“Me inspiro en cosas que siento y que veo”

Desde mediados de marzo, los temas del cuarto disco de Ale Zar están subidos a las plataformas digitales, y Kranear contactó al músico para conversar sobre el disco, su carrera, el tránsito por la pandemia y los asuntos existenciales que lo obsesionan como artista.

Por Rodrigo García. Foto: Ezequiel Mársico.

Ale Zar nació en Buenos Aires en 1986 y su primer contacto con la música se produjo cuando todavía era un chico. Con el paso del tiempo fue creando su propio repertorio por medio del piano y la guitarra. Estudió canto y lenguaje musical y ya de joven, a lo largo de la última década, grabó cuatro discos, en los que amalgamó géneros como el folk, rock y pop y escribió letras con las que cuenta historias personales que conectan con temáticas universales. Aparte, es docente de canto y licenciado en Ciencias de la Comunicación de la UBA.

Sus cuatro álbumes de estudio son Vespertinerocket (2009) -con la banda Rapzodas-, La columna solar (2014), Todo lo que tenía claro (2019), producido por Yacaré Manso –un amigo de Kranear- y el reciente Imagino que… (2022), producido por Lucy Patané, cuyo material está disponible en las plataformas digitales desde mediados de marzo.

En tus treinta y pico de abriles estudiaste comunicación, lenguaje musical y canto, sos escritor, docente y músico. ¿En la oficina de Migraciones, en un viaje, qué pones cuando te preguntan profesión u ocupación?
Músico.

¿Qué fue lo que te decidió encarar la carrera de músico?
Empecé a inventar melodías de chico, en el aire, jugaba a componer pero todavía no identificaba que estaba haciendo eso. Más adelante, de adolescente, empecé a escribir en estructura de canción (sin tener la música). Ahí quise aprender un instrumento para acompañarme y buscar armonías. Contacté a mi profesora de música del secundario y me llevó a comprar una guitarra criolla. Empecé a tocar y mientras leía lo que había escrito surgía una melodía vocal y se empezaba a armar la canción. Cuando vi que ya tenía unas cuantas y que aparecían más y más me di cuenta que no iba a parar de hacer eso, que quería hacerlo lo más que pueda. Lo disfrutaba mucho y me daba satisfacción cuando la canción de pronto estaba terminada y tenía una identidad propia. Después empecé a tocar el piano, a estudiar y todo eso fue muy estimulante y aparecieron nuevos modos de componer: tarareos que se desprendían de la práctica con el instrumento y letras que aparecían después, letras sueltas a las que después le ponía música, motivos sueltos, ideas de arreglos, se fue complejizando al punto de armar maquetas componiendo las líneas melódicas de otros instrumentos (arreglos de cuerdas, vientos, bajo) y de las baterías mediante la compu.

¿Cuáles son tus influencias?
De más chico siempre fueron influencia los Rolling Stones porque mi papa era fanático, después empecé a interesarme por mujeres músicas que más o menos perceptiblemente siguen hasta ahora de alguna manera presentes cuando hago canciones, como Alanis Morissette, Björk, Tori Amos y Fiona Apple, y después me enganche más con rock nacional, Cerati sobre todo, aparte de Charly García, Fabiana Cantilo, Fito Páez. Hacia 2008 descubrí a Juana Molina que me influenció muchísimo en cuestiones rítmicas sobre todo, y al mismo tiempo escuché mucha música clásica, escucho mucho a Martha Argerich, pianista que interpreta cantidad de obras clásicas, y Debussy es uno de mis autores preferidos. Últimamente estuve escuchando más a los Beatles, y estoy escuchando a muches musiques emergentes y no tanto, colegas algunes, amigues otres que también me inspiran y son referentes, como Maca Mona Mu, Lucy Patané –su actual productora-, María Pien, Dolores Mazzoni, Javier Mareco, el Perro Segovia, y Mocchi, entre otres.

¿Qué diferencias hay entre este nuevo disco y los anteriores?
A diferencia del disco anterior, en este grabé los demos en casa y como ya tenía más idea de los programas y de arreglos, las maquetas estaban muy avanzadas en cuanto a la estructura, entonces al juntarnos con Lucy hicimos dos días de preproducción y programamos cómo iba a ser la grabación. Lo que venía ahora era hacer las guitarras que quedaron en el disco, ya que yo solo había compuesta la base rítmica y armónica sin grandes sugerencias en cuanto a las guitarras eléctricas por ejemplo. Eso fue dos o tres días dedicados a llegar al estudio y Lucy probaba líneas para las guitarras (acústicas y eléctricas), tocábamos un poco el tema, ella probaba y grababa. Eso me pareció súper divertido, ir viendo para donde empezaba a ir la cosa en cuanto al audio y el aspecto sonoro de las guitarras, probar distintos amplificadores, micrófonos, filtros, etc. Otro día fue dedicado a la batería, en otros días se grabaron percusiones, y así con cada instrumento: piano, cuerdas, vientos, bajo, voces

¿Qué buscaste en Lucy Patané a la hora de producir tu disco, teniendo en cuenta que ella viene del punk, de Las Taradas, y de tocar por ejemplo con Diego Frenkel?
Sabía que había tocado en Las Taradas pero no la tenía tan identificada por ese grupo sino por haber escuchado discos que ella produjo, como Kalanchoe de Maca Mona Mu por ejemplo. Me encantó como fue producido ese disco y ahí la contacté. También había escuchado su propio disco “Lucy Patané”. Lo que me llegó al oído en ambos casos, por más de que son discos muy distintos fue el aspecto sonoro, el audio, algo que entendía que era a nivel más técnico pero que tampoco sabía bien qué era en ese momento. Y los arreglos de las guitarras, todo el rock que hay en el disco que lleva su nombre.

¿En qué te inspiraste para escribir las canciones de “Imagino que…”?
Siempre me inspiro en cosas que siento, que veo, sobre las que necesito hablar para organizar las ideas. Lo bueno es que después quedan registrada y puedo recurrir cuando necesito e incluso reinterpretarlas en cada oportunidad. Este disco tiene canciones que hablan sobre encuentros y rupturas amorosas, sobre la muerte y las pérdidas, procesos de duelo. También hay dos canciones inspiradas por la naturaleza y con algún aspecto más social en el caso de “Se queman los yuyos”.

¿La tapa de disco tiene un significado especial?
El arte de tapa, a cargo de Ezequiel Marsico, está inspirado en la frenología, que fue una teoría que afirmaba la posible determinación del carácter y los rasgos de la personalidad, basándose en la forma del cráneo, cabeza y facciones. Surgió esta idea parodiando eso que era súper prejuicioso y no era científico, tal vez un poco como crítica al diagnóstico y clasificación constantes en las que vivimos. Con eso en mente, en la portada de Imagino que… se puede ver a la altura del cerebro los títulos de las canciones del disco, como que todo eso anda en mi cabeza.

¿Cómo fue el tránsito de los dos años en pandemia? ¿Pudiste componer?
Uno de los temas que trato en el disco es el duelo luego de la pérdida de seres queridos. En este disco, una de las canciones llamada “Nada, nada, nada” fue escrita durante el encierro. También compuse otras canciones que estarán en discos venideros. No sentí particularmente que escribí más o menos que en otros momentos, lo que me pasó es que tuve dos pérdidas muy cercanas y de alguna manera no era el evento social de la pandemia lo que más me impulsaba a escribir sino los sentimientos asociados a esos duelos, pero seguro el contexto de restricciones producto de ese evento insólito hacen a esas composiciones también

¿Estás vacunado? ¿Te pareció buena la campaña de vacunación que encabezó el Estado nacional?
Estoy vacunado, sí. Me parece que estuvieron a la altura de las circunstancias, creo que es lo que había que hacer. No me pegó por el lado conspirativo en cuanto a la vacunación, sí soy consciente de que hay una realidad en donde toda la industria de la medicina y farmacéutica apuntan a los tratamientos eternos, ya que es un negocio. Entonces en la idea de que podría hacer regular una vacuna contra el covid me aparecen esos interrogantes sobre cuántas cosas habrá para las cuáles tal vez hay una cura pero todo va a parar al tratamiento con toda la burocracia y exclusión que eso genera.

Pensando en el título Imagino que… ¿qué imagina Ale Zar con respecto al futuro de su carrera musical?
Me gustaría poder seguir haciendo música siempre mientras esté vivo, grabar discos. Me gustaría armar una banda más fija y girar por algunos lugares de Argentina y de afuera también. Ir encontrando cada vez más una audiencia con la cual dialogar a través de la música, encontrarnos. Tocar en vivo, dar clases de canto que es mi trabajo más estable, estudiar, tocar con gente que admiro, bajar ansiedades y saber valorar lo conseguido, no perder las ganas de seguir haciendo música más allá de lo difícil que es cubrir todos los frentes necesarios.

¿Cuándo será la presentación en vivo de este disco?
Todavía no hay fecha, hubo un adelanto en formato acústico a modo de presentación en diciembre 2021 en Casa Brandon con Lu Martínez como guitarrista, Dalia Magia en flauta traversa, Nacho Cortéz en percusión y Joaquín Fridman en bajo. La idea es hacer una fecha más cercana a lo que está en el disco, con más elemento eléctrico, este año y grabarlo a modo de sesión.

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Ficha técnica
1. Que vuelvas
2. Nada, nada, nada (ft. Maca Mona Mu)
3. Flecha (ft. Lucy Patané)
4. Cables
5. Sin dudar
6. Se queman los yuyos
7. Brilla sobre el río
8. Imagino que…

Músicos
Ale Zar: voz, coros, guitarras, percusiones, piano, rhodes.
Pedro Bulgakov: batería.
Javier Mareco: bajo.
Lucy Patané: guitarras, bajos, percusiones, sintetizador, coros.
Noelia Sinkunas: piano en “Se queman los yuyos”, “Imagino que…”
Maca Mona Mu: voz en “Nada, nada, nada”.
Violeta García: cello en “Nada, nada, nada”.
Christine Brebes: violín en “Nada, nada, nada”.
Cristian Cáceres: trompeta en “Que vuelvas”
Andrés Reboratti: saxo barítono en “Que vuelvas”
Arreglos y programaciones en “Nada, nada, nada” por Carola Zelaschi.
Arreglo de vientos en “Que vuelvas” por Javier Mareco.

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Cuenta de Instagram de Alejandro: https://www.instagram.com/alezarmusica

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