Fotos: gentileza Natalia Bocca.

Haroldo Conti es esa clase de escritor cuya obra trasciende los libros y se convierte en una forma de habitar el mundo. “Haroldo en la Luz”, con dirección, dramaturgia y puesta en escena de Paula Múgica Lainez, recupera su figura desde una perspectiva profundamente humana, política y poética.

La obra propone un recorrido escénico por el universo humano y literario de Conti, recuperando la sensibilidad, el compromiso y la plena vigencia de una de las voces fundamentales de la literatura argentina. A partir de una puesta de fuerte impronta poética, el espectáculo entrelaza recuerdos, evocaciones y pasajes de su obra para construir un emotivo homenaje al escritor desaparecido durante la última dictadura militar. En ese marco, la producción invita al espectador a internarse no solo en la biografía del autor, sino también en el territorio donde nacen sus convicciones, sus afectos y su literatura.

La pieza nos interioriza en el universo íntimo del escritor, ese espacio donde nacen las ideas, donde la inspiración encuentra refugio entre libros desparramados, manuscritos, recuerdos y una naturaleza siempre presente. La disposición escenográfica construye un ambiente propicio para la creación: una poética que entrelaza bibliotecas, ríos, mares y vegetación, como si la corriente del agua acompañara el fluir del pensamiento y de la escritura.

Osmar Núñez y Lorena Szekely.

Las sobresalientes interpretaciones de Osmar Núñez y Lorena Szekely sostienen con sensibilidad un relato que encuentra en la palabra escrita su verdadero territorio de resistencia. Escribir aparece, aquí, como una necesidad vital. Conti afirma, en cada trazo, que no se puede vivir sin ello y que solo quien cree profundamente en toda palabra que vuelca al papel es quien se entrega verdaderamente al oficio. Porque sus textos son, en definitiva, escritos de vida, aquello que solo el acto literario puede completar, aunque sus manuscritos permanezcan abiertos por condición: un borrador nunca concluido y nunca terminado, eso es existir.

Para un escritor como Conti, la vocación nunca se presenta desligada de los acontecimientos que signaron un país. Por el contrario, es la propia realidad la que empujó al escritor a tomar la pluma. En plena década del ’70, la palabra se transformaba en compromiso, en una forma de dar combate sin moverse del sitio, de resistir desde la propia trinchera. Cuando el horror pisaba los talones y los tiempos oscuros comenzaban a anunciarse, escribir deja de ser únicamente un acto artístico para convertirse en un gesto de valentía: este nunca fue un lugar para cobardes.

La obra recupera, sin necesidad de explicitarlo, el profundo compromiso político de Conti, atravesado por la persecución, la violencia y la brutalidad que marcaron aquellos años. Entre la huida y la permanencia, entre el refugio y la exposición, el escritor sostuvo con firmeza sus ideales, aun cuando los sueños permanecían inconclusos. La historia personal y la historia colectiva se fundieron hasta volverse inseparables. En este sentido, Núñez resulta el actor ideal para encontrar el tono, la presencia y la sensibilidad necesarias en transmitir la identidad del escritor. Dotado de recursos, hace visible aquello que trasciende las palabras.

A lo largo de toda la pieza, hay espacio para el encuentro amoroso y para el descubrimiento de los afectos a través del paso del tiempo. Esa dimensión íntima aporta calidez y estructura central a un relato que nunca pierde de vista la sensibilidad de sus protagonistas, víctimas de la persecución y comprometidos con la militancia.

La obra se puede ver los domingos de agosto a las 17.30 horas en El Portón de Sánchez, Almagro, CABA.

El recorrido vital propuesto, también, recuerda hitos fundamentales de una trayectoria literaria impar. La importancia de Casa de las Américas de Cuba como espacio de reconocimiento para la obra de Conti, la trascendencia de “Mascaró” (1975), acaso su creación más emblemática, y la adaptación cinematográfica de “Alrededor de la Jaula” realizada por Sergio Renán (titulada “Crecer de Golpe” y estrenada en 1977) aparecen como referencias que permiten comprender el alcance de una producción notable.

Conmovedora y cálida, pero también cruda y profundamente sensible, la puesta construye el retrato de un hombre que hizo de la escritura una forma de vida. Entre libros, naturaleza e ideas que buscan permanentemente su cauce, “Haroldo en la Luz” ilumina la férrea convicción de que el amor y las palabras pueden sobrevivir, incluso allí donde la violencia intenta imponer el terror y el silencio.

La producción, estrenada a comienzos de julio, ofrece funciones durante los domingos de agosto a las 17.30 horas en El Portón de Sánchez, consolidándose como una valiosa oportunidad para reencontrarse con la obra y el legado del célebre periodista a través de un lenguaje escénico que conjuga memoria, literatura y emoción.