El Descamisado no es un típico bodegón, sino más bien un Bodegón Peronista. Desde afuera, en la esquina de Onsari y Comodoro Rivadavia, en la localidad de Wilde, Partido de Avellaneda, se puede ver en lo alto la figura de un Descamisado que invita a curiosos, tanto peronistas como antiperonistas, a dar un ojeada por este lugar que no pasa desapercibido en la geografía wildense.
Su interior invita a sacarse fotos en cada rincón, una característica de los tiempos que corren. Por dentro hay murales con imágenes de Perón, Evita, el icónico Descamisado, las Madres de Plaza de Mayo, los trabajadores con los pies en la fuente de aquel inolvidable 17 de octubre, y hasta uno de Maradona, que no podía faltar en el entramado nacional y popular. También hay cuadros, y una vitrina con diferentes objetos y postales bien propias de la liturgia peronista.
Onsari y Comodoro Rivadavia, Wilde.
La verdad es que no se trata sólo de un lugar para ir a comer, sino también de culto, de historia y por qué no, de militancia. Así lo describe Gastón Mora, uno de los dueños de El Descamisado, que ideó este restorán como un “espacio para los compañeros”, donde juntarse, debatir ideas y mientras tanto comerse una buena milanesa, porque no se puede pensar con el estómago vacío.
En este bodegón, como no podía ser de otra manera, los platos son abundantes y algunos hasta se pueden compartir. La propuesta incluye empanadas, tortillas, carnes y pastas. La carta tiene precios accesibles, lo que garantiza que se pueda comer bien sin gastar demasiado, ya que la idea es que sea “popular” y que se sostenga “por y para los compañeros”, sostiene Gastón.
Entre las opciones más pedidas está la milanesa napolitana o a la fugazzeta, que vienen con guarnición incluida; también se pide mucho el matambre a la pizza, las albóndigas con puré y el clásico pastel de papas, el plato preferido de “El general”. Todo se puede acompañar con un “amargo obrero”, el tradicional vermú, o un vino en jarra pingüino, para seguir con el ritual popular.
Perón, Evita, Néstor, Cristina, El Diego y las Madres, alguno de los símbolos que decoran paredes y vitrinas de El Descamisado.
Para el momento del postre sobresalen los clásicos de bodegón como el flan, el budín de pan o el vigilante, que puede ser de membrillo o batata. Pero también se pueden pedir postres en vasito, almendrado y hasta chocotorta.
Los ideólogos de este lugar son cuatro amigos de Avellaneda que quisieron tener un espacio donde juntarse a tomar un café, comer y a la vez invitar a otros “compañeros” a que se apropien del lugar, que se sientan cómodos para charlar, debatir acaloradamente y hasta discrepar en sus ideas.
En referencia a esto, Gastón explica que El Descamisado es una propuesta que busca incluir a todos y todas los que reivindican las banderas de Perón, Evita Néstor y Cristina. Pero también invita a quienes quieren comer bien, a buen precio y en un lugar con mucha mística.