“En las elecciones la ciudadanía va a reconocer el enorme esfuerzo que hizo el Gobierno”

En un mano a mano con Kranear, Elizabeth Gómez Alcorta habla de todos los temas: gestión, Milagro Sala, futbol femenino, las elecciones, y hasta el detalle de un día de su vida personal, militante e institucional.

Por Rodrigo García

La ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta, contestó todas las preguntas que le hizo Kranear sobre una larga serie de temas: la gestión de su cartera y la ampliación de derechos a favor de las mujeres y diversidades que se viene realizando desde la asunción del gobierno popular. Esto es la Ley de inclusión laboral para la población trans, el programa Acompañar, la Ley Micaela, y el funcionamiento de la línea 144, entre otros avances. También habló sobre Milagro Sala, el aumento de casos de violencia de género durante la primera parte de la cuarentena, las tareas de cuidado a cargo de las mujeres, las violencias por cuestiones de género en el ambiente profesional del fútbol, aparte de las elecciones legislativas de agosto, entre otros asuntos. También contó cómo reparte su día entre sus tareas de madre, militante feminista y ministra del gobierno del Frente de Todos.

El diálogo con la ministra se produjo por correo electrónico, tan solo unas horas antes de que el gobierno presentase el DNI no binario, para garantizar así el derecho a la identidad de género de las personas que no se autoperciben ni femeninas ni masculinas, y dar un nuevo paso en la ampliación de derechos de las diversidades sexuales.

Gómez Alcorta fue una de las protagonistas del acto.

¿Cómo se gestó la ley de inclusión laboral para la población trans, travesti y transgénero, y cuáles son sus alcances?

La ley de inclusión laboral para la población travesti, trans y transgenero, es una ley que desde hace décadas viene siendo peleada por el colectivo travesti, trans. Primero logró la sanción en la Provincia Buenos Aires, hace ya muchos años. Había en el Congreso muchos proyectos, y en septiembre del año 2020, el Presidente Alberto Fernández decidió avanzar en el cupo laboral travesti, trans en la administración pública nacional, por medio de un decreto, pero que solamente incluía al Poder Ejecutivo Nacional, porque es lo que las competencias lo facultan. Después de la sanción, el Ministerio de las Mujeres creó un registro de inscripción voluntaria para las aspirantes, se anotaron más de 4.200 personas, hubo cerca de 150 incorporaciones al empleo público en todos estos meses, y mientras tanto el Congreso seguía trabajando el proyecto de ley, que finalmente se sancionó y promulgó hace unas semanas.

La ley implica varias cuestiones: por un lado garantizar la incorporación de personas travestis, trans, ahora sí, a los tres Poderes del Estado –antes el decreto era solo para el Poder Ejecutivo- ahora es para el Legislativo, Judicial y Ejecutivo. Y además de la inclusión laboral, la posibilidad de dar beneficios impositivos al sector privado que también incorpore a sus plantas de personal, a personas travestis, tras; y pone en cabeza del Banco Nacional la creación de líneas de crédito específicas para esta población. Esto significa centralmente dar la posibilidad de tener trabajo y todo lo que eso implica para una población que es la más vulnerada que existe hoy en argentina, con una expectativa de vida de 40 años.

Lo pensamos más allá de un reconocimiento y una ampliación de derechos, como una ley que trabaje para dignificar la vida de esta población.

La pandemia, entre otras complicaciones, produjo la suba de casos de violencia de género. Desde el Ministerio se implementaron varios medidas para que las mujeres puedan pedir asistencia. ¿Cuáles son?

La pandemia agravó varios problemas para las mujeres, sí, y una es la sobrecarga de tares de cuidado, es decir que además de trabajar, de cuidar a los pibes, de hacer las tareas escolares, todo dentro de nuestro propio hogar, también se agravo en índice de desempleo.

Aparte se agravaron las situaciones de violencia género sobre todo en los primeros meses donde el aislamiento fue más fuerte. En ese momento trabajamos para que además de la posibilidad de ponerse en contacto con la Línea 144, que es una línea que opera las 24 horas del día, los 365 días del año, y funciona como un espacio de consulta y orientación, se abriese un número de WhatsApp para que puedan comunicarse por ese medio y no mediante una llamada, por la dificultad que podrían tener al estar con el agresor en el propio domicilio. También recibimos consultas vía mail, y lo mismo sucedió en distintos lugares del país, donde se habilitaron otros medios de comunicación distintos a los que existían hasta ese momento.

Las denuncias se hacen en los mismos lugares de siempre: comisarias o fiscalías. Lo que nosotros decimos es que si una mujer no sabe dónde tiene que denunciar, llamando a la línea 144, será derivada al lugar correspondiente.

¿En qué consiste el programa “Acompañar”?

Es un programa muy importante que tiene el Ministerio, creado por un Decreto del Presidente Alberto Fernández, que lo que busca es acompañar y asistir a las mujeres que están en situación de violencia de género, cuando hay situaciones de riesgo, y estado de vulnerabilidad. Por un lado se las acompaña con un apoyo económico equivalente a un salario mínimo vital y móvil, durante seis meses, y junto con los municipios y las provincias, para que a su vez sean asistidas psicosocialmente. Nosotras sabemos que para salir de esas situaciones de violencia la falta de autonomía económica es clave, nos lo dicen además las mujeres, por eso entendemos que este programa, es un programa muy, muy importante, hay más de 20 mil mujeres que están hoy incorporadas al programa, y lo pensamos además como una clara política de prevención de los femicidios.

¿Por qué sostenes que Milagro es una presa política? De hecho por este tema tuviste un cruce con Luis D`Elia. ¿Cómo tomaste sus dichos?

Sobre el caso de Milagro, hay que decir que no es una causa sola, sino que son varias causas en la que ella se encuentra imputada, y la más importante está a la espera que la resuelva la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Como vengo sosteniendo desde el 16 de enero de 2016, momento que fue detenida, no tengo ninguna duda que es un “presa política” centralmente porque las acusaciones y la persecución hacia ella está vinculada no por lo que ha hecho, sino por quién es y que representa, y ella representa la lucha de los y las de abajo, como digo siempre ella esta presa por ser mujer, por ser negra, por ser coya, por ser una dirigente social de peso, en una provincia como Jujuy.

Sobre los dichos del compañero D Elia digo que las críticas de los compañeros fundadas o infundadas nunca pueden enojarnos.

¿Cómo vez al Gobierno de cara a las próximas elecciones y qué evaluación haces de la baja que sufrió la imagen de Alberto, en los últimos meses, según algunos estudios de opinión pública?

Yo creo que de cara a las próximas elecciones va a ver un reconocimiento de parte de la ciudadanía por el enorme esfuerzo que ha hecho el Gobierno en una situación absolutamente inédita a nivel mundial. Este es un Gobierno que ha cuidado a la gente en términos de salud, que ha cuidado a los que menos tienen, con una enorme batería de políticas de ayuda social, y también a cuidado el trabajo: tanto los ATP, como los REPRO, los créditos a tasa 0, y créditos subsidiados para sostener el empleo, como las prohibiciones de despido es un modo de cuidar a la gente sin lugar a dudas.

Sobre la baja de la imagen de Alberto, no hay ningún Gobierno en el mundo que habiendo atravesado una pandemia como nos toca vivir, algo que nadie nunca podría imaginar que íbamos a tener que atravesar, puede salir indemne en su imagen, pero hago una apuesta muy clara que el pueblo sabe que se ha hecho todo el esfuerzo posible para cuidarnos y eso tendrá una respuesta en las próximas elecciones.

Si bien es cierto que hay clubes vienen implementando políticas de género, en Boca Juniors hubo un caso de violencia de género y el futbolista siguió jugando. ¿Cuál es el protocolo que deben llevar acabo los clubes en estos casos?

En relación al futbol como un espacio donde el machismo se pone en juego, creo que son tiempos de cambios en general, y hay muchos clubes que viene llevando adelante políticas para trabajar la prevención de la violencia y para tener una política inclusiva y una política de genero clara; desde el ministerio hemos creado un programa interministerial con el Ministerio de Deportes, a cargo de Matías Lammens, justamente para trabajar la prevención de las violencias en los deportes en general y la inclusión de los deportes en materia de género. Hay varios clubes que construyeron sus propios protocolos contra la violencia de género, incluso algunos clubes han puesto en los contratos con los jugadores cláusulas donde se los puede excluir del club en caso de tener denuncias por violencia de género. Nosotras estamos trabajando para que esas experiencias se expandan, sobre todo por la popularidad que tiene el futbol en nuestra sociedad.

Siguiendo con el fútbol, te juntaste con las chicas de “La nuestra futbol femenina”. ¿En que están trabajando juntxs?

Con las compañeras que integran “La nuestra futbol feminista”, tenemos relación previa a la creación del Ministerio. Desde el Ministerio estamos acompañándolas en el proyecto que han presentado en el marco de un programa que es “el articular”, creemos que es una experiencia sencillamente maravillosa la que llevan delante de inclusión en términos de género, poder disputar la idea de que el futbol no es solo de habito masculino exclusivo, lo han hecho a lo largo del tiempo, son reconocidas no solo acá, sino también internacionalmente, nos une un vínculo muy cercano y por lo menos de nuestra parte de mucho afecto y admiración, por el trabajo que hacen ellas, por el trabajo que hace Mónica Santino todos los días desde hace muchísimo tiempo convirtiéndola en una referente absoluta en estos temas.

Tengo una teoría de que a veces cuando las mujeres hacen denuncias reiteradas sobre violencia, y no son escuchadas, y terminan muriendo, y esto se debe a que en las comisarías los uniformados son sumamente machistas y no le dan bolilla a las denuncias… ¿Es muy loca esta teoría?

Sobre tu teoría te diría: cuando una mujer va a una comisaria a hacer una denuncia, es ni más ni menos que pedir ayuda. Si bien es cierto que el Estado viene con muchos déficits hace muchísimo tiempo en muchos casos, no quiere decir que en todos los casos lo haga, pero si hay una matriz de mala intervenciones estatales, a veces está en cabeza de las policías, a veces está en cabeza de los poderes judiciales, a veces tiene que ver con los ámbitos ejecutivos locales: municipios, provincias, que quien va a pedir ayuda no se dan intervenciones que son tan eficientes para esa persona.

Que el ámbito de las policías sean mayoritariamente varones puede llegar a ser una de las respuestas, pero lo cierto es que hay problemas más institucionales y menos personales. Lo que está pasando en este momento es que hay decisión política de empezar a revertir eso más allá de las miradas individuales de quienes integran esas instituciones. Por eso son muy importantes las capacitaciones de Ley Micaela que incluye a los policías, a los poderes judiciales, que incluye a todos los operadores estatales, es una tarea larga continua, no es de un día para el otro, una capacitación no va a calar en prácticas que durante mucho tiempo se llevaron a delante, porque centralmente lo que sucedió durante mucho tiempo es que una denuncia de una mujer pidiendo ayuda por violencia de género, parecía no ser un tema importante y eso es lo que está revirtiéndose, básicamente gracias al movimiento feminista, que desde el Ni Una Menos en adelante lo colocó en la agenda política y en el agenda pública.

¿Cómo es un día en la vida de la ministra de las Mujeres?

Primero tengo que aclarar que soy madre, entonces una buena parte de los días de la semana comienza llevando a mi hijo a la escuela, y después yéndome al ministerio, trabajo una gran cantidad de horas como todas y todos las trabajadores y trabajadoras de nuestro país, y varios días a la semana hago salidas territoriales que para mí son fundamentales: eso implica salir a un municipio o a alguna provincia o algún lugar donde haya organizaciones que trabajan con mujeres o cooperativas, esa parte de las tareas del día son fundamentales, porque me permite escuchar mucho las necesidades y realidades. Y después algunos días de la semana, muy tarde a las 21:30 doy clases, en este momento virtual, de derecho penal en la Facultad de Derecho de la UBA, una tarea que vengo llevando adelante hace 25 años.

¿Qué destacarías de tu recorrido militante y profesional?

Sobre mi carrera, puedo decir que soy una militante de derechos humanos, una militante feminista, en los últimos largos años he trabajado y acompañado a víctimas de terrorismo de Estado en los juicios de Lesa Humanidad, fui asesora de varios diputados y diputadas, forme parte del Poder Judicial durante 10 años, he trabajado también en el Programa Verdad y Justicia, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, hasta el 2015, y en los últimos años he acompañado a varios dirigentes o dirigentas políticas sociales perseguidos, como Milagro.

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