Editado por el sello uruguayo Bizarro y grabado, a medio camino, entre las orillas de Montevideo (en El cuarto Tavella) y Buenos Aires (en La Cocina de Beti), “Río” representa la segunda colaboración del dúo rioplatense, luego del muy recomendable EP “El Revés de la Sombra”, estrenado a mediados de 2021.

La esperada nueva placa nos trae canciones con atractivas texturas, tonalidades y paisajes que vertebran un recorrido homogéneo. Diego Presa y Julieta Díaz cumplen con las expectativas, exhibiendo solidez, madurez y evolución respecto a su anterior trabajo. En “Río”, una lograda poesía describe retratos íntimos y emocionales, reflejados en la cíclica naturaleza. Porque las heridas que sanaron traerán consigo el aprendizaje propio de la vida.

Durante el pasado mes de marzo, los artistas adelantaron las diez canciones integrantes del flamante álbum en la terraza del Picadero, para luego presentarlo formalmente en el Club Social Cambalache de San Telmo, durante la noche del 20 de mayo. Tenemos finalmente aquí ocho nuevas canciones en donde se dividen créditos autorales, y, además, el tracklist guarda espacio para homenajear a dos grandes de la música latinoamericana como Alfredo Zitarrosa (“La Canción Quiere”) y Gabo Ferro (“Volver a Volver”), en sendas sentidas versiones.

Abriendo el disco, la notable “Luz de Río” nos introduce en el viaje sonoro y trae consigo reconocibles aires de milonga. Las voces de Julieta y Diego vienen a decirnos que es necesario poner el cuerpo para entender desde adentro. Vivir es poder amar, nada más concreto y sencillo. Descartemos razones para dudar que no nos sirven: desandando y casi sin rumbo, la luz del río nos guía. En “Arrancar el Día”, segundo corte comercial, flotan nuevas expectativas entre los pliegues del silencio. Habitamos el vacío casi siempre, mientras suenan entusiastas las guitarras que acompañan el renacer amoroso, sin prisa ni tregua. El beso no sabe de segmento si se trata de volver a empezar.

El disco va cobrando cuerpo y espesura, el agua escurre y se precipita. “Zamba” es un bello ritmo de folclore en donde el lobo grita hambre y la palabra se quiebra. El viento sopla potente sobre la impecable “Tordo”, un rock cargado de guitarras. Por su letra cruza un halo de luz y vuela en línea recta. El dolor transmuta en “Serpiente en Vuelo”, un inspirado blues…esa corriente de huesos y penas que viaja en las venas. Para el dueto, la creación no tiene tiempo y la música buscará siempre la vibración del mundo; la hoja en blanco no cierra nunca.“Río” nos abriga el alma, llevándonos por su cauce y en movimiento constante.

Promediando la segunda mitad del recorrido, la melancólica “Desafina”, con gran acompañamiento al piano, nos brinda el encanto depanorámicas poéticas conmovedoras: a veces el afuera es un espejo del resquebrajado interior. Entre árboles de nocturno azul, un violín desafina; la piedra viaja en agua dulce, el deseo es de ser bruma. El universo musical de ambos compositoresnos abstrae por completo y confluye en imágenes poderosas. “La Luz que me Esperaba” acelera el ritmo y nuevamente las guitarras marcan fuerte presencia. De a poco amanece y reímos donde antes fue morir: la canción ilumina de optimismo y así caminamos rumbo a la pista final. “Serás Peligrosa”devela misterioso encanto como advertencias; es tiempo de usar palabras sagradas y ser en libertad.

En plena época de singles y escasez del disco en formato físico, en donde la producción, distribución y escucha de un material de larga duración se ha visto notoriamente menguada, es de resaltar el valor estético puesto en la creación, al momento de adentrarse en la artesanía y concepción de un álbum. Mérito de una dupla que lo ha hecho más que bien y, desafiando al refrán: las segundas partes acaban siendo igual de buenas. Disponible en plataformas digitales y disquerías desde el viernes 26 de mayo, “Río” fue estrenado el pasado 3 de junio en tierras uruguayas, en la mítica Sala Zavala Muniz del Teatro Solís.