Foto portada: Eloy Rodríguez Tale, para la Revista Ruda.
Ernesto Jauretche falleció el 23 de mayo pasado. Su tío Arturo fue y es un “bronce” dentro del Peronismo.
Derrocado Perón por la violencia gorila en 1955, Ernesto nunca esquivó el bulto, y por el contrario, siempre estuvo al frente para combatir a la oligarquía vernácula y al imperialismo norteamericano.
Ya en la escuela secundaria se sumó él también, inorgánicamente, a la Resistencia Peronista. Y cuando hizo su aparición la primera JP, estuvo en sus filas.
Durante la dictadura de Onganía, en 1968, fue uno de los fundadores de JAEN –Juventudes Argentinas para la Emancipación Nacional- organización que aportó numerosos cuadros al peronismo revolucionario.
Una instancia superadora en su carrera militante se dio tres años más tarde, en 1971 cuando fue parte de la creación del Consejo Superior de la Juventud Peronista que levantó como emblema y grito de guerra: “¡Luche y Vuelve!”. Y así fue nomás. Perón volvió. Y de allí al triunfo electoral del 11 de marzo de 1973 donde Ernesto y toda una generación recorrió el país de punta a punta –acto tras acto- para derrotar luego en las urnas a la canalla dictatorial con uniforme representada por el general Lanusse.

Ernesto en los 70.
Debo recordar, así mismo, que ya en 1972, Ernesto había sido designado miembro del Consejo Nacional del Partido Justicialista. Con el gobernador peronista Oscar Bidegain en provincia de Buenos Aires, fue designado subsecretario de Asuntos Municipales de la Gobernación. Cargo que mantuvo en 1973 y hasta enero de 1974 en que Bidegain obligado a renunciar dejó el cargo gubernativo.
En 1974 y 1975 fue secretario del Bloque de Diputados Nacionales de la Juventud Peronista y cuando la interna peronista se agravó hasta límites insospechados no dudó en hacerse cargo de tareas de propaganda y prensa en el Partido Peronista Auténtico (PPA) y en el Movimiento Peronista Auténtico (MPA), enfrentado a la camarilla de Isabel y el Brujo.
Con esa decisión, más sus antecedentes de lealtad al pueblo peronista, pasó ser un blanco a ultimar por parte del grupo paramilitar fascista, Alianza Anticomunista Argentina (AAA), más conocida como la Triple A, que secuestró y asesinó entre 900 y 1.100 personas, desde su creación, y hasta el 24 de marzo de 1976.

Panfleto de la época.
En medio de aquel golpe del ’76 cumple tareas clandestinas en la Secretaría Política del Partido Montonero. Y un año después, para el mes de abril, con la creación del Movimiento Peronista Montonero (MPM) en el exilio, es designado por sus pares para ser parte del mismo y en octubre pasa a integrar su Consejo Superior.
Ya en 1978 –en el año del Mundial de Fútbol- cumple funciones de esclarecimiento sobre la realidad argentina en otros países, al ser parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores del MPM. Y con el mismo cargo vuelve a la Argentina en 1979 y hasta marzo de 1980 para organizar la resistencia a los genocidas. Serias divergencias con la conducción nacional de su organización lo llevan ya de vuelta en el exilio, a renunciar a la misma y ser parte de la creación de Montoneros 17 de Octubre en abril de 1980. Una “orga” de efímera existencia.

Prontuario de Ernesto durante la dictadura.
Resulta muy interesante hacer conocer a los lectores lo ocurrido entre Perón y Montoneros en su tercer gobierno, y según Ernesto, la posición de su tío Jauretche en aquella coyuntura, con respecto al Líder y a la lucha armada.
“Arturo tuvo siempre un gran respeto por la juventud porque él había sido militante juvenil, tampoco tenía prejuicios sobre la lucha armada. Si tenía una crítica bastante fuerte respecto de la forma en que se usó. Fue crítico, pero no opositor. De hecho, probablemente la última actividad que él realiza es una reunión con la conducción montonera, tres días antes de morirse, para explicarles que él no cree en el proyecto político militar (…) Se produce entonces la reunión, estamos hablando de veinte días después, más o menos, del 1° de mayo de 1974 (es decir, agrego yo, de la ruptura de Perón y Montoneros en la plaza). Él ya decía que Perón estaba muy equivocado. Tenía grandes críticas al proceso tal como venía, indignado con la posición de José López Rega y con la cantidad de ´logreros’ que venían a buscar logros personales. Estaba bastante enojado, pero decía que Montoneros estaba llevando a una situación que no podía sostener. (Y nos dice) va a llegar un momento en que ustedes hacen un hecho de violencia y el ejército responde con uno mayor, con una violencia a la que los civiles no podemos responder. Es una fuerza militar, formada para la violencia y para ejercerla. Son profesionales de la violencia y a nosotros nos cuesta mucho asumirla. Además, para un militar, una baja es un número y para nosotros es una tragedia, porque es un cuadro que formamos durante veinte años”.
Siempre tuve contacto con Ernesto a través de queridos compañeros y amigos en común. Generoso como siempre, enterado en 2009 de mi archivo sobre el peronismo, con fecha 19 de marzo, me escribió una esquela “Hola Roberto, creo que tengo algunas cosas que pueden ser de utilidad en este proyecto”. Y pasa a enumerarlas. Termina el escrito de este modo: “Estás trabajando muy bien. Felicitaciones. Un abrazo. E.”.
Pero no debemos olvidarnos que fue él mismo un divulgador de nuestra historia peronista de lucha. Solía decir que “el hombre tiene la edad de sus ilusiones” y actuaba en consecuencia.
Autor de los libros:
No dejes que te la cuenten. Violencia y política en los 70. BsAs. 1997. Ediciones del Pensamiento Nacional, 310 págs.
Memoria de la esperanza. Vida, pasión y muerte de un muchacho peronista. CABA, 2023. Colihue, 348 págs. (Que son sus memorias).
Y acompañado del Viejo y querido Gregorio “Goyo” Levenson, escribieron:
Héroes. Historias de la Argentina Revolucionaria. BsAs. 1998. Ediciones del Pensamiento Nacional, 217 págs.
Inspirada en su figura hay una tesis de grado de Guillermo Paileman, en la Universidad Nacional de La Plata - UNLP (año 2020) titulada: Sargento viejo. La militancia revolucionaria y el exilio de Ernesto Jauretche.
Y además recordar que Ernesto fue guionista y productor en 1996, del documental sobre la guerrilla peronista y montonera (dirigido por David “Coco” Blaustein y música de Lito Nebbia) titulado: Cazadores de utopías.
Como fin del relato, digo:
Norberto Galasso, otro de nuestros queridos e imprescindibles patriotas, lo definió de manera exacta: “Ese mozo, Ernesto Jauretche, siempre primero en la fila de la pelea y último en la del reparto”.
No se quedó atrás la despedida que le hizo su amigo y compañero de militancia Oscar “Petu” Galante: “Hoy el guerrero invencible, el luchador de mil batallas, se nos adelantó en el camino. Él, que con su adarga combatió contra todos los molinos de viento que se le cruzaran en su camino a lo largo de sus 87 años, se fue a descansar…”.
Ernesto Jauretche, como no podía ser de otro modo, fue velado en la ciudad de La Plata, donde residía, en la Unidad Básica “17 de Octubre” ubicada en calle 1 entre 40 y 41.
Yo te despido con una reflexión (de Albert Camus) y un accionar que cumpliste siempre a lo largo de tu vida, y que yo lo sigo a rajatabla:
“Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen”.
Ernesto, Perón y Eva.