“La escena del rock feminista viene a contar otro relato”

Carmen Sánchez Viamonte es una joven artista plantese que viene ganándose un lugar en la escena musical por medio de sus canciones y también como parte de una generación de mujeres y disidencias que están conquistados lugares y derechos. Lanzó su tercer disco, justamente, llamado La fuerza.

Por Rodrigo García. Foto portada: Romina Terrier.

Carmen Sánchez Viamonte nació en La Plata en 1998, es compositora, cantante y guitarrista. Ya sus comienzos en la música se remontan a su primera infancia, al nacer en una casa donde la música tenía un espacio central. El canto fue una expresión natural desde el comienzo y lo exploró ampliamente de manera autodidacta.

“La Fuerza” se llama su tercer disco solista, fue compuesto casi enteramente durante por la pandemia, y reúne diez obras originales que la posicionan como una de las nuevas voces del Rock feminista del momento.

En su nuevo álbum, Carmen recorre distintos estados propios de las conversaciones de una persona consigo misma y, en paralelo, con un mundo en crisis. Surge de un sentimiento de libertad total, generado en parte por el anhelo de “salir de la cueva” pero al mismo tiempo por la sensación de caída total de límites que producen períodos tan movilizantes (a nivel personal y social) como el que transitamos con la crisis mundial por el Covid-19.

Kranear tuvo un intercambio con la joven cantante, por correo electrónico, quien se explayó sobre sus comienzos en la música, los problemas que tuvo y tiene que todavía padece por ser mujer, en el ambiente de la música. La elección del nombre “La Fuerza” no hace alusión a la rudeza si no a otro tipo de fortaleza, basada en la sensibilidad, en la vulnerabilidad que el rock macho de “sexo y drogas” dejó afuera. También se conversó sobre su búsqueda estética, sus letras y la presentación de su nuevo trabajo.

¿Cómo fue que decidiste que tenías un don en tu voz que debías ser música cantante?
Más que un don, lo considero una práctica muy recurrente en mi vida (lo cual es igual de “mágico”), que me ayudó durante mucho tiempo a comunicarme. Siempre fui bastante tímida, y la música y el canto específicamente simbolizaban un lenguaje paralelo dentro del cual siempre me fue más fácil expresarme, y eso lo noté de muy chica. Después en la adolescencia, con mi primera banda, me di cuenta que la música era aquello a lo que quería dedicar mi vida.

¿Sufriste algún tipo de discriminación o acto machista cuando empezaste con la música, como eso de que te querían enseñar a enchufar un cable?
Muchísimos, no solo cuando empecé, actualmente también hay infinitos actos machistas que forman parte de la vida diaria y muchas personas no los advierten, sobre todo quienes los ejercen. Varias veces me ha pasado que hombres quieran enchufar y acomodar mis herramientas de trabajo dando por hecho que yo no sabía hacerlo (y no se lo hacían a mis colegas varones parados en el mismo escenario), pero más allá de este hecho en particular, se trata de múltiples momentos en la vida de artistas mujeres o disidencias, en la cual permanentemente se nos insinuó que no somos capaces, que no somos suficiente, que no pertenecemos, que no tenemos lo que hace falta, y que ellos nos tienen que enseñar, nos tienen que marcar el camino y manejar nuestras vidas, decidir por nosotras, elegir quién forma parte de la mesa y quién no. Son pequeñas formas de violencia permanente que apuntan a minimizar a un grupo para restarle poder, y eso se acabó hace rato, quieran o no, supimos construir una escena musical que cuenta otro relato y que promueve otro trato. De eso se trata el feminismo, de inclusión y colectivo, y quienes no participen de esta lógica quedarán afuera del futuro.

¿Cuándo compones, cuáles son loas asuntos que te inspiran y luego terminan siendo una canción? ¿Qué compones primero, letra o música?
El disparador de una canción puede ser cualquier cosa, generalmente sentimientos, pero siempre tiene que ver con la necesidad de comunicar algo, a una persona en particular o al mundo en general. Siempre aparecen primero las melodías, me dan vueltas en la cabeza hasta que atajo alguna que me interpele específicamente, y ahí viene la letra. El acompañamiento instrumental es lo último y siempre está atado al clima que amerita cada canción.

Vos hablás del concepto de cada canción de tu nuevo disco, algo que no es habitual. ¿Te fue sencillo “explicar” tus canciones? Lo pregunto porque no todos los artistas lo hacen.
Sí y no… Por un lado me gusta explicar las canciones porque suelo trazar cierta “historia” en mis discos y me gusta clarificarla, pero principalmente porque es parte de esta necesidad de comunicar, veo la música como una posibilidad de interpelar y despertar otras fibras que de otra forma es más difícil movilizar, entonces en las presentaciones en vivo me gusta mucho hablar con el público, romper la distancia que plantea el escenario e incluir a las personas en el sentido de la canción. No hago canciones inocentemente, advierto el poder que concede un micrófono, me fijo en lo que quiero transmitir, y a veces eso no entra todo en la poesía de las letras y necesito volver ciertas partes explícitas para el/la oyente. De todas formas, por otra parte, intento no restarle la “magia” a las canciones, ni pretendo explicarle a nadie cómo son las cosas, me gusta que cada unx pueda generar su propia interpretación, porque al fin y al cabo lo que buscan estas letras es la reflexión.

Hablando del disco “La Fuerza”, ¿Cómo fue el proceso de grabación y si tiene algo en particular distinto a los otros dos?
El proceso de grabación fue muy veloz pero eso no le restó disfrute. Con respecto a los discos anteriores, este tuvo una intención de profesionalidad más marcada desde el principio, la experiencia previa nos dio herramientas para emprolijar el trabajo y tomárselo con seriedad sin que deje de ser una cosa divertida. Lo cierto es que, al igual que mis dos discos anteriores, lo grabé en El Gallinero Estudio con Fermín Irigoyen como técnico de sonido y Juan Pedro Lucesole como productor musical, quienes además son amigos muy cercanos, entonces trabajando con ellos siempre se genera un espacio muy especial, de mucha concentración en intimidad donde las cosas son fáciles porque nos entendemos y apuntamos para el mismo lado.

Háblame del arte de tapa del disco que me parece muy interesante.
Es una foto de Martín Lucesole editada por Karina Saavedra, dos artistas talentosísimos de mi ciudad. En esta ocasión tenía ganas de retratar a Hécate, una diosa antigua que era la madre de las brujas y fue, lógicamente, demonizada y ocultada por el catolicismo, pero lo cierto es que era una figura que representaba el poder femenino y la protección: Hécate recorre la noche con su antorcha encendida velando por todxs. Hace años que me interesa retratar mujeres en las tapas de mis discos y tiene que ver con un relato paralelo al musical, es una forma de advertir que la historia no es estática, depende siempre de quién la cuenta, y de esta forma intento resignificar el lugar en el que la historia quiso poner sistemáticamente a las mujeres. No debemos permitir más que nos ubiquen como las villanas o las sumisas de la historia.

¿Cómo vivís esta era del feminismo y las luchas que se van ganando, como por ejemplo el cupo femenino en los conciertos? ¿Lo escuchaste a Ricardo Arjona diciendo que los hombres perdieron el territorio que habían ganado, porque se portaron mal?
Los dichos de Arjona tienen que ver con un discurso muy antiguo y lamentable, en el que se pretende posicionar a la igualdad de género como una guerra entre hombres y mujeres, y es una visión tremendamente obtusa del asunto, es obvio que no se trata de eso si no de una gran porción de la sociedad exigiendo igualdad de derechos y posibilidades.

Me emociona vivir este momento de la historia, y tener la posibilidad de ver en vivo a referentes mujeres y disidencias que, con su trayectoria, están marcando un camino importante, que allanan el camino para lxs que venimos después. La escena del rock feminista viene a contar otro relato y conmueve desde lugares mucho más profundos que responden a lo que este tiempo exige, el rock feminista demuestra que la fuerza no tiene que ver con ser rudos y violentos, si no con la sensibilidad, con la apertura de voces, entonces es lógico que muchos cobardes no quieran darle el lugar.

¿Cómo te sentiste en ese concierto que se grabó en el C.C. Kirchner en plena pandemia?
Me temblaban las piernas. Fue una experiencia maravillosa y muy extraña, entré al C.C Kirchner por primera vez, y por cuestiones protocolares tuve que hacerlo sola, y tocar en una sala de conciertos vacía e imponente. Fue una oportunidad hermosa, de la cual estoy muy agradecida, considero que el C.C. Kirchner es uno de los tantos espacios que promueven actividades públicas y relevantes, que debemos cuidar y sostener.

¿Qué artistas mujeres podemos escuchar del ámbito local?
Algunas que personalmente me gustan mucho son La Negra Buggiani, Franca, Antonia Navarro.
Ya queremos escuchar La Fuerza en vivo, ¿tenes fecha de presentación?
¡Sí! Ya lo presentamos en La Plata el viernes 16 de septiembre y en CABA lo presentaremos el sábado 24 de septiembre a las 21.00 hs en el C.C. Morán (Pedro Morán 2147).

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Discografía como solista:
2018 – “Episodios del deshielo” (Producción independiente).
2019 – “Eva” (Producción independiente).
2022 – “La fuerza” (Producción independiente).
En formaciones:
2016 -“Registro” (con su primera banda La Nena Transformer / Producción independiente).
2019 -“La Sánchez Viamonte” (con su última formación La Sánchez Viamonte / Producción independiente).

Cuenta de Instagram: https://www.instagram.com/carmensanchezviamonte/

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