La Visita de las Cinco y la consolidación de la Memoria

Con la recorrida por el Museo Sitio Memoria ESMA, sus autoridades y trabajadores proponen un espacio de reparación, homenaje y contención para las víctimas del ex Centro Clandestino que funcionó en el Casino de Oficiales del predio, pero también un espacio de incomodidad, interpelación y preguntas para los visitantes. Escribe la directora del espacio.

Por Alejandra Naftal, directora ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA

La Visita de las Cinco es un recorrido singular al lugar donde imperó el horror y la muerte, hoy Museo Sitio de Memoria ESMA.

Originada durante el mes de marzo de 2016, constituye desde entonces una de las principales actividades de este Museo, que depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Se realiza el último sábado de cada mes, a las 5 de la tarde, y convoca a invitados e invitadas especiales vinculados con la historia del ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio así como al público en general.

Se trata de una experiencia donde la memoria y las preguntas sobrevienen para compartir y resignificar, colectivamente, el pasado, tan presente “aquí”, impregnado en las paredes, en las marcas, en los testimonios de los sobrevivientes. A partir de la evocación de un acontecimiento se habilita la posibilidad de inscribir las experiencias del presente en relación con las experiencias pasadas, propiciando un diálogo intra e intergeneracional en el presente y hacia el futuro.

La participación en las visitas de la juventud es fundamental para mantener viva la Memoria.

En el marco de esta experiencia, el público asistente pudo recorrer el museo, las salas y la puesta museográfica de la mano de sobrevivientes del Centro Clandestino, de madres, abuelas y familiares de las y los desaparecidos, de hombres y mujeres nacidos allí, de científicos, forenses, fiscales dedicados a la investigación de los crímenes, poetas, artistas, periodistas y humoristas. Estas presencias ayudaron a humanizar las historias que aquí se narran. Cuando pensamos en este proyecto, lo imaginamos como un lugar cómodo para el incómodo e incómodo para el cómodo. Éste es un espacio de reparación, de homenaje y de contención para las víctimas, pero también es un espacio de incomodidad, de interpelación y de preguntas.

Cada uno de estos encuentros es una experiencia que articula una práctica específica del campo de la memoria como es la visita a un museo de sitio y una propuesta exploratoria con lógicas performáticas

En estos cinco años, compartimos tardes de sábados con Estela de Carlotto , Victoria Montenegro, Darío Sztajnszrajber, el padre Francisco “Paco” Olveira, Uki Goñi, Miguel Ángel “Tití” Fernández, el embajador de Suecia Anders Carlsson, Miguel Rep, Eduardo Barcesat, Maitena, Mariano Blatt, Carlos Ulanovsky, Daniel Rafecas, Cora Gamarnik, Cecilia Roth, Martín Kohan, Mario Wainfeld; Sophie Tonon, Irina Hauser, Elizabeth Jelín, entre otras y otros.

Durante los primeros cuatro años las Visitas convocaron a cientos de visitantes que experimentaron este espacio de manera física, corporal y sensorialmente. El aislamiento (ASPO) repentino, a partir de marzo de 2020, implicó la suspensión inmediata de las actividades, entre ellas La Visita de las Cinco, y nos impuso nuevos desafíos: resignificar la experiencia del Sitio y la difusión de las actividades y contenidos a través de la dimensión digital. Pasamos de la experiencia del “aquí estamos en el edificio del Casino de Oficiales, donde funcionó el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA” a una experiencia virtual.

Las Visitas se realizan el último sábado de cada mes, a las 5 de la tarde, muchas de las veces, junto a sobrevivientes del ex Centro Clandestino.

Así fue como en mayo de ese año, coincidiendo con el sexto aniversario del Museo, realizamos la primera Visita de las Cinco Virtual. La experiencia ya no sería presencial sino en vivo, por medio del formato streaming. Tuvimos que adaptarnos a las nuevas modalidades que nos ofrecía el universo digital. El afecto y la empatía con los testimonios que daban cuenta de la experiencia de lo que allí había sucedido, fueron los principales catalizadores de esa producción de presencia en las nuevas condiciones.

Como bien lo expresó Martín Kohan, cronista de La Visita de las Cinco sobre “Franca Jarach. Compromiso social y militancia estudiantil”, en junio del 2020: “Estamos hoy por hoy en la alternativa entre lo presencial y lo virtual; la virtualidad se expande y se impone porque lo presencial está impedido. Pero al decir, como dijo Vera, que los afectos no son virtuales, al reducir así la condición virtual del encuentro, estaba fortaleciendo un carácter presencial, estaba incluso produciendo presencia. Y de eso se trataba, de eso se trató. Ante la pérdida, ante la ausencia, producir presencia. Para dar sustento empírico (con esa base, la del afecto) al ´presente´ que, en el final, como en cada final, se proclamó para cada nombre, para los desaparecidos”.

Hoy las visitas se realizan en un esquema mixto de presencial y virtual.

El recurso de la virtualidad también nos permitió contar con invitados, invitadas y espectadores de otras partes del mundo. Por ejemplo, en La Visita de las Cinco sobre el caso de Dagmar Hagelin, la joven de ascendencia sueca secuestrada por el grupo de tareas de la ESMA, se contó con la participación de su hermano que vive en Suecia. También La Visita sobre las y los desaparecidos en Argentina y España, se realizó con invitados e invitadas desde el país ibérico y el Reino Unido.

Este año, con nuevos permisos sanitarios, continuamos la actividad en un formato híbrido, donde las y los invitados participan desde una de las salas del museo, mientras que el público participa por streaming. Nuestra propuesta se basó en el concepto acuñado por Elizabeth Jelín “Los trabajos de la Memoria”. Convocamos a todos aquellos y aquellas que de alguna u otra manera desarrollan, elaboran, escriben, piensan, producen desde distintos ámbitos, disciplinas y dimensiones, como el arte, la academia, el periodismo, que aportan a la indagación, al debate, a la reflexión, y sobre todo, generar un diálogo entre el pasado y el presente.

El primer capítulo bajo esta modalidad estuvo dedicado a un libro sobre la producción fotográfica y el testimonio judicial de Víctor Basterra, una operación editorial de Asunción Casa Editora. Además de libros, compartimos producciones audiovisuales, documentales y de ficción, temas musicales, una instalación artística y el trabajo de un medio de comunicación comunitario como es La Retaguardia.

El trabajo periodístico que viene realizando Héctor Rodríguez a través de sus crónicas sobre historias militantes fue otro ejemplo y a la vez una de las visitas más emocionantes. De esta experiencia participó también Conrado Geiger, leyendo algunas de sus crónicas. Fue tan especial su participación que se transformó en el moderador de todas las visitas que siguieron.

Naftal, la directora del Museo, encabeza un acto.

La experiencia de La Visita de las Cinco es especial, implica un encuentro donde se pone en juego el cuerpo, los sentidos, las emociones, las preguntas, las historias de vida, y es ahí donde se origina la interpelación, el diálogo y la construcción de la Memoria. Como directora ejecutiva agradezco a cada uno de las y los invitados que aceptaron siempre participar con entusiasmo, a todas las organizaciones, autoridades , compañeros y compañeras, y a nuestros visitantes que nos acompañan en cada una de estos encuentros, de manera presencial o virtual y en particular a todes les trabajadores del Museo Sitio de Memoria Esma, Ex centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio, quienes con su compromiso hacen posible que sigamos convocando y realizando la Visita de las Cinco.

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