Federico Paruolo es un abogado penalista, referente del Frente de Abogados y Abogadas Populares, y letrado defensor del ex funcionario de Vialidad durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Néstor Periotti, en la enmarañada causa de las fotocopias de los cuadernos que hoy está en trámite, y que le sirve como efecto distractivo al gobierno de los hermanos Milei.

Hoy mismo, hace unas horas, el encargado del edificio de Recoleta en el que vivía la ex presidenta, declaró en el juicio por las fotocopias de los cuadernos que en 2018 realizó una declaración falsa, en contra de su vecina, porque el juez federal Claudio Bonadío, y el fiscal federal Carlos Stornelli, el primero a cargo de la investigación y el segundo, de la acusación en nombre del Estado, lo apretaron. Lisa y llanamente lo amenazaron en relación a sus hijas, para que inculpe a Cristina, para que la ensucie y le arroje encima denuncias de bolsos con dinero.

Hace unos días, Parulo participó, junto al diputado nacional Rodolfo Tailhade, y la referente gremial Vanesa Siley, y frente al ya emblemático balcón de San José 1111, de la actividad Democracia o Mafia Judicial que organizó el colectivo de militancia que trabaja, dentro y fuera del país, por la libertad de Cristina. Kranear conversó con él sobre esa jornada y otros temas relativos al rol de la mafia judicial en nuestro país, en especial, en relación al futuro.

¿Cuáles fueron los ejes que vertebraron tu intervención en San José 1111?

Como fui el primer orador, traté de conceptualizar lo que es mafia judicial y de explicar cómo fue evolucionando esa figura, cómo pasamos de un poder judicial genuflexo con los poderes de turno, a un partido judicial y por último a una mafia judicial.

Lo que historicé fue que veníamos de un modelo inquisitivo que aplicaba la tortura, y que la Revolución Francesa llegó para cambiar eso, y aportarle humanismo al Derecho Penal, sobre todo a la forma de resolver conflictos, pero que no cambia el Poder Judicial. Luego llegan las contrarreformas y las constituciones liberales, se crea un poder judicial en Argentina y te encontrás con que, al primer golpe de Estado, aparece la doctrina de facto, y el poder judicial se acomoda a las necesidades del gobierno de turno y va modificando sus criterios en esa lógica, hasta que llega el peronismo y repone a toda la Corte.

Después sigue pasando lo mismo: se imponen nuevas dictaduras, y la Corte y el Poder Judicial las avala, en un estado, vamos a decirle, acomodaticio. La mayoría automática de Menem es un ejemplo. La decisión era no discurtir con el poder real. Néstor cambia esa Corte y esa lógica (otra vez el peronismo). Pone jueces con criterios totalmente distintos, bastante independientes, y se conforma una Corte que le da y le quita al gobierno. Fue una Corte bastante buena. Y luego de otro salto temporal, la Corte empieza a jugar fuerte durante el segundo gobierno de Cristina, por ejemplo con la Ley de Medios, cuando se partidizan no tanto como partido político, sino como protector de ciertos intereses, entre otros, de los grandes medios de comunicación y otros sectores concentrados de poder.

Esa partidización se refuerza durante el gobierno de Macri, cuando la Corte claramente empieza a jugar como si fuese un partido político, con intereses específicos, que son los que defiende y representa el PRO.

Con el gobierno de Alberto, la Corte sigue partidizada, y después mutan otra vez, ahora hacia un esquema de mafia en términos tradicionales, la siciliana, esto es una estructura organizada, jerarquizada, donde están los que conducen, donde hay distintos estratos, tienen sicarios que ejecutan gente, y sentencias o prisiones preventivas en el Poder Judicial. Y actuan desembosadamente en términos delictivos. Esto se ve en la causa de Lado Escondido, que es un escándalo, se cubren entre ellos a través del Poder Judicial, y en cualquier lugar del mundo más o menos razonable, esos jueces hubiesen volado por los aires. Se ve también en el Juicio de Vialidad, donde aparecen fiscales y jueces que se habían reunido con el entonces presidente, que jugaban al paddle con el entonces presidente, y que claramente tienen una posición tomada. Hablamos de actividades ilícitas del Poder Judicial que son protegidas dentro de esa Familia Judicial.

Paruolo, frente a la militancia, habló del pasaje del Partido Judicial a la Mafia Judicial.

¿Qué instrumentos ofrece el sistema republicano para hacerle frente al avance y coacción de esta Mafia o Familia Judicial?

El sistema republicano de gobierno que tenemos no ofrece muchos mecanismos, porque heredamos el modelo de la Revolución Francesa, que como dije recién, no tocó al poder judicial. De hecho, no contamos con un método de selección de jueces que garantice la participación popular. Sí tenemos algo que nunca se respetó, y ahí si tenés un mecanismo, que es el juicio por jurados, con el que sentás a doce ciudadanos y ciudadanas a discutir temas que en principio no deberían ser penales, pero podrían ser de todos los ámbitos, y esa sería una forma de democratizar la resolución de conflictos.

¿Por qué te parece que la mayor parte de la sociedad acepta y naturaliza que Cristina esté presa por haber gobernado para el pueblo y enfrentado a los sectores de poder concentrado?

Creo que está naturalizado, primero por un fuertísimo trabajo de los medios concentrados de comunicación, han hecho un trabajo titánico en ese sentido, a lo largo del tiempo, y eso construyó una subjetividad que es muy difícil de desarmar; y aparte se fue perdiendo la discusión mano a mano, en un café, la plaza, el colectivo, y se fue todo a las redes, que aparte habilitan la figura del anonimato, la agresión y la violencia discursiva, y eso también va perfilando a las personas.

Si en el 2027 vuelve a la Rosada un gobierno popular, y pensando en la proscripción y cárcel de Cristina: ¿indulto o anulación del fallo de Vialidad?

El tema del indulto para Cristina es una cuestión que me parece que tiene que resolverla ella. Hoy no veo que tengamos una herramienta constitucional que nos permita cambiar la Corte. Y lo que habría que hacer es nombrar a los jueces que faltan, ampliarla y echar a los cortesanos actuales. Eso fue lo que hizo Néstor: conformar una buena corte. Y ahí sí, que esa nueva corte revise el caso. Y que tome la resolución objetiva que tenga que tomar, que para mí es nulificar la condena. Cristina no es la única condenada y procesada, hay poco más de 400 causas con imputados e imputadas perseguidos por Lawfare, y creo que a todas habría que darles una solución en el mismo sentido, y ahí quizá sí, quizá aplicar un indulto más general.

¿Y en relación al poder judicial?

El próximo gobierno popular debería hacer tabula rasa, hacerle juicio político y remover a todos los jueces federales de Comodoro Py, y a lo largo y ancho del país, convocar nuevos concursos, claros, transparentes, y además reformar los códigos y garantizar la participación popular, ya sea mediante la selección de jueces por votación, o con la participación en los juicios por jurados.

¿Qué condiciones hay que garantizar para cambiar la Corte?

Una mayoría calificada en el Senado que te permita remover a los cortesanos, por medio del juicio político, y aparte una mayoría simple que te permita nombrar a los nuevos. Son dos mayorías las que necesitás. Y sino una mayoría calificada que permita sacar una ley que modifique la composición de la Corte. Y para todo eso, lo que basicamente necesitás, son votos, tanto en el Senado como en Diputados.

¿En qué tramo está el juicio de las fotocopias de los cuadernos y qué expectativa tienen como abogados defensores de Cristina y el resto de los acusados luego de que una docena de empresarios declarasen que fueron extorsionados por Stornelli y Bonadío?

El juicio está recién empezado, está muy verde. Se terminó hace poco con las rondas de indagatoria, que es la primera parte, y de ochocientos testigos, en un mes y medio, declararon cuatro. Porque todas las defensas quieren participar, todos tenemos algo para preguntar. Hay testigos que es claro que están mintiendo, son reticentes con las preguntas, y aparte la fiscalía ejerce una oposición constante a que las defensas puedan preguntar, y tiene muy poco interés en averiguar la verdad, simplemente sostienen una postura o una tesis del caso sin importar la realidad, y eso complica el normal funcionamiento del juicio. Estamos en la parte de testimonial y creo que al juicio le falta de mínima dos años de desarrollo.

La actividad se realizó frente al ya emblemático balcón de San José 1111.

¿Qué rol jugó en el armado de esta causa el periodista de La Nación Diego Cabot?

En esta causa quedó claro que hubo una participación en servicios de inteligencia, porque a Cabot la documentación se la entregó una ex policía, Basigalupo, que tiene vínculos con servicios de inteligencia y sobre todo relacionados con la dictadura; fue el testigo que declaró en las últimas dos jornadas y dijo que odiaba el peronismo, y que para él el fin justificaba los medios, porque cuando le dijeron, “pero usted era amigo de Centeno y usted sabía que lo estaba complicando jurídicamente al hacer esto”, dijo “sí, no me importa, el fin justifica los medios”, y el fin es obviamente voltear al gobierno de Cristina; y en función de eso, Diego Cabot me parece que fue una pieza funcional a un esquema superior a él.

¿Qué rol vino a cumplir Mahiques, el nuevo ministro de Justicia, en este contexto de desprestigio y caída libre de los hermanos Milei?

Yo creo que Mahiques les vendió que les cerraría todas sus causas judiciales a través de sus relaciones con el Poder Judicial, y aparte creo que les mintió, pero lo que realmente viene a hacer es a representar a esta mafia judicial de la que venimos hablando, que cubre sus propios intereses por fuera de lo que es Milei. Me parece que va a resolver lo que le sirve a Milei en función de que le sirva a la mafia judicial, y lo va a tener apretado en la medida en que no le sirva, que es lo que está pasando con las causas de Adorni.