Pase de magia 1
Mundial de Fútbol 2026. El icónico trapo con la leyenda 'Las Malvinas son argentinas' fue confeccionado el mismo día del partido, el miércoles 15 de julio, en una sábana de hotel en Atlanta (USA), ingresado al estadio oculto en la ropa interior de un espectador y arrojado a la cancha desde la tribuna tras vencer a Inglaterra.
Aseguran que fue obra de unos pibes del barrio porteño de Villa Luro que usaron una sábana de su alojamiento y pintura comprada en una ferretería por menos de diez dólares. Doblaron la tela al extremo y la escondieron –como ya expresé- en la ropa interior para burlar la requisa del Mercedes-Benz Stadium.
A pocos minutos del final del partido, la arrojaron desde la tribuna ubicada detrás de uno de los arcos, envolviéndola en una botella plástica con agua para darle peso. El jugador Giovani Lo Celso y otros futbolistas de la Selección la tomaron del césped y la mostraron frente a las cámaras en el festejo. Giovani tiene 30 años, es rosarino y juega actualmente en el Betis de España.
Debe recordarse que por decisión de los organismos de seguridad de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) y del mismísimo FBI (Federal Bureau of Investigation), los espectadores no pueden ingresar al estadio con leyendas políticas de ningún tipo porque las mismas se consideraban lisa y llanamente como “incitación a la violencia”.
Y aquí en nuestra patria, los cipayos de turno, en la persona de la ministra de Seguridad Nacional del gobierno de Milei, Alejandra Monteoliva, se sumaron entusiastamente a la prohibición.
La ministra muy suelta de cuerpo expresó: 'Está definido que no se podrá entrar al estadio ni con mensajes de odio ni de contenido político, y 'las Malvinas son argentinas' es un mensaje político'.
Los muchachos de la Selección malvinizaron el mundial.
Pero la hinchada argentina fue clara y escueta, y respondió haciendo gala de un argot futbolero que lejos está del que cultiva la Real Academia de la Lengua Española: “Ministra, cerrá el orto”. Las Malvinas son argentinas y lo va a saber el mundo entero. Dicho y hecho. Y los jugadores que no olvidaron su origen en clubes de barrio estuvieron a la altura de las circunstancias.
Leandro Paredes fue consultado por la bandera y respondió que las Malvinas: “Siempre serán argentinas”. Mientras tanto, cuando le mencionaron el mismo tema, Lisandro Martínez dijo: 'No le podíamos fallar al pueblo argentino'. Ahora comenzó el Campeonato Clausura de Fútbol argentino y en esta primera fecha, en todas las canchas sin excepción, hubo reproducción del icónico trapo mencionado al principio de la nota y la gente alborotada y feliz cantando en las tribunas: “El que no salta es un inglés”. Vox Populi Vox Dei ... es que siempre, la opinión o voluntad de la mayoría tiene una fuerza inapelable y soberana que trasciende a todas las épocas.
Pase de magia 2
1° de mayo de 1974. Fiesta de los Trabajadores en el calendario peronista. En el ritual de los primeros años del gobierno que fue de 1946 a 1955 se acostumbraba que el general Perón reuniese a las masas en la plaza de mayo y pasara revista a su gestión anual y que en una especie de cabildo abierto se aprobara la gestión sin más. Un mero trámite. Así fue siempre hasta este primero de mayo en que Perón es nuevamente presidente de los argentinos y cumplirá con su discurso explicativo.
Claro que hay otra realidad y la cosa no será fácil. Los sectores ortodoxos a ultranza y los burócratas por amor a sus cargos que irán a la plaza, esperan seguir con la tradición a la que ahora ellos le agregan un tono genuflexo. Del otro lado hay una Juventud Peronista tan revolucionaria como combativa que busca cambiar el rumbo y entran al espacio público al grito de: “¡Qué pasa, que pasa General, que está lleno de gorilas el gobierno popular!”. Conflicto en puerta.
Además, los sectores gobernantes y sus aliados de derecha se saben minoría en cualquier concentración que una a los dos sectores y prohíben la entrada con banderas que identifiquen a que sector del peronismo pertenecen, con la excusa que es una fiesta de argentinos “y a todos nos une la celeste y blanca” y otra sarta de boludeces por el estilo.
En el fondo lo que no quieren es que se demuestre que están en minoría una vez más. Y con tal motivo apelan a un sinnúmero de estratagemas porque tienen a su servicio a todo el aparato policial disponible. Tratan de detener a las compactas columnas juveniles en la General Paz; imposible, les pasan prácticamente por encima. Demoran el permiso para que entren a la plaza; pero la masa peronista termina entrando casi en tropel.

En la plaza, el Día del Trabajador.
Por otro lado, llevan adelante un meticuloso registro de las banderas y bombos que portan los que llegan con el fin de que los estandartes no sean identificables con alguna organización partidaria. Pasan todos sin inconvenientes y la cosa parece estar en orden para las huestes de López Rega y compañía. No es así.
De golpe cuando ya todos están instalados en la plaza para escuchar al General, todas esas banderas se despliegan entre sus portadores, cara al viento, altivas, ahora con leyendas escritas que reivindican su procedencia nacional, popular y revolucionaria. ¿Qué había pasado? Simple… se hizo presente el ingenio de nuestro pueblo en grado superlativo. Dentro de los bombos entraron aerosoles y otras pinturas sin que nadie de la seguridad se diera cuenta. Por otro lado, las mujeres en sus carteras ya llevan preparadas y disimuladas letras negras sueltas y grandes para confeccionar una consigna.
Luego fue fácil, todas las banderas al piso, estiradas, y en unos minutos se pintan sobre ella o se cosen las letras hasta dar lugar a una palabra. Luego se izan de vuelta los estandartes y misión cumplida.
Pero la cosa terminó mal. Los 30 mil manifestantes disconformes, frustrados y agredidos se fueron, cuando Perón en su discurso los llamó estúpidos e imberbes. A los mismos que un año atrás eran para él, una “juventud maravillosa”. Se fueron, no los echaron. Fue el principio del final.
Pase de magia 3
Diciembre de 1976. Nuestro país está en manos de un gobierno de facto presidido por el general Jorge Rafael Videla y saqueado económicamente por el ministro Dr. José Alfredo Martínez de Hoz, en síntesis, una verdadera dictadura cívica-militar llevada a su máximo exponente.
Presos, perseguidos, asesinados, desaparecidos, exiliados son cosas de todos los días pero el pueblo trabajador resiste como puede.
En la acería estatal de SOMISA en San Nicolás, en otra de Dálmine en Campana, en la automotriz Chrysler de San Justo y en la Ford de General Pacheco como en la Peugeot sita en Berazategui, hay sabotajes a la producción.
Los trabajadores de Acindar.
El caso que me interesa contar (ya que va en línea con los dos pases de magia anteriores), es el que se produce en la represa y central hidroeléctrica de Salto Grande. Allí existen lugares vigilados por efectivos militares armados con fusiles y bayonetas, son las barracas donde se alojan los trabajadores que están construyendo la represa. Allí se descubren volantes convocando a la lucha y al sabotaje. Revisan a la entrada y a la salida, desvisten a los obreros buscando las evidencias escritas, pero nada. Nada de nada. Sin embargo, los volantes siguen introduciéndose en el lugar: manos anónimas los colocan en los tubos de ventilación que cuando funcionan los hacen volar en descenso, suavemente –como mariposas- por todo el campamento ante la mirada impotente de los guardianes.
Peor para la patronal, en el mismo obraje de la represa, fue interrumpido el suministro de agua a una máquina que realizaba la mezcla, lo que provocó el endurecimiento del cemento y la suspensión del trabajo durante dos jornadas. Distintos testimonios reunidos aseveran que se recurrió a la experiencia fundamental de la clase trabajadora, como fue la Resistencia Peronista desarrollada entre 1955 y 1958.
Tres pases de magia y un solo protagonista indomable. El pueblo argentino.