La exposición 'Rocambole y El Jardín de los Fantasmas' es una de las muestras más significativas en el largo recorrido del artista responsable de la identidad visual de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Bajo la curaduría de Natalia Famucchi, la exhibición propuso un viaje introspectivo y documental por el universo visual de uno de los máximos referentes de la contracultura argentina.

La exposición estuvo estructurada en dos grandes ejes que permitieron ver la evolución del artista: el primero se centró en su trabajo más icónico, a cargo del arte de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota e incluye bocetos, piezas originales y documentos que narran cómo se gestó la mística de la banda, desde el disco Gulp!, hasta sus obras más complejas como El último bondi a Finisterre. Además, se puede observar un boceto de como el artista diseñó el arte del escenario del estadio de Huracán para los shows de Los Redondos del año 1994.

La muestra Rocambole tiene material sobre Los Redondos y también una faceta personal.


La otra parte de la muestra presenta pinturas y acuarelas, muchas de ellas creadas durante y después de la pandemia (2020-2025), y exploran una faceta más personal y filosófica del artista.

El concepto del 'Jardín de los Fantasmas'

El título hace referencia a las figuras y obsesiones que han poblado la imaginación de Rocambole durante décadas. Personajes que aparecieron en los años 70, reaparecen aquí 'madurados' o mutados.

La muestra aborda conflictos humanos, la lucha social, la resistencia y la fragilidad de la memoria. Se mantiene esa estética sombría y simbólica, a menudo descrita como un 'estilo fantasmagórico', donde conviven la poesía y la rebeldía.

Muchos ricoteros pasaron por la muestra de Rocambole.

Una de las piezas más reconocidas de Rocambole es la versión del fusilamiento de Goya, donde el “Mono” Cohen sustituye a los soldados franceses por enfermeras de la Cruz Roja. Se exponen también trabajos realizados en 2025, lo que pone en evidencia  que a sus 82 años el artista sigue en plena producción.

Brutto

La exposición del Indio Solari, por su parte, en el centro cultural ArtHaus (ubicado en el microcentro porteño), se tituló 'Brutto'. Al igual que la muestra de Rocambole, esta exhibición representó un hito al trasladar el universo estético del ex líder de los Redondos y actual referente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, de los escenarios, a las paredes de una galería.

A diferencia de sus épocas de dibujante a mano alzada, en 'Brutto' Solari presentó catorce obras digitales. La muestra no buscaba ser 'amable' o decorativa; según el propio artista y sus curadores (Bárbara Maier y Marcelo Figueras), las piezas exploran figuras que parecen máquinas oxidadas mezcladas con cuerpos humanos. Escenarios que carecen de una temporalidad clara, situándose en un presente alterado.

El Indio presentó sus trabajos en el Arthaus Central.

El título 'Brutto', con dos TT, para que suene más italiano, dijo Solari, remite a lo tosco, lo no refinado intencionalmente, alejándose de la 'prolijidad' académica, para abrazar la potencia del error y la saturación. Personajes que parecen surgir de pesadillas o de la ciencia ficción de clase B, con gestos de desarraigo o ruido.

La exposición en ArtHaus Central se convirtió en un centro de 'peregrinación' ricotero. Se hicieron virales las fotos de los cuadernos en los que los visitantes dejaban mensajes de agradecimiento y amor al Indio, llegando a completarse casi una decena de ellos durante la muestra.

Antes de llegar a CABA, la muestra pasó por el Museo MAR (Mar del Plata) y el Teatro Argentino (La Plata), consolidando esta faceta del Solari artista plástico.

Uno de los trabajos de El Indio.

Curiosidad: El Indio siempre se consideró a sí mismo un 'artista que canta' más que un músico purista. De hecho, en su juventud, en La Plata, su formación inicial fue en las artes plásticas, algo que retomó con fuerza en sus últimos años debido a las facilidades que le brinda el soporte digital.