Quienes no conocen la historia de los trabajadores en nuestro país quedan solamente envueltos en la instantaneidad de las expresiones de Milei y sus adherentes libertarios en redes creyendo que, ante el intento de abolir derechos, el movimiento obrero está paralizado. Eso puede parecer, porque las manifestaciones del frente sindical unido con plan de acción y movilización contra la pretendida reforma regresiva del gobierno, no es reflejada por medios que aborrecen al sindicalismo y no se hacen eco de lo que en la calle representan.
Cuando Revista Kranear entrevistó a fines de 2025 al secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (acá), se podía advertir que en sus expresiones Abel Furlán no tenía pensado disputar otro mandato de su gremio, siendo el perro manso que dejaba pasar el retroceso, el viaje a 1.900, país que pretende tanto Macri como Milei, antes de Yrigoyen, antes de la llegada de Perón y los derechos laborales con él conquistados.
Furlán convocó desde la UOM, y un nutrido número de gremios respondieron. Armaron un frente que se opone al deseo de barrer con las conquistas logradas en años de lucha sostenida del movimiento obrero. Eso los une y convoca a dar pelea.
Entender que el pueblo, la masa de trabajadores fue la que dio origen al peronismo, es algo que no admiten los antiperonistas. Alfredo Ferraresi y Norberto Galasso, escribieron Historia de los trabajadores argentinos (1957-2018). Su lectura permite entender que será difícil lograr para el gobierno de Milei barrer esa historia y la abolición de derechos sin encontrar resistencia que ya comenzó a tener un recorrido en Córdoba, en oposición a su pretendida reforma laboral que intenta que el Congreso trate y apruebe.
El movimiento de trabajadores de nuestro país ha tenido un rol distintivo a diferencia de otros países de la región. El sindicalismo se constituyó como actor indispensable, de relevancia fundamental, columna vertebral de transformación y ascenso de clases, que habían sido siempre relegadas en los distintos períodos de nuestra historia. Desconocer su organización, poder de convocatoria y lucha, es desconocer nuestro país.
Hugo Yasky tiene un destacado recorrido en esa historia por su coherencia y lucha. Su palabra, como su organización, la CTA, recobran importancia en tiempos de supresión de derechos como los que pretende Milei.
- Llaman reforma laboral a lo que es una regresión para el mundo laboral. Pero la palabra reforma, indica para la gente algo positivo, porque reformar está asociado a mejorar. ¿Cómo podés desarmar ese intento en la enunciación que busca tener adherentes? ¿Qué es lo que contiene el proyecto para que estemos diciendo que se trata de una regresión?
Lo que el gobierno denomina pomposamente ley de modernización laboral es en realidad una nueva embestida, como en su momento lo fue la ley Banelco —conocida por el escándalo que generó la denuncia de los sobornos—, promovida por la Unión Industrial Argentina (UIA) por la Asociación Empresaria Argentina (AEA), AmCham Argentina (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina), del mismo modo del que ahora están promoviendo este proyecto de ley, que incluso tiene varios artículos que textualmente repiten lo que aparecía escrito en la ley Banelco [La 'Ley Banelco' (Ley 25.250 de Reforma Laboral), fue aprobada en el año 2000 durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Una reforma laboral que generó gran escándalo de corrupción por el pago de sobornos a senadores para su aprobación]. Es en realidad un compendio de propuestas de los grandes grupos empresarios que tiene como objetivo básicamente precarizar el trabajo a punto tal, que hasta además de perderse la estabilidad se pierden derechos de lo que fue el inicio de las leyes laborales en todo el mundo. Hablo de jornadas de trabajo, hablo del derecho de huelga.
Éste proyecto de ley fue escrito en las usinas de laboralistas de los grandes grupos empresarios. Por eso tiene el objetivo claro de abaratar los despidos, de terminar con una institución legal que en la Argentina jugó un papel clave, que era la imposibilidad del despido sin causa. En Argentina hasta hoy el despido sin causa no es admitido. A esto se le agrega una serie de artículos que tarifan el despido de acuerdo a la decisión del grupo empresario. Es decir, uno puede despedir a un activista sindical y en todo caso eso implica tener que pagar una multa, pero esto habilita la discriminación, la persecución, la casa de brujas dentro de las empresas cuando haya activismo o reclamos. Lubrican el tubo por el cual hoy miles y miles de trabajadores y trabajadoras están cayendo del empleo formal a la informalidad absoluta. Esto va acelerar el proceso de informalidad y de precarización laboral.
El discurso engañoso señala que con esta ley se promueve la empleabilidad, se facilita a las pymes que puedan tomar empleados y que esto va a generar en última instancia una especie de círculo virtuoso. Que eliminando el “temor” de los empresarios a tomar empleados por las consecuencias que pueda tener en términos de juicio laboral y eventuales despidos, esto va a facilitar que los empresarios “desembarazados del miedo” a los juicios empiecen a tomar empleados. Una mentira absoluta porque como lo han señalado los mismos empresarios de pymes, el problema del empleo no depende de la posibilidad que termine siendo gratuito el despido, sino de que tenga algún sentido en relación con el desarrollo de la actividad económica tomar nuevos empleados.
El ejemplo más claro es la desaparición de 20.000 pymes en este período de dos años. El problema de las pymes no es el monto de la indemnización cuando despiden; el problema de las pymes es que no acceden al crédito por las tasas de interés absolutamente disparadas que existen hoy en la Argentina; el problema de las pymes es la caída del poder adquisitivo y el impacto que esto tiene en el consumo de los sectores populares que siga en baja; el problema de las pymes es la desprotección frente al ingreso de mercaderías importadas de países con las que no están en condiciones de competir.
Hay un elemento que muestra también claramente el carácter anti-obrero y anti-sindical de este proyecto de ley, que es la constitución del fondo de asistencia laboral. Que es un engendro parecido a lo que fueron las AFJP, que van a generar un gran negocio financiero del que van a sacar provecho los sectores vinculados a la especulación y las mesas dineristas y que se va a financiar con los recursos de la seguridad social. Es decir, con ese porcentaje que van a sacar del yacimiento que son los fondos de los jubilados. Nuevamente es el intento de constituir un mercado de capitales, que además les va a facilitar despedir gratuitamente a los grupos empresarios.
El proyecto de ley también presenta un fuerte contenido de revanchismo social. Recordemos que el Davos criollo que se reúne todos los años en el mes de enero en Mar del Plata, refiero al encuentro de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina) tenía como título inspirador: “Si no es ahora cuándo”. Es decir, el empresariado argentino siente que tiene la oportunidad de embestir contra el movimiento sindical. Para eliminar lo que para ellos ha sido históricamente en este país un obstáculo en su intento de disciplinar la fuerza laboral, en su intento de consolidar definitivamente una matriz distributiva que ponga la Argentina en sintonía con otros países de América Latina, donde el movimiento sindical no existe o está muy debilitado.
En Diputados, Unión por la Patria presentará un dictamen propio con propuestas para actualizar el régimen laboral argentino.
Y en este sentido, el articulado que plantea la prevalencia de la discusión empresa por empresa, por sobre los convenios nacionales, habla claramente del intento de desarticular la fuerza de los sindicatos. Del intento de llevar la discusión al ámbito de la empresa. Como era antes de que existieran los convenios internacionales. Cuando Milei dice que su Argentina ideal es la del año 1.900, está señalando una especie de nostalgia de los grupos empresarios, de los tiempos que las empresas se gobernaban a bastonazos y bajo la pura y exclusiva imposición del patrón. A esto hay que agregar la prohibición de realización de asambleas dentro del ámbito laboral.
El intento de penalizar formas de lucha, como lo es por ejemplo la ocupación pacífica, que tantas veces la hemos visto en nuestro país, cada vez que hubo cierre de empresas o despidos masivos. Penalizan también el derecho de huelga. Introducen la forma del sabotaje, de una manera donde un obrero repartiendo un volante en la puerta de la fábrica puede ser considerado acto de sabotaje y ser sometido a la justicia penal.
Es un proyecto de ley que ata de pies y manos al movimiento sindical, que pone de rodillas a los trabajadores. Que los pone bajo la amenaza permanente del despido, bajo la amenaza permanente de la sanción. Y que pretende que “con absoluta libertad”, patrones y trabajadores discutan en el ámbito de la empresa. Dándole al patrón la posibilidad de definir que las vacaciones de un trabajador pueden ser en cualquier período del año. Rompe la unidad del grupo familiar, desacoplando los tiempos laborales de los tiempos —por ejemplo— de las actividades escolares.
Este proyecto termina con la jornada laboral de ocho horas y el pago de horas extras. Incluyendo la figura del banco de horas que le va a dar al patrón —de acuerdo al criterio de los tiempos productivos o de la conveniencia de la empresa—, la posibilidad de definir de manera elástica y variable, distintos ritmos de jornadas laborales, de acuerdo a la necesidad empresaria. Hoy en Argentina hay gente que tiene dos empleos, hasta tres empleos. Desde ya que el imperio de esta ley va a perjudicar no solamente por la perdida de la jornada laboral, sino también porque ese pluriempleo se va a ver perjudicado, cuando aparezca la empresa modificando unilateralmente de acuerdo a su necesidad esa jornada.
- El país está cogobernado. Quedó claro antes de las elecciones de medio término con el apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia el gobierno de Milei, como también del FMI, que llamaron a votarlo. ¿Desde Estados Unidos ven con buenos ojos esta abolición de derechos laborales que quiere concretar Milei a favor del empresariado que lo sustenta?
Para desentrañar el verdadero carácter de esta ley, el hecho de que el FMI, y el propio Departamento de Estado norteamericano han tomado como una prueba de fidelidad que le exigen al gobierno su capacidad para construir la mayoría de que esta ley pueda avanzar y ser aprobada. Está claro que Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump, quiere cobrarse con recursos no solamente el salvataje financiero que le permitió a Milei sobrevivir a la elección de medio término, sino que también lo quiere hacer consolidando un esquema en el que la posibilidad de que gobiernos populares existan en América Latina quede reducida al mínimo. Recordemos que han puesto en el eje de los países hostiles a Estados Unidos de Norte América al gobierno de Colombia, al gobierno de México, e inclusive al gobierno de Brasil, de Lula.
Desarticular al movimiento sindical en la Argentina es generar las condiciones para que los procesos que devastaron al proceso popular en países como Ecuador o como Perú, al que el ministro de Economía, Luis Caputo pone como modelo a seguir, se pueda llevar adelante en Argentina. Desde ya que van a enfrentar la resistencia de los sectores del movimiento sindical que sabemos que nos declararon la guerra. Que sabemos que no hay ninguna posibilidad de dialogar con los que quieren destruir y convertir en escombros todo ese edificio que se construyó a lo largo de generaciones de luchadores y luchadoras del movimiento obrero que enfrentaron y sobrevivieron distintas etapas de represión, distintas etapas que intentaron disciplinar y acallar la voz del movimiento obrero y que no pudieron hacerlo.
- En otras etapas el macrismo lo ha intentado y el movimiento sindical lo ha impedido. ¿Ahora apuran los tiempos para impedir el debate y la organización sindical pero el frente sindical ha podido mostrar unidad de acción ¿Unidad y movilización es la tarea para enfrentar esto?
No es casual que el gobierno de Milei intenta avanzar eligiendo el tiempo de las sesiones extraordinarias. Intenta imponer una ley en un trámite abreviado que impida el debate que hay que dar para modificar una norma transcendente como ésta para la vida social argentina. Que pretende convertir esto en un trámite expeditivo, rápido. En sordina, para que no quede al desnudo la verdadera naturaleza y los objetivos de esta ley. Digo que no es casual que en este contexto haya aparecido un frente de gremios unidos de la CGT y de las dos CTA, dispuestos a poner en la calle la fuerza del movimiento sindical. En ese camino realizamos el primer acto multitudinario y verdaderamente representativo de las distintas vertientes de la CGT y de las dos CTA de la provincia de Córdoba.
El jueves pasado, el nuevo frente sindical realizó una masiva movilización en Córdoba.
- Han planteado jornadas de concientización en ciudades de las provincias. Milei pretende sacar la ley acordando con gobernadores, a los que no les importa lo que se pretende reformar regresivamente en materia laboral. La presencia de jornadas de lucha del frente gremial en diversas ciudades de provincias, ¿es casual?
No fue casual la elección. En Córdoba está uno de los gobernadores que en el toma y daca de la mesa de negociación, a cambio de recursos o de obras públicas o de prerrogativas, trata de negociar los derechos y las conquistas de los trabajadores. Como se dijo en el acto del jueves 5 de febrero en Córdoba. Martín Llaryora llegó al gobierno con el apoyo del movimiento sindical de Córdoba. Con la fiscalización de los delegados y los activistas sindicales que generosamente formaron parte de los que militaron para que Llaryora llegara a ser gobernador. Que pusieron la capacidad de movilización de los sindicatos a su servicio, de su campaña electoral. Y hoy ese gobernador se sienta a negociar sabiendo que sus acciones se cotizan más cuando más llega la traición que esté dispuesto a llevar adelante hacia ese movimiento que a él le permitió llegar al lugar que hoy ocupa.
El de Córdoba fue un acto multitudinario que además abre la convocatoria a otras acciones de movilización, como la jornada en estaciones de trenes y subtes donde cientos de delegados del frente repartieron volantes, discutieron en un mano a mano con trabajadores. La próxima semana vamos a estar movilizándonos el día martes 10 de febrero en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Otra ciudad emblemática de la lucha del movimiento obrero como Córdoba, y otra provincia donde quien la gobierna (Maximiliano Pullaro) está dispuesto a entregarle a Milei los votos que necesita para que esta ley se apruebe en el Congreso.
Y por supuesto, la decisión de este frente de unidad sindical es convocar al paro y a la movilización el día que se trate el proyecto en el Senado, aparentemente el día 11 de febrero. Por lo que será el 10 en Rosario, el 11 frente al Congreso Nacional. Ésto como inicio de un plan de acción que se va a sostener y que tiene que crecer a medida que crezca el debate dentro de las Cámaras.
- Hay quienes analizan y esgrimen que si el proyecto es aprobado por el Congreso tendrá un freno judicial, por su inconstitucionalidad ¿Qué análisis realizas sobre esas afirmaciones?
La pretensión de justificar la inacción con el argumento de que finalmente esto se va a judicializar y en última instancia va a ser el sistema judicial el que se encargue de dar por tierra con la embestida de esta llamada ley de modernización laboral, es totalmente inconsistente. En primer lugar, porque hemos visto de qué manera el aparato judicial de Argentina ha sido cómplice de sucesivas violaciones a la Constitución a lo largo de estos dos años. Pretender que sean justamente los jueces de la Corte los que tengan la última palabra en esto, es darle la última palabra a los verdugos de guante blanco.
Por otra parte, todo lo que el movimiento obrero no haga para defender sus conquistas, sus derechos —en esta etapa en la que arrecia la capacidad destructiva del gobierno de Milei—, nos va a deslegitimar y nos va a quitar el derecho a reclamar lo que estamos perdiendo frente a futuros gobiernos. El movimiento sindical no puede convertirse simplemente es una especie de pool de abogados laboralistas que le van a salvar las papas en el momento en el que sufrimos en democracia la agresión más intensa por parte de los grupos del gran empresariado de la Argentina.
El movimiento sindical tiene que ser consciente de que hoy definimos el futuro de los trabajadores de nuestro país. De que hoy estamos en la encrucijada de pasar a ser un país como es Perú, con el 85% de los trabajadores en la informalidad y sin derechos o seguir siendo un país como en la Argentina en donde los trabajadores todavía pueden plantear que la informalidad es una irregularidad, es una anomalía que hay que subsanar. No la normalidad que quieren imponer ellos, en la que la informalidad sea el destino definitivo para cualquiera que forme parte de la clase trabajadora.
Creo que es necesario no solamente mostrar la capacidad de convocatoria y movilización de aquellos que están convencidos que van a salir a pelear, sino que es necesario también salir a buscar a los que creen que quizás estos cambios le posibiliten mejorar su condición laboral, ingresos, le posibiliten acceder al empleo. Nada más claro que el artículo primero de esta ley, donde dice que los trabajadores de plataforma son trabajadores independientes. Si alguno de ellos tenía la ilusión que con este cambio su condición se modificaba, la ley se encarga de desmentirlo rotundamente. No son otra cosa que lo que ahora define su propia condición: parias sociales.
Entonces está claro que el movimiento sindical tiene ante sí un enorme desafío: Defender las conquistas de los que hoy son trabajadores con derechos para construir las condiciones para que esos derechos sean conquistados para los que hoy todavía no lo tienen.