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Hay hechos que cambian la historia para siempre. La muerte de Néstor Kirchner, por ejemplo. Ahora el pueblo está de duelo otra vez. Quizás este adiós a nuestro poeta nacional sea uno de esos hechos. Y quizás sea además, revolucionario.
Tal vez esta despedida es el combustible que enciende el futuro.
Toda esa gente llorando al Indio es mi compañera.
Tenemos que pelear por ser como en estos días en que nos abrazamos con desconocidos.
El pueblo está de duelo y se movilizó para cuidarse en medio de la tristeza. Frente a la crueldad y la alienación, tenemos que anteponer esa certeza: cuidar lo común.
Sucedió lo que tenía que suceder.
Nos abrazamos a aquello que nos reúne para sostener la fuerza de sabernos comunidad frente a un gobierno cuya verdad última es la destrucción de todo lo común.
Un pueblo movilizado y reunido por las razones del corazón.
Esas razones que ellos no entienden y nunca van a entender.
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Pusimos el cuerpo y la palabra en la calle. Estamos más sensibles, tenemos menos miedo porque estamos más afuera de nosotros mismos. Más afuera de nuestra propia casa, con el cuerpo abrazando a otros cuerpos en la calle.
La cuenta oficial del Indio Solari acompañó con comunicados amorosos. Cuando se confirmó el lugar del velatorio, el posteo subrayó:
“No será el momento de sacar afuera la rabia, ni de caer en provocaciones, sino de honrarlo: de estrechar lazos entre nosotros, redondos, fundamentalistas y marsupiales, cuidándonos como él nos los pidió siempre”.
De ahí en más, todos los comunicados hablaron de la importancia de cuidarnos entre todos y todas. Las contraseñas del amor fueron constantes: “Hay lugar para todos”.
Todo sucedió en paz. Fuimos un público respetable.
El canal de Youtube del Indio transmitió la despedida en vivo.
Ubicaron la cámara donde estaba el cajón. Y esa posición de la cámara también fue emocionante; la perspectiva fue su mirada frente al pueblo ricotero.
Por decisión familiar, los pañuelos blancos de Abuelas, Madres e H.I.J.O.S. acompañaron el féretro. “En nuestra memoria. En nuestra rebeldía”, comunicaron los organismos de Derechos Humanos.
Durante la peregrinación, cada vez que un movilero acercó un micrófono apareció un poeta diciendo cosas hermosas, sentidas, profundas.
Reproduzco algunos testimonios que escuché:
“El Indio nos habló al oído”.
“En los últimos años, él nos enseñó a vivir los recitales sin su presencia. Y hoy somos su cuerpo”.
“Al Indio no hay que escucharlo solamente, hay que leerlo. Es un tesoro de la literatura argentina”
“El Indio es historia y familia. Es la banda sonora de nuestra infancia y nuestra militancia”
“El Indio talló todas mis convicciones”
“El Indio es el dios de los rotos”
“El Indio puso a bailar a los filósofos y a leer a los ladrones”
“El Indio fue el poeta de los desangelados”
“El Indio nos salvó de la imbecilidad”
Por supuesto que 9 de cada 10 intervenciones terminaban mandando a Milei a donde ya sabemos.
El gobierno está sordo, ciego y mudo.
No dijeron nada de la partida del artista más popular de nuestro país.
El Indio Solari logró callar a Milei.
El Indio y toda esa gran masa de gente.
Esa es nuestra forma de amar. Esa riqueza es toda nuestra. Nos debilitamos cada vez que la olvidamos. Y nos hacemos más fuertes cada vez que la defendemos.
No somos esa cantinela despreciativa que enuncian ellos cada vez que hablan del pueblo. No somos lo que nos dicen que somos.
Donde hay dolor habrá canciones.
Cuánta hermosura tiene un pueblo que se abraza para resistir el dolor.
Somos hermosos, así de tristes y todo: somos hermosos.
Somos graciosos y valientes.
Nos merecemos bellos milagros y ocurrirán.