“Me gusta que haya algún misterio por resolver en la historia”

Luciano Dambrine, autor de la novela negra El Portero, publicada por Alto Pogo, conversó con Kranear sobre el texto de su debut editorial, su búsqueda estética y su afición por el género policial, pero también por el fantástico y el terror. “Si no me divierto o no me parece lindo lo que estoy escribiendo, me cuesta mucho continuar”, reconoce.

Por Mariano Abrevaya Dios

Luciano Dambrine tiene 44 años, se recibió de periodista en TEA, en 1999, y aunque ejerce poco su profesión, se le nota el oficio en su prosa. Vive en Villa Devoto, comuna 11, su barrio de adolescencia y juventud, y al que le tocó volver de grande, cuando armó una familia.

En materia literaria, Luciano tiene un paso de varios años por el taller de Hernán Vanoli, un tipo de barrio, fanático del fútbol y las letras, quien al igual que tantos otros referentes, a pesar del paso del tiempo, sigue fungiendo como guía e incluso un faro para muchos de sus ex alumnos.

Quizá el borrador o la escaleta de El portero (Alto Pogo, 2022), la primera novela de Luciano, haya sido parido en aquellas tertulias, en La Paternal, o no, por ahí la idea de que cualquiera de nosotros, ante un hecho azaroso, puede terminar siendo un asesino, apareció como una revelación, una noche cualquiera, en un asado, o en el entretiempo de un partido de Vélez, su club, sus colores, no lo sabemos, pero hoy es una realidad, de algo más de ochenta páginas, que en la contratapa tiene unas palabras del periodista y destacado escritor de novela negra, Horacio Convertini, quien lo florea, así: “Luciano Dambrine escribe un policial violento de categoría”.

Rubén San Pablo, el protagonista de la historia, es un encargado de edificio que luego de presenciar e intervenir en defensa de una víctima de un hecho delictivo, frente al edificio en el que trabaja, no puede rechazar una oferta, y cambia las franelas, escobillones y falsas sonrisas mañaneras, por asesinatos a sueldo, consumo de cocaína y convivencia con los fantasmas de sus víctimas.

Elegiste el género negro para el debut como autor. Por qué. Para qué.

En realidad soy de escribir mas terror, pero esto salió así. No fue una búsqueda específica dentro del género. Quizá salió policial porque es un género que leo bastante, y medio es la música que te queda. Me gusta que haya algún misterio por resolver en la historia.

De alguna manera, ¿el planteo central de la novela es que cualquiera de nosotros en cualquier momento puede sufrir un vuelco impensado, ya que en definitiva somos impredecibles?

Hay algo de eso, de que uno no se termina de conocer nunca, de las reacciones impensadas ante situaciones impensadas. Siempre me interesó también la gente que se deja llevar por la vida, y en el texto lo llevé un poco a un extremo. De cómo una decisión impulsiva puede llevar a un desencadenamiento de hechos que te llevan a un lugar donde nunca pensaste estar.

Dambrine es hincha de Vélez y lector de Stephen King.

Utilizás un registro elegante, una prosa cuidada y rica en cuanto al uso del lenguaje. ¿Se trata de una búsqueda estética, o te sale naturalmente?

En primer lugar, muchas gracias por esa apreciación. Creo que cuando uno escribe busca que el texto le guste primero que nada, o nadie, a uno. Si no me divierto o no me parece lindo lo que estoy escribiendo, me cuesta mucho continuar. En esta historia particular busqué un registro mas visual, de poca introspección del personaje, por una sugerencia de Hernán (Vanoli). Venía escribiendo muy florido y me propuso hacer un texto mas seco y salió esta historia. Trato de que los diálogos me suenen a algo que puedo escuchar de una persona de verdad y me gusta describir imaginando cosas que sienten los personajes en los lugares donde transcurren las escenas, porque me da mas la sensación de “estar ahí”. Espero lograr esa transmisión. Después el lenguaje creo que viene de lo que le queda a uno de lo que le gusta leer.

En algunos tramos del texto, la orgía de sangre de la que participan los personajes, remite a referentes del género como Nicolás Ferraro, Leo Oyola o Kike Ferrari. ¿Te sentís parte de esa corriente criolla, que escribe novela negra como una manera también de problematizar las contradicciones, miserias y miedos de nuestra sociedad?

Como te puse más arriba, no busqué que fuera particularmente de este género. Es una historia violenta y por ahí encontré esa violencia en situaciones mas ligadas con alguna marginalidad que pude ver o me tocó vivir, por lo menos en relación a la construcción de los personajes y situaciones. En esa observación por ahí uno refleja situaciones o problemáticas en el texto, que en mi caso se da de manera casi inconsciente. No busco reflejar algo en particular, si no que por ahí lo veo en una primera revisión, y entonces busco explorarlo un poco.

¿Qué estás leyendo?

Hace poco heredé un Kindle y estoy muy manija con todo lo que me faltaba de Stephen King, que es mi escritor favorito.

¿Proyectos para el 2023?

Terminar lo que estoy escribiendo, que no se si es un cuento o una novela y editar bien unos cuentos que tengo para ver si pueden conformar un libro. Tengo ganas de anotarme en un taller literario porque me organiza bastante para escribir y sobre todo corregir.

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