difícil administrar la “sábana corta” de recursos. Ante la necesidad de expresarse y compartir canciones nuevas, ¿pensás que es privativo grabar “profesionalmente”, o lo importante es editar canciones aunque no se produzca en grandes estudios? ¿Qué le recomendarías en este sentido a un artista tuyo?

Mantengo lo que decía antes, actualmente se puede grabar en un estudio chico, en tu casa con pocas herramientas y uno se sorprende del producto final. Lo que le recomiendo a los artistas es que graben, y graben, todo sirve, y profesionalizarse se dará llegado el momento. A un artista mío le diría eso, que evaluemos bien dónde hacerlo, y realizarlo con la mayor profesionalidad posible, teniendo en cuenta que las canciones quedan para la posteridad, es la marca registrada de un artistas, así como un libro o una obra de arte.

¿Pueden convivir el arte y el entretenimiento?

Claro que sí. A veces se piensa que “entretener” está mal, pero es necesario, llena el alma y no solo es ocupar tiempo. El arte es el camino por el cual cada uno se expresa, como vive la vida, y lo que cada uno vaya a ver o escuchar, también habla de esa persona. Por más que sea entretenimiento, también es arte, debe respetarse como tal.

Cromagnon llevó al cierre de espacios culturales y a una disminución de la actividad artística. Ahora la pandemia empobreció a una industria musical que no termina de reinventarse. ¿Qué pensás que pasa con el sector cultural que siempre liga primero y es la última prioridad económica, pero que a la vez funciona ancestralmente como un refugio emocional para la gente?

Desde adentro, es una mezcla de sensaciones muy importante, el debate de esta pandemia de si somos esenciales o no es muy largo, yo creo que la cultura es y debe ser esencial. Está comprobado que el arte nos puede salvar, ya seas consumiéndolo o haciéndolo, nos lleva a un nivel emocional que pocas cosas pueden realizar. El arte siempre fue bastardeado, y por más que estemos en esta época moderna, aún sucede que cuando decís que trabajar en algún área de cultura, te preguntan si te alcanza para vivir y demás. La sociedad en general aún no valora el arte como tal, el hecho de verlo como un trabajo, algo que es esfuerzo de aunque estamos muy avanzados..

Sos un tipo muy familiero, sensible y empático. ¿Cómo convive eso con un entorno que puede ser muy hostil?

Es un ambiente muy hostil, sí, donde se “pisan” muchas cabezas y no siempre ronda la sensibilidad y el momento para pensar tranquilo. Mayoritariamente hay que pensar rápido y resolver de la mejor manera en poco tiempo. A veces mi personalidad me juega en contra, y otras a favor. Nunca ocultaré mi personalidad, el trato cordial con el otro, y tirar buena onda, eso siempre suma, y ayuda a que haya armonía en un equipo de trabajo. Podés llevarte mejor o peor con una persona, pero tenés que buscar el equilibrio para conseguir el mejor resultado, eso siempre. Después si te vas a tomar una cerveza con esa persona fuera del trabajo es otra cosa, si pasa bien, si no todo bien. Por momentos me cuesta muchísimo, porque soy de dejar todo, y no siempre tiene que ser así, a veces hay que ser más frío.

Show regreso de Charly García en Luna Park, con José Palazzo, Pocho Rocca y el equipo de 300 Producciones.

En 2020, plena cuarentena, hiciste “Lo del tano”, una serie de entrevistas en Instagram con gente de la industria musical. Contá de qué se trató, cómo nace la idea y si llegaste a alguna reflexión en particular.

“Lo del Tano, conversaciones al paso”, nace del simple hecho de tener una motivación diaria en un momento donde se desmoronó todo, no podía trabajar, ni ver a familiares ni amigos. Me entretuvo todo el tiempo que duró. Hace un tiempo vengo escribiendo como una especie de crónicas de viajes, gira, y pensando en eso surgió la idea de charlar con personas de la industria en todos sus áreas para dar a conocer su trabajo en ese tiempo, algo importante para visibilizar quiénes son parte de la música de forma oculta, más allá de los músicos que también estuvieron presentes. Sentí la necesidad de parar unas semanas y gracias a vos Rami pude llegar a 41 charlas con personas que admiro mucho. La reflexión es que cada vez que vas a ver un show hay mucha más gente por sobre quienes están en el escenario, debemos valorar siempre eso a la hora de pagar un ticket, y no quejarnos por el precio.

¿Un consejo para un productor independiente?

No se si tengo autoridad para dar consejos, pero recomendaría que se aventure siempre, que sueñe, que el no siempre está, hay que buscar el sí. Que nadie te regale nada, y como le dijo el escritor William Burroughs a Patti Smith cuando era joven (y ella lo comento en esta charla) hay que crearse un buen nombre y “mantenerlo limpio”. Sí, el nombre o la “marca” es lo que por lo que nos recordarán y por lo que nos tendrán en cuenta (o no). Es un ambiente muy grande pero a la vez muy chico, todos nos conocemos entre todos. Hay que ser respetuoso y hacer las cosas bien.

¿Cómo te trató el 2020 pandémico y de encierro a nivel laboral?

Se hizo todo muy cuesta arriba, a pesar de poder hacer streamings, fue todo muy difícil. Pero por suerte tuve trabajo y surgieron cosas por fuera de la productora como estar cargo de la producción artística de un festival online como el de Banda Invitada donde me convocaron para dos ediciones donde logramos tener a artistas como Dakillah, Femigangsta, Nación Ekeko, Valdés, El Zar, Ainda, Hipnótica, entre otros. Y gracias a ese festival, conocí a Livia, de quien ahora soy manager y la considero una de las joyitas con proyección en nuestro indie. También me di el gusto de acompañar el lanzamiento de las primeras canciones como solista de Juampi Caiazza como El Regador, un artista con el que siempre quise trabajar.

¿Proyectos para el 2021?

Seguir focalizando en disfrutar de las pequeñas cosas, las que importan, fortalecer vínculos, amistades. A nivel laboral, seguir posicionando a los artistas emergentes con los que trabajo y seguir aprendiendo siempre. Si en algún momento se puede volver a girar y hay tiempo entre shows, hacer Lo del Tano con artistas o personas de la industria de cada lugar. Y viajar, vivir, leer, sentir más.

Para el cierre, vamos con l@s Nº1 del Tano.

EL/LA prócer del rock nacional: Charly
EL/LA Músic@: Mercedes Sosa (me estremece y me llena el alma cada vez que la escucho) / De afuera: Sting
LA Banda: Isla de Caras (me acompañó mucho durante la cuarentena).
EL Show que hayas visto: Rolling Stones en el Estadio Único de La Plata.
EL/LA frontman/woman: Andrés Ciro.
EL festival argentino: La Nueva Generación.
LA Canción: La vida cura de El Plan de la Mariposa.
EL/LA manager: Rebeca Leon, conocí hace poco su historia y es super interesante y admirable. Actualmente es manager de Rosalia y Juanes, y ha laburado con otros como J Balvin. Flasheó cómo cuenta el crecimiento que logró con Rosalia, y cómo lo hizo.
EL género musical: Indie.
EL Disco: Cizaña de Matias Ravier.
LA Peli: About Time.
El/LA President@ de Argentina: Cristina Fernandez de Kirchner.
LA Bebida sin alcohol: Limonada con menta y jengibre.
LA Bebida alcohólica: Vino tinto.
LA Comida: Tortilla de papas.
EL Postre: Helado de Gruta.
LA Ciudad: Junín.
EL show producido por El Tano (no vale decir “El que está por venir”): La presentación del disco “Días que pasan” de Nico Agesta en el Centro Cultural de la Cooperación. Debut trabajando con él y sala agotada.

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Livia es uno de los proyectos con los que trabaja “El Tano”.

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