Por el Colectivo Barrial Parque Chas

Quienes suscribimos, militantes territoriales, organizaciones y colectivos del campo nacional y popular, queremos expresar la extrema preocupación que sentimos ante la desconexión entre la dirigencia y quienes estamos resistiendo día a día en el territorio.

La sensación de orfandad política, la falta de conducción unificada y la sordera de las dirigencias enfrascadas en una disputa interna, endogámica, donde no se perciben diferencias de fondo, no hace más que sembrar el desconcierto y fragmentar la movilización en las calles.

A dos años y medio de un gobierno que se arrodilla ante el imperio norteamericano, y entrega nuestra soberanía, que habilita el saqueo de nuestros recursos, nuestro territorio y destruye el Estado, nos encontramos al borde de la disolución nacional. El hambre desesperante del pueblo, el odio, el avasallamiento de derechos, el desamparo, la impunidad y la violencia institucional, sólo son comparables a los de la última dictadura cívico-militar, y no es casual.

A la vez, un Poder Judicial que, violando todas las normas del debido proceso, actúa por cuenta y cargo de la embajada norteamericana, armando causas judiciales amañadas, encarcelando y proscribiendo de por vida a importantes referentes de nuestra dirigencia y, un Ejecutivo Nacional que ahoga y extorsiona sin cesar a las provincias, exige de modo urgente una señal clara y contundente de unidad en todos sus niveles.

Es imperioso el gesto de una dirigencia que se dé tiempo para salir del debate en los palacios institucionales, ponga el cuerpo, encabece y unifique las luchas en las calles. Entendemos que éste es el único modo de fortalecer el entramado social y de construir una resistencia y alternativas consistentes.

Para ello es imprescindible una reconstrucción democrática y una interacción diferente y mayor. Construir las alianzas necesarias, pero también acordar nuevos mecanismos de participación política y de construcción de consensos, que reestablezcan y fortifiquen el vínculo con las bases del movimiento popular, reconociendo el valor de su compromiso y su potencia.

En nuestro carácter de ser parte del Pueblo Soberano y, ante la gravedad de la situación, exhortamos a las dirigencias del campo nacional y popular a la toma urgente de decisiones claras y fuertes por la unidad y a asumir, con convicción, la responsabilidad histórica de encabezar una lucha sin cuartel contra el actual gobierno y quienes lo sostienen.                                                                         

Aguardando activamente sus señales saludamos fraternalmente.

El hambre no espera. La Soberanía tampoco. El Pueblo argentino, es el Soberano.