“No podemos permitir que los amarillos vuelvan a la Rosada”

Natalia Verónica Gulino es una persona con discapacidad visual y visceral, que viene sufriendo discriminación de parte del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy recurre a distintos medios comunicación para que difundan su historia, y apela a la escucha de sus demandas por parte de distintos dirigentes del Frente de Todos.

Por Kranear

Natalia Verónica Gulino vive en Buenos Aires y tiene 39 años. Es una persona con discapacidad visual y visceral, a causa de una patología atípica de nacimiento, denominada Trisomía del IX Par.

Natalia ingresó a la escuela pública en los años 90, cuando la inclusión educativa de las personas con discapacidad no formaba parte de la agenda pública. En el 2001, en medio del estallido político, social y económico que sacudió al país, Natalia se egresó del colegio secundario.

Años más tarde, en el 2007, inició su vida laboral, en el ámbito de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

Durante el período en que Mauricio Macri estuvo al frente de la Jefatura de Gobierno porteña primero, y luego durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, trabajó en la Comisión para la Plena Participación e Inclusión de las Personas con Discapacidad (COPIDIS), ámbito en el que comenzó a atravesar diferentes problemas.

“En este sector la pasé realmente muy mal, fueron diez años de trabajo en forma totalmente precaria, trucha e ilegal, motivo por el cual, no dudé en afiliarme a ATE y comenzar a hacer denuncias públicas por la infinidad de irregularidades en el área y por los actos discriminatorios allí recibidos”, cuenta Natalia en una suerte de carta de presentación que hace circular por distintos medios para dar a conocer su historia. En el organismo, Natalia se vio obligada a autogenerarse las herramientas que le permitieran adaptar los dispositivos y los apoyos necesarios para realizar su tarea.

Ya en 2015 Natalia tuvo la posibilidad de asesorar en temas de discapacidad al entonces legislador por la Ciudad de Buenos Aires, Alejandro Bodart, donde tuvo una buena experiencia laboral, sintiéndose más convocada y contenida. En marzo de este año, Natalia llegó al compañero Juan Manuel Valdés, entonces presidente de la Comisión Especial de Personas con Discapacidad en la Legislatura porteña, quien la sumó al trabajo que realizaban allí.

“Pese a que en junio de 2018 el Ejecutivo porteño me pasó a planta transitoria, sigo dando pelea, ya que me corresponde entrar en planta permanente, que se me reconozca la antigüedad de los diez años trabajados en forma precaria, trucha e ilegal y que se me equipare el sueldo, ya que es mucho menor al de otros trabajadores. Estoy indignada, porque me sigo sintiendo discriminada, al ver que mi salario queda por debajo de lo que cobran otros empleados públicos con mi misma antigüedad y por iguales tareas. Eso, entre otras cosas, es claramente por mi condición de discapacidad, y en represalias por siempre defender mis derechos, agremiándome y negándome rotundamente a realizar trabajos partidarios para la Alianza PRO-CAMBIEMOS”, sostiene Natalia.

Desde el enojo y la frustración por la falta de cumplimiento, viene haciendo uso de todas las herramientas legales y los marcos de protección de derechos que existen en Argentina que amparan a las personas con discapacidad: la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, Ley 26.378/2008, adquirió Jerarquía Constitucional en 2014, Ley 27.044. “No podemos permitir que los amarillos, vuelvan a la Rosada y que en la ciudad siga gobernando esta derecha repugnante. Nos están destruyendo con sus negociados privados y con la brutal desinversión en salud, educación, inclusión social, etc., algo para lo que ya no puede haber tolerancia alguna”.

Natalia cuenta también que nunca cobró una pensión o subsidio: “lo poco que conseguí hasta ahora fue por mi tenacidad e insistencia. Mi familia solo me ayuda con lo básico, mínimo e indispensable, un techo y comida, pero el resto depende pura y exclusivamente de mí. Cada vez se me está haciendo todo más difícil e insostenible, lo que perjudica notoriamente mi calidad de vida”.

En este sentido, Natalia apela al Gobierno nacional para ser escuchada, para que pueda insertarse laboralmente en un organismo en el que se le respeten sus derechos como trabajadora, se valoren sus capacidades y su conocimiento, y donde reciba una remuneración acorde a sus tareas.

“Ruego me faciliten el sendero para llegar a Alberto, pero muy especialmente a Cristina –a quienes comprometo, subraya-, Máximo, Wado, y al Cuervo Larroque”, dice, y agrega que “mi gran sueño es conocerlos personalmente” ya que “a esta altura siento que ellos son la última esperanza que me queda para poder salir adelante y sé que muchos compatriotas, tienen y han tenido la fortuna de ser recibidos y escuchados por nuestros dirigentes… Ojalá yo también pueda correr con la misma suerte”.

Ante la consulta sobre el mensaje que le daría a las personas con una discapacidad como la suya, dice: “Mi mensaje para otras personas con discapacidad es que la luchen siempre, haciendo valer sus derechos y exijiéndole al estado les garantice el derecho que tienen a una vida digna, justa y saludable”.

Algunos de los medios que le dieron difusión a la historia de Natalia, y sus pedidos, fueron Página 12, Tiempo Argentino (versión web), Big Bang News, la Agencia Paco Urondo (APU), Noticias La Insuperable y InfoBaires24, la TV Sindical, Gen TV, Revolución Popular, las radios AM 750, AM 990 y Radio del Plata, FM La Boca 90.1 y Radio Rebelde AM 740, entre otras.

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