México con Cristina

Una estudiante mexicana comparte sensaciones luego de haber participado de un acto público encabezado por dos colectivos de argentinos residentes en aquel país, en apoyo a Cristina Fernández del Kirchner, víctima del asedio judicial y mediático, y un atentado contra su vida.

Por América Zepeda Cabiedes. Foto: Erick Rove.

El Comité de Apoyo a la Democracia Latinoamericana y el Colectivo Frente de Todos México, un espacio creado por militantes argentinos y argentinas residentes en ese país, se convocó el último sábado a una concentración en el emblemático monumento Ángel de la Independencia, en apoyo a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, luego del atentado que sufriera contra su vida el jueves 2 de septiembre por la noche.

A las 13:00 horas comenzaron a congregarse argentines, mexicanes y latinoamericanes, alrededor del monumento emblema y epicentro de la alegría, la rabia, la lucha y el festejo del pueblo mexicano, en la Ciudad de México. La convocatoria había sido lanzada la semana anterior, con motivo de las infamias promovidas por el fiscal federal Diego Luciani, en el marco de la causa denominada Vialidad, y el amenazante operativo que orquestó el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires frente a la residencia de CFK para asilarla de sus seguidores.

En las movilizaciones cristinistas, donde quiera que se lleven a cabo, conmueve escuchar a les compañeres relatar la manera que los doce años de gobierno kirchnerista transformaron sus vidas. No voy a poder olvidar el testimonio del compañero que le agradecía a Cristina, frente a su departamento, durante la vigilia que la militancia montó durante más de diez días, la posibilidad de formar una familia a partir de la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario y de la Ley de Adopción. Es en esos momentos en los que el proyecto se encarna, toma la forma de una persona que está ahí, conmovida y convocada por el valor máximo del peronismo: la lealtad.

Aunque la concentración del Comité mantuvo un tono alegre, el atentado que sufrió la vicepresidenta impuso en la atmósfera una sensación de urgencia. En las intervenciones, les compañeres recordaron el triunfo histórico de la vuelta a la democracia, y se reflexionó sobre la responsabilidad de los grupos de poder que ayer fueron cómplices de crímenes de lesa humanidad y hoy fabrican, potencian y comparten discursos de odio con impunidad.

Hace tres meses viaje a Buenos Aires para estudiar, y mientras estuve allí hablé con algunos militantes del kirchnerismo, y fue ahí que noté que se había instalado un sentido común muy peligroso, ya que decían que “el Nunca Más está garantizado”. Recuerdo que en ese momento lo único que sentí fue miedo. En Argentina el tiempo pasa distinto y la vida te transforma de un momento a otro. Creo que hoy sabemos que el Nunca Más no está ni ha estado garantizado.

Acá en México, un compañero recordó que nuestro país siempre fue solidario con Argentina. La hospitalidad del Estado mexicano al recibir a les exiliades fue recordada con mucho agradecimiento, pero la intención de convocarse en el Ángel de la Independencia era clara: no repetir la historia.

Hoy buscamos que ningún argentine tenga que salir de su país por persecución política, que ningún presidente, funcionario o político argentino tenga que volver a asilarse en la Embajada de México, y les mexicanes que acompañamos la concentración teníamos el propósito de poner el cuerpo antes de que todo suceda, antes de que algún pibe, informade por la editorial del diario Clarín, sepa cómo manipular un arma (contra un peronista).

Fue en el encuentro convocado por el Comité y el Colectivo, que por primera vez escuché la Marcha Peronista en México, mi país de nacimiento. A los cantitos peronistas se le sumaban constantemente las voces de les latinoamericanes, quienes recordaban que las democracias de nuestra región deben ser defendidas por todes. Yo sólo podía pensar que el 5 de marzo de 1956 la Revolución Libertadora encabezada por Pedro Eugenio Aramburu había prohibido la marcha peronista que hoy hizo vibrar uno de nuestros monumentos más queridos.

Entonces me preguntaba cuántas veces les exiliades en México habrán podido cantar con libertad este himno del movimiento nacional y popular, mientras que en Argentina estaba terminantemente prohibido. A la vez, recordaba que Perón desde su exilio en Venezuela tuvo que instruir a John William Cooke como su delegado y como su remplazo en caso de ser asesinado.

Hace unos días Cristina pedía más seguridad, sin ser escuchada e incluso sufriendo la ridiculización de los mismos medios de comunicación que han reavivado una narrativa de odio contra el peronismo. Todo eso se mezcló con la presencia de la bandera tricolor mexicana, con el celeste intenso de las pancartas y con un grito: ¡Nunca Más!

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