“Tuve la suerte de tener una infancia muy estimulante”

Livia Bonelli es una joven artista, muy inquieta en sus búsquedas estéticas. Canta, estudió Bellas Artes, es diseñadora gráfica, y lleva adelante muchos y muy variados proyectos. Conversó con Kranear sobre sus influencias, su carrera, el proceso creativo durante la pandemia y sus apuestas de cara al futuro.

Entrevista: Ramiro Abrevaya. Fotos: Ale Cavalheiro

A sus 25 años, Livia Bonelli está recibida en Bellas Artes y Diseño Gráfico, y aparte estudió moda y música. Su proyecto solista se llama Livia, y está amadrinado por el sello feminista GOZA RECORDS, a cargo de Barbi Recanati. Entre 2019 y 2020 lanzó los temas “Océano Mar”, “Lágrima de Hielo”, “II”, “Qué hacer” y “Bruja”, con influencias latinas, del rock, el funk, el pop y el Neo Soul. Aparte, participa de manera activa, y junto a su equipo, de la imagen y contenido de su proyecto artístico. También forma parte del colectivo de artistas Cultural Bombing.

Después de un sold out de su show en “Camping” (CABA), Livia conversó con Kranear sobre su formación, su carrera, el proceso creativo y la búsqueda artística de cara al futuro.

¿Cuál es el primer hecho que marcó tu camino artístico?

Entre las super juntadas de toda mi familia -gigante, un mar de italianos hermosos y gritones- estaba mi querido padrino, el tío Pepe. Siempre tenía algún cuento de terror para contarnos a mí y a mis primes -a pedido mío-, o hacíamos cortos de terror súper caseros con su cámara. Además es autodidacta de la guitarra, así que siempre surgía tocar alguna canción. Tengo el recuerdo patente de él y otres más tocando “De nada sirve” de Moris, y comentando entre elles que esa canción había nacido zapando, mientras yo hacía un pequeño y dudoso aporte con unos timbales que aún siguen en la posesión de Pepe. Además, en mi casa siempre sonaba música y había libros de pintores a nuestra disposición, junto a unos fabulandia que mi mamá me leía antes de irme a dormir. Ahí volaba hasta quedarme dormida. Tuve la suerte de tener una infancia muy estimulante.

Estudiaste bellas artes y música, entre otras disciplinas. ¿Cómo las complementás?

Siempre fui muy inquieta e indecisa con algunas cosas que siento que pueden determinar distintos caminos en mi vida, así que ante la duda, todo, como dice Buscaglia. Estudié bellas artes, hice cursos de cine y fotografía, y me recibí en marzo de este año de diseñadora gráfica en la UBA. Todo esto, mientras seguía proyectando mi carrera musical. La verdad es que voy transicionando junto a mis necesidades de expresión y las oportunidades que me va presentando la vida, que hacen que haya momentos en los que me dedique más a una cosa que a la otra. En el 2017, por ejemplo, tuve muchas crisis con la proyección de mi futuro (y la vida misma) y fue un año que me refugié muchísimo en el dibujo. Hoy me toca estar priorizando la música que me está llamando con propuestas y nuevas oportunidades, y eso alimenta mi felicidad y mis ganas de dedicarle trabajo para que siga creciendo, junto al hermoso equipo que me acompaña.

¿Te sale soltar y delegar, o te cuesta, por estar formada en varias artes?

Jajaja, me cuesta a veces, pero cada vez menos. Aun así me parece importantísimo tener la capacidad de hacerlo y estar rodeade de personas en las que confíe en su criterio de trabajo porque tampoco se puede estar en todo, todo el tiempo, y siempre es muchísimo más enriquecedor escuchar a alguien que se dedique profundamente a un área y poder complementarnos. Delegar también es algo que se va aprendiendo, me parece. Debo admitir que tengo un equipo de trabajo que se fue construyendo en pos al proyecto del cual estoy muy orgullosa y feliz de poder ser acompañada de elles, tanto en la parte artística y musical, como en la producción y management.

Durante el proceso de composición, ¿sos ansiosa por cerrar las canciones o les das tiempo para que se acomoden?

Todavía estoy investigando mis procesos a la hora de componer, creo que me falta ejercitar un poco más ese aspecto de manera solitaria, soy más de hacer un ida y vuelta con una banda o con mi productor musical. Por el momento, trato de darles su tiempo, a veces me enrosco mucho con lo que quiero transmitir y comunicar al otre, y de repente caes en la cuenta que no se trata de pensar tanto sino dejarlo fluir más que otra cosa. Pero por el momento siempre arranco algo y necesito hablar con mi productor con quien armo los temas (trabajé con Agustin Bernal a.k.a. Gucho, y ahora estoy trabajando un EP con Karel J. Kees), y trato de darle un tiempo de gestación, pero también ponemos límites para no extendernos infinitamente. No siento que sea ansiosa por cerrarlas, me gusta disfrutar del proceso.

¿Qué emociones te invaden durante ese proceso?

En general hay una primer parte que sale súper fluidamente y eso me genera una sensación de liberación y otras emociones que en general tienen que ver con la nostalgia que me parece que es la materia más presente en mis canciones. Luego aparece la desorientación, o el momento en el que necesito tener un intercambio con alguien que quizás pueda darme su visión y ayuda musical, ya que por más que haya estudiado un poquito de guitarra y piano, considero que las personas con las que me rodeo para laburar pueden embellecer la propuesta y entienden la intención con su sensibilidad y técnica. Las emociones son muy variadas pero siempre arden la emoción y la nostalgia.

Livia estudió Bellas Artes y también es diseñadora gráfica.

¿Algún consejo para evitar el bloqueo creativo?

Algo que a mí me sirve mucho es leer o escuchar música. Una amiga que se llama Emilia (le mandamos un besito), siempre me aconseja escuchar música en castellano, y adopté eso también. La última vez que me sentí así me puse a leer un libro de cuentos, que tenía de cuando era chica, de Oscar Wilde, con quien siempre me sentí muy atravesada y acompañada. También mostrarle una canción a alguien en quien confíes musical y humanamente, y puedan conversar acerca de las cosas que te generan inseguridad o considerás que te estén trabando, me dio resultado. Aun así es algo a ejercitar constantemente. Hay una frase que dice que es 1% de inspiración y 99% de trabajo, junto con la frase de Picasso que dice que la inspiración te tiene que encontrar trabajando, es decir, que se trata más de una cuestión de constancia y práctica que otra cosa. Habrá días mejores que otros y no hay que bajonearse cuando toca uno malo.

¿De qué se trata el Colectivo Bombing?

Una manga de atorrantes, eso somos, jajaja. Lamentablemente el proyecto tuvo su fecha de despedida en diciembre del 2019 antes de la pandemia y después dejamos de tocar. Pero fueron cuatro años hermosos a puro funk y aventuras. Ocho monos yendo a todos lados en la Sprinter de Tito, el bajista. Lauta era un gran DJ y siempre estábamos de fiesta en la casa de Gato y Tito, e invitábamos a amigues musiques a zapar. Tuvimos la posibilidad de ir a Pinamar a tocar y siempre había una excusa perfecta para estar todos juntos y divertirnos, y habíamos llegado a tener una conexión musical que no es fácil de conseguir. De las cosas más lindas que viví sin duda. Ahora estamos en la transición de distribuidora en Spotify y no nos van a poder encontrar ahí, pero nuestro disco RE CHETO, sigue disponible en Youtube. El primer disco de mi vida, mezclado por Karel J. Kees, el tecladista de la banda, que también fue nuestro ingeniero en el estudio y hoy en día mi productor y con quien continúo tocando. Otro proyecto que me enseñó mucho de lo que sé a la hora de hablar de autogestión y compañerismo musical.

Si mirás a futuro, ¿adónde soñás llegar con tu música?

Mi objetivo hoy en día, es poder llegar a un público que se sienta identificade con lo que hago y tenga esa contención que a veces buscamos a través de lo que escuchamos. También hacer una gira por algunas provincias de argentina para luego ir a algunos países de latinoamérica, ¿y por qué no a todos los países? Jajaja.., me encantaría proponer algo nuevo en la industria, y en eso estamos trabajando. Veremos qué pasa.

¿Se mezcla o no, públicamente, la política y el arte?

Por supuesto que sí, somos comunicadores. Nuestras palabras son una elección y nuestras canciones un producto de lo que nos interpela. Podemos no estar hablando explícitamente de política pero somos personas con propósitos y formas de relacionarnos con el contexto y las cosas que pasan hoy en Argentina y en el mundo. Creo que es importante saber que alguien más nos está escuchando y viendo mediante nuestro arte y ese es un “poder” muy grande, hay que explorar constantemente de qué forma hacerlo valer.

Vamos con l@s Nº1 de Livia.

EL/LA prócer del rock nacional: Barbi Recanati

EL/LA Músic@ internacional: Rafaella Carrá

LA Banda: No doubt

LA Canción: Una mañana de José José

EL género musical: Funk

EL Disco: No doubt de No doubt

EL Show que hayas visto: Robert Glasper en Teatro Vorterix y en La Trastienda

LA Peli: Martin (Hache)

LA Serie: The office

EL/LA Diseñador@ gráfic@: Alejandro Ros y David Carson

EL/LA Dibujante: Alberto Breccia

El/LA President@ de Argentina: Cristina Kirchner

LA Bebida sin alcohol: Coquita light por siempre

LA Bebida alcohólica: Cerveza roja

LA Comida: Los ravioles de Marcela

LA Infusión: Café con leche

EL Postre: Franui jiji

LA Ciudad: La Falda, Córdoba

LA Canción compuesta por Livia (no vale decir “la que está por venir”): Océano Mar

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