Por Jorge Gamal

Todos los meses, sin excepción, el INDEC publica un número que rara vez ocupa un titular: cuánto cuesta criar a un niños, niña o adolescente en la Argentina, desglosado en lo que se gasta en bienes y servicios (comida, ropa, salud, educación, vivienda) y en lo que 'cuesta' el tiempo de cuidado, valorizado según el salario del personal de casas particulares. Cruzando las cuatro últimas ediciones de julio —2023, 2024, 2025 y 2026— el propio organismo estadístico del Estado deja un diagnóstico que contradice el relato oficial de una desinflación lineal y sostenida. 

Tres años, tres velocidades — y la última no es la que promete el Gobierno.

La lectura ingenua diría: la inflación bajó, entonces el costo de criar también debería estar bajando su ritmo de aumento. Los datos dicen otra cosa.

El brutal salto de 2023 a 2024 -producto directo de la devaluación de diciembre de 2023 y la liberalización de precios del inicio de la gestión de Javier Milei- tenía, al menos, la excusa del 'sinceramiento'. Lo que no tiene excusa es lo que pasó después: en el año 2024-2025 el ritmo de aumento efectivamente se desaceleró, pero en el último período relevado (2025-2026) la suba volvió a acelerarse en los cuatro tramos etarios. No es una lectura forzada: es lo que arroja la comparación directa de los propios cuadros que difunde el organismo. El 'veranito' de la desinflación, si existió, ya quedó atrás para las familias con niños, niñas y adolescentes a cargo. 

El cuidado se devalúa: el otro ajuste, el que no se ve

El hallazgo más incómodo de la serie no está en los totales, sino en cómo se compone cada canasta. El INDEC divide el costo en dos partes: lo que se compra en el mercado (bienes y servicios, atado a la Canasta Básica Total) y lo que 'vale' el tiempo de cuidado (atado al salario del Régimen de Casas Particulares).

En julio de 2023, el cuidado representaba entre el 59% y el 77% del costo total de criar a un chico, según la edad. Era, con claridad, el componente dominante: cuidar costaba más que consumir. Tres años después, ese equilibrio se rompió:

En el tramo 4 a 5 años, el costo de bienes y servicios superó al del cuidado ya en 2025 y hoy representa el 52,6% del total.

En el tramo 6 a 12 años, el cruce se dio recién en 2026: 51,9% bienes contra 48,1% cuidado.

En los tramos más chicos el cuidado todavía es mayoría, pero la brecha se achica sin pausa, año tras año.

¿Por qué pasa esto? Porque el salario de referencia para valorizar el cuidado (casas particulares) le viene perdiendo la carrera, de forma sistemática y en los cuatro tramos, a la Canasta Básica Total. En el tramo 'menor de 1 año', entre julio de 2023 y julio de 2026, el costo de bienes y servicios subió +529% mientras que el costo del cuidado subió +297%. Es decir, los bienes y servicios aumentaron 1,8 veces más que el costo del cuidado.

Traducido: mientras el discurso oficial insiste en la recuperación del poder adquisitivo, el propio organismo de estadísticas del Estado muestra que el trabajo de cuidado -mayoritariamente no remunerado, mayoritariamente en manos de mujeres- se sigue abaratando en términos relativos frente a lo que cuesta consumir. No es un dato menor en un país donde ese trabajo ya estaba invisibilizado antes de esta gestión.

Y hay que decirlo sin eufemismos: el salario de referencia de quienes cuidan —la categoría 'Asistencia y cuidado de personas' del Régimen de Casas Particulares— viene perdiendo la carrera contra la inflación de manera sostenida, año tras año, sin una sola excepción en toda la serie. Subió en pesos, sí, pero corriendo siempre varios cuerpos detrás de lo que subió el costo de vida. No es un traspié aislado ni un mes malo: es una pérdida de poder adquisitivo estructural y acumulativa, tres años seguidos, bajo la misma metodología. Que el propio Estado sea el que valoriza y publica ese deterioro, mes a mes, sin que se traduzca en ninguna corrección de política, dice bastante sobre qué lugar ocupa el trabajo de cuidado en la escala de prioridades de esta gestión.

Y ahí se abre una pregunta que la serie no contesta pero que los números empujan a hacer: ¿qué pasa con la calidad del cuidado cuando el salario de quienes lo ejercen se empobrece de manera sostenida? Si cuidar rinde cada vez menos en términos reales, ¿qué incentivo queda para sostener ese trabajo de forma profesionalizada, capacitada, con dedicación exclusiva? ¿No es esperable que la pauperización salarial empuje hacia una precarización aún mayor del vínculo laboral, hacia la informalidad, hacia la rotación constante o directamente hacia el abandono de la tarea por otras changas mejor pagas? La descalificación del cuidado —menos formación, menos estabilidad, menos compromiso con la tarea— no es un costo abstracto: la terminan pagando, en primer lugar, los chicos y las chicas que dependen de esos cuidados para crecer.

Quién paga más el ajuste, según la edad de sus hijos

Otro dato que el ordenamiento de los cuadros deja pasar desapercibido: no todos los tramos etarios sufrieron la misma suba acumulada.

Cuanto más grande el niño, niña o adolescente, más subió el costo de criarlo. Y el ranking de tramos más caros se dio vuelta en el camino: en 2023, '1 a 3 años' era el más costoso (por la enorme carga horaria de cuidado que exige esa edad); desde 2024 en adelante, ese lugar lo ocupa '6 a 12 años' —pese a requerir la mitad de horas de cuidado que un bebé—, simplemente porque el consumo de mercado pesa cada vez más en la cuenta final.

La conclusión que el propio INDEC deja servida

No hace falta interpretar de más: los números del organismo oficial, con la misma metodología aplicada sin cambios desde 2023, muestran una foto clara. La inflación general no dejó de golpear a las familias con hijos a cargo; apenas hizo una pausa de un año antes de retomar velocidad. Y mientras tanto, el costo de cuidar —el tiempo, el trabajo puertas adentro de cada casa— sigue perdiendo valor relativo frente al costo de comprar. Dos ajustes silenciosos, corriendo en paralelo, que la macro 'ordenada' no resuelve: solo los estira en el tiempo.

Fuente: INDEC, Dirección Nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida. 'Valorización mensual de la canasta de crianza de la primera infancia, la niñez y la adolescencia', ediciones de julio de 2023, 2024, 2025 y 2026.