Por Kranear


Dora Barrancos fue la quinta protagonista del ciclo de entrevistas en vivo de la Revista Kranear. Su recorrido profesional es admirable: licenciada en Sociología, magister en Educación y doctora en Historia, es la presidenta honoraria del Consejo Asesor ad honorem del flamante Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, y aparte es asesora del presidente de la Nación, Alberto Fernández. Desde 1986 es investigadora de Conicet.


Su recorrido militante, también: peronista desde la cuna, tiene una legitimidad dentro y fuera del espacio político, como así también, dentro y fuera del movimiento feminista, amplio, heterogéneo, diverso.


Durante media hora de la tarde del jueves 10/6, la “adorable” Dora, como la adjetivó  la compañera redactora y columnista de Kranear, Celeste Abrevaya, abordó ejes como los cinco años del Ni una Menos, la inclusión de colectivos invisibilizados dentro del movimiento feminista, el distanciamiento físico y no social, las nuevas formas de organización social que podrían surgir luego de la pandemia, y el reconocimiento que recibe en la calle, reuniones, actos y actividades oficiales.


Transcribimos algunos fragmentos de las intervenciones de Barrancos (el video completo se puede ver en la cuenta de Instagram de la revista: @revistakranear


Cinco años del Ni Una Menos


¿Qué ocurrió? Una especie de sismo en las subjetividades. Lo que hubo fue una extraordinaria interpelación a la subjetividad femenina. Parece un poco paradójico pero el Ni Una Menos interpeló fuertemente a la sociedad, e interpeló a las congéneres. Un actitud de para sí mucho más expresiva, en materia de “lo que me pasa a mí le pasa a muchas”, la posibilidad de un incremento en la violencia que estoy sufriendo es grande, y de hecho hubo una gran cantidad de denuncias después de aquel 3 de junio. Lo que hubo fue  un estado de vértigo, probablemente. Los grandes cambios tienen que ver con una especie de remoción de escombros de la subjetividad, de la sensibilidad, para manifestar un nuevo estado de opinión es imprescindible un nuevo estado de sentimientos, una nueva sensibilidad, porque el estado de opinión evidentemente conversa con ese estado de sensibilidad nueva. Para observar la desigualdad humana hace falta una sensibilidad. De hecho los grandes cambios sociales y culturales han significado la aparición de nuevos elementos en la estructura de sensibilidad


Proclamas y contenidos 


Los contenidos han venido como precipitándose como peticiones, solicitudes y movilizaciones para que se frene la violencia. Contenidos es lo que ha venido ocurriendo en los términos de esta nueva circunstancia, y hay que observar también que a partir del 10 de diciembre es evidente que hay un compromiso fundamental del nuevo gobierno con respecto a estas cuestiones.


Hay una absorción de los contenidos de los movimientos de mujeres; sin eso extraordinarios acontecimientos de derrame de feminismo que se ha venido produciendo, sobre todo de manera mucho más vertiginosa desde junio de 2015, y además, sumado a toda la cuestión de una regresión en materia de derechos generales, sociales e individuales, que hicieron una convergencia hacia la solicitud de contenidos, no solo de ideaciones, sino la solicitud de políticas concretas. Una respuesta a esos contenidos ha sido la creación del Ministerio.


Desigualdad en las tareas, con o sin pandemia


Con esto de la pandemia hay medidas solo de excepcionalidad, pero bueno, vamos a hacer un registro de lo que está ocurriendo con el confinamiento, con la percepción conjetural que tenemos es que  no habido mucha paridad en el trajín doméstico, y que las mujeres están sobrecargadas, porque han hecho en gran medida un compromiso entre lo público y lo privado, con el trabajo telemático en casa y con una invasión en la vida doméstica en estos procesos.


Inclusión de colectivos históricamente insivibilizados en el movimiento feminista


Absoluta inclusión. A veces se nos escapa que el horizonte en las condiciones femeninas es múltiples. Todas  esas condiciones están intersecciones, inclusive con las condiciones que tienen que ver con discapacidad, con condiciones de clase, con condiciones étnicas, condiciones migratorias o no migratorias. Hay una enorme cantidad de dimensiones que cruzan evidentemente las relaciones sexogenéricas, y por lo tanto creo esto depende mucho de los propios movimientos.


Tengo una impresión optimista, brindada por una evidencia empírica, que me parece incontrastable: el derrame feminista es un derrame que tiene mucha pluralidad, hay lugar para para cada quien y las más diversas posibilidades del feminismo. Muy diferente a los años 80, 90 en que el feminismo era muy articulado. Éramos unas feministas muy de capilla, muy de rito de iniciación, ritos de identificación, y todo eso se perdió, Hoy día.


A mí me parece que eso depende muchísimo de esa multitud de identidades y militancia. Más allá de las diferencias hay un punto atinado en el que persevera la idea de que tiene que haber multiplicidad, que tiene que haber  diversas expresiones. Ls feminismos siempre fueron plurales, aun cuando había diferencias en los métodos y muchas veces en el punto de vista. Hoy mismo tenemos diferentes perspectivas de alguna circunstancia. Eso no debe significar que esas situaciones muy críticas que podemos vivir,  no significa que haya rupturas irreparables; hay puntos de vista que serán más asimilados y otros más neutralizados. Los feminismos siempre tienen que ser leídos, siempre plural.


El distanciamiento es físico, no social


A veces podemos estar muy amuchadas, amuchados, y sin embargo podemos estar distantes. En un aeropuerto, un subte, un colectivo, hay un acercamiento estrictamente físico, pero el distanciamiento social puede ser enorme. Amontonados y distantes.


Muchas veces el aislamiento es muy grande en una situación grupal. Podemos estar inclusive vinculados a un grupo de trabajo con mucha gente, y sentir aislamiento, porque no nos compadecemos de muchas circunstancias. Generalmente tenemos afinidad con algunas personas no con todo el ambiente de trabajo.


Hay aislamientos en los que podemos estar vinculados socialmente. En este momento, por ejemplo, hay un imaginario colectivo que nos está ligando, y probablemente tengamos algunas vibraciones conjuntivas y otras disyuntivas, pero se produce algo que no es el aislamiento, y este es un recado muy particular. Lo he hecho con toda alevosía, pensando en cómo estar cerca de muchas mujeres que en este momento están con padecimientos de violencia. Acercarles la idea de que estar aisladas no es estar sola. Tenemos responsabilidades de sororidad.


El feminismo es promesa de futuro


El movimiento feminista en toda su amplitud, en esta pluri manifestaciones e identidades, en este momento es tal vez el movimiento más importante en nuestro país, por su inmensidad, por su alcance, por el estrépito, por la incontestable circunstancia de las asimetrías, producto de la arquitectura patriarcal. Por lo tanto, es una gran promesa para el futuro.


Hace poco escribí un texto que lleva el título “El regreso de futuro”, porque en algunas instancias políticas e ideológicas no significan grandes transformaciones, no hay ninguna vibración de futuro, sino que más bien el establishment conservador tiene un presente continuo. En cambio las grandes crisis de transformación significan que nos asimos de algún modo a la idea del futuro, un futuro que tiene la promesa de la modificación de la estructuras sociales, de las relaciones desiguales, una perspectiva de modificar los vínculos patriarcales. Entonces hay ahí una tarea energúmena para el movimiento feminista, porque es el movimiento más vibrante, nadie puede decir que es un movimiento trémulo, aún la gente poco contaminada con el feminismo, o la gente poco poco contaminada con el derecho igualitario se da cuenta de  que las mujeres, hoy día, están representando una movilización en una escala inédita y en una perspectiva inédita. Están obligados a ser por lo menos políticamente correctos.


Creo que hay ahí una apuesta. Y siempre hemos pensado que el feminismo es un gran reverbero también de posibilidades libertarias para toda la humanidad, no solo para las mujeres, y para las otredades. Debe significar también la posibilidad de que en esa revisión patriarcal los varones encuentren un sentido mucho más digno, que discutan la masculinidad que les ha sido forjada como un folletín.


El origen del feminismo


El feminismo comenzó con una articulación de enorme determinismo, era un movimiento anti estragos en la lucha por  auxiliar a tantas poblaciones sometidas. En el resabio del antiguo feminismo, no debemos olvidarnos de las primeras mujeres que se reunieron en Séneca Falls en 1948, inspiradas en que tanto ellas como el resto estaban sufriendo lo mismo, la misma esclavitud. Luego las cosas cambiaron mucho, pero este es el origen.


Siempre conviene revisar el origen del feminismo, es muy revulsivo contra toda forma de dominio, contra el patriarcado, contra la sistematicidad de la desigualdad económica, a la que hemos asistido en los últimos treinta años, es el despojamiento enorme de riqueza y de la mayoría de la población.


Tenemos un trabajo reciente que muestra que el 1% de la población se queda con el 80% de la riqueza, eso es escandaloso y creo que esto es un mandato muy fuerte para las luchas feministas.


Reconocimiento personal


Nunca me lo creo; soy incapaz de construir cualquier arquitectura de ni siquiera un paso de sentirme más autorizada que el resto, de tantos y tantas militantes. Quienes me conocen saben que soy muy apasionada, una convicción ardorosa con respeto a estas cuestiones, con mucho respeto, con mucha pasión. Tengo respeto por las buenas disidencias, lo que respeto poco es la mala intención.


Ese día –en el Centro Cultural Kirchner, cuando fue ovacionada dentro de la Ballena Azul- fue muy impactante para mí, me emocioné mucho porque también, de algún modo, creo que soy una representante vieja, de viejas luchas sociales. Siempre nos hemos apegado a producir efecto de justicia, siempre me he sentido como una justiciera básica. Si preguntan cuál es mi oficio dominante: soy justiciera básica.