Por Ramiro Poce

La nueva administración de Donald Trump en los Estados Unidos ha puesto el foco de su gestión exterior en los recursos naturales y energéticos del planeta promoviendo un reordenamiento geopolítico en zonas estratégicas. La invasión a Venezuela y la administración del petróleo, los ataques a Irán y el intento de desabastecimiento energético a China, las tierras raras en Ucrania, la Franja de Gaza con su salida al mar Mediterráneo, las iniciativas para quedarse con Groenlandia o anexar Canadá, que representan un área clave en el Ártico, son ejemplos de ello. China, con un perfil menos histriónico, posee intereses importantes en el control y la gestión de puertos, el acceso a rutas de navegación y el control de un recurso clave como el agua. Beijing también tiene desarrollos en Groenlandia e Islandia, presencia en la Antártida y un ojo puesto en el Ártico. Rusia, por su parte, integra el grupo de los primeros doce países que firmaron el Tratado Antártico y tiene en la mira la región austral para su desarrollo científico y energético. Gran Bretaña, en una posición de conflicto histórico con nuestro país, reclama soberanía en la misma superficie que la Argentina en el continente blanco, utilizando las Malvinas como base de su extensión hacia el Atlántico sur,

¿Hay razones para la vigilancia por parte de nuestro país sobre los movimientos de las grandes potencias en el polo sur?  En esta entrevista tres especialistas abordan el interrogante.

El General de Brigada Edgar Calandín, oriundo de Córdoba, fue Comandante del Comando Conjunto Antártico entre el 2020 y el 2024 y cuenta con una amplia experiencia en el territorio. “Argentina tiene 13 bases diseminadas de norte a sur”, describe Calandín, “y cada una tiene características distintas. Es una superficie enorme. La Base Belgrano II es la más austral, está a mil kilómetros del polo sur dentro del cono auroral y por eso es la única donde se puede medir la ionosfera. Ahí son cuatro meses de verano, con luz todo el día y cuatro meses de penumbra en invierno. Es un desierto blanco. Es muy distinta, por ejemplo, a la Base Esperanza que está sobre la continuación de la cordillera de los Andes.”

Gustavo Suarez es biólogo, investigador y docente de la Universidad Nacional de La Plata. Vive en Plátanos, Berazategui y realizó muchos viajes al territorio austral donde se concentró en el estudio de los pingüinos. “La Antártida es uno de los ambientes más prístinos que tiene el planeta y con menos intervención humana”, explica Suarez. “Hay un montón de relaciones que podés ver, prácticamente, en su condición natural. Eso la hace un lugar único.”

Marcelo “Chelo” Ayala es periodista, radicado en Haedo, participó de varias campañas de verano en el continente blanco y condujo el Panorama de Noticias de Radio Nacional desde La Base Esperanza. Además, realizó el documental “La Patrulla Perdida” que narra la historia de un grupo de seis pioneros que durante 1959 estuvieron incomunicados en la Antártida mientras realizaban tareas de reconocimiento, entre ellos se encontraba su padre su padre, Renés Ayala. “Argentina tiene reclamo de soberanía desde antes del establecimiento del Tratado Antártico”, historiza Ayala. “La primera base, Orcadas, se estableció en 1904 por una decisión del presidente Julio Roca con la idea de la consolidación del territorio argentino. En otra etapa, Perón profundizó el desarrollo territorial, se instalaron varias bases y se compró el primer barco a partir de un emprendimiento público privado entre los astilleros Domecq, Perez Companc y el Estado Argentino que permitió la exploración antártica.”

Los recursos y la legislación en los confines del mundo

- ¿Cuáles son las riquezas de la Antártida en la mira de las grandes potencias?

“Hoy el posicionamiento principal está en saber dónde se encuentran las tierras raras”, describe el General Calandín. “La búsqueda es de los últimos 5 o 6 años, hay casi nula publicación al respecto, pero se sabe que las hay.” Las tierras raras son un conjunto de elementos químicos con propiedades magnéticas y electroquímicas cruciales para la fabricación de dispositivos electrónicos, pantallas, imanes, baterías, fibras ópticas, etc.

“Otra cosa que está tomando mucho auge”, explica Calandín, “es el posicionamiento para la carrera espacial, porque la Antártida es una meseta de 2700 metros sobre el nivel del mar, la distancia para ir al espacio es menor y la escasa polución favorece el trabajo de los satélites. Por eso la base norteamericana más grande, Amundsen-Scott, está en el polo sur. ¡Es gigante!”, describe Calandín.

“Te diría que para países como China o India el gran problema es el agua”, explica el General retirado. “En 50 años todo va a ser eléctrico, el petróleo no va a ser tan importante pero el agua no tiene sustituto. China, bajo el liderazgo de Xi, ha promovido una nueva política de Seguridad Alimentaria que establece que la alimentación de sus ciudadanos está por encima de cualquier tratado. El cambio climático puede acelerar procesos, generar necesidades.”

 - Sin embargo, Trump dice desconocer el cambio climático ¿Es sólo una postura?

“Son discursos que siempre tienen una maniobra de operación psicológica”, reflexiona el militar con amplia trayectoria antártica.  “Milei también lo dice para copiarlo a Trump, pero a los yanquis si no les importara tanto el cambio climático, no estarían hablando de Groenlandia y Canadá, porque la mano va por ahí”, explica Calandín. “Los chinos también están metidos en Groenlandia. Ellos dicen que el cambio climático en el Ártico les impacta en su territorio.  Lo cierto es que el calentamiento global que se da en el hemisferio norte donde mayor impacto tiene es en la Antártida, porque es el termómetro del mundo hoy en día.”

- ¿Se abre un nuevo escenario a partir del 2048?

El ex Jefe del Comando Conjunto Antártico recoge el guante: “El Tratado Antártico no tiene vencimiento. Lo que vence en 2048 es el Protocolo Ambiental de Madrid, que prohíbe la explotación de minerales y designa a la región como una reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia. Este protocolo está sujeto a revisión en 2049 pero no es tan fácil modificarlo porque todos tienen que alinearse y nadie sabe que va a pasar.”

El biólogo Gustavo Suarez interviene: “En el 91 se firmó el Protocolo de Madrid para reforzar el cuidado ambiental y de la fauna. Argentina retiró los perros de las bases y se profundizaron los cuidados para proteger las especies exóticas de la región. A mi no me cabe ninguna duda que el territorio va a estar en disputa”, alerta Suarez. “Todo el tema de recursos minerales, el agua y el petróleo, seguramente va a ser parte de la pelea. Habrá que ver cuál será el mecanismo a través del cual se pondrá en discusión eso. Si bien no depende de Naciones Unidas el Tratado es satélite de esa lógica, de la guerra fría y demás. De alguna manera, surge para evitar o regular ciertos conflictos que ya se empezaban a asomar en la década del 50.”

“Una de las causas que aceleró la firma del Tratado”, coincide el General Calandín, “fue que se pusieron de acuerdo Argentina y Chile para pelearse con Gran Bretaña, durante la década del 50. Donde poníamos una base, los ingleses ponían otra. Entonces, cuando ellos querían desembarcar los argentinos los agarraban a tiros y viceversa. Nos hicieron mierda una base en la Isla de Excepción. Rencillas chicas, no pasó de eso.  Hoy, los británicos ya no tienen bases en esa zona ¿Porqué? ¿Cuál es la mayor potencialidad argentina? la cercanía”, describe Calandín. “Nosotros creemos que la Antártida está lejos, pero en comparación con otros países, está muy cerca. Los yanquis tenían miedo a que los chilenos y los argentinos se aliaran con los rusos entonces armaron el Sistema del Tratado.”

- Desde que asumió, Trump está hablando de tomar o comprar Groenlandia y esgrime razones tanto de seguridad como de explotación minera ¿Esto presenta un antecedente peligroso para Argentina?

“MIrá”, reflexiona Calandín, “el Tratado establece que todas las investigaciones científicas que se hagan son de libre publicación y con amplia cooperación entre los países. Por ejemplo, la Bioprospección geológica que hizo Rusia fue en la década del 90, previa al Protocolo de Madrid, pero los medios occidentales la difundieron como actual. Fue una operación de los británicos porque Rusia exploró en el sector argentino que también es reclamado por ellos. Hoy la cooperación está, pero las cuestiones importantes se hacen por debajo de la mesa. También hay cierta tranquilidad porque EEUU no ha colocado a la Antártida dentro de su sistema de seguridad. No ha hecho ostentaciones como en el Ártico donde el cuerpo doctrinario no es muy sólido y el primero que manotea se come la factura”, grafica Calandín.

“Habría que ser muy ingenuo para decir: que esto sea ciencia pura y nada más”, enfatiza el biólogo Gustavo Suarez. “Yo creo que la gestión de gobiernos anteriores fue clara en ese sentido. Los ingleses se basan en la posesión de Malvinas para reclamar sobre el territorio antártico y buscan controlar el Atlántico Sur, que como vía de transporte y comunicación, es clave. En algún momento, algo va a terminar pasando con los recursos, entonces también es importante mantener el reclamo.”

“China está haciendo desarrollos en la Antártida que son ambiguos” alerta Calandín. “Tienen un satélite polar que permite el seguimiento de otros artefactos. Ellos dicen que es para desarrollo científico y esas situaciones no son sencillas de probar. Pasa lo mismo con los países de la OTAN, tienen un sistema de radares HAARP, que son de apoyo a la meteorología, pero si quieren también pueden hacer seguimiento de aeronaves.  Una de las falencias que tuvo el Tratado es que no estableció poder de policía. La única policía son las inspecciones, yo puedo inspeccionar otra base extranjera y evaluar que no esté vulnerando el ambiente y viceversa”, completa Edgar Calandín.

Juegos de guerra

- ¿Qué chances tendría Argentina en un hipotético escenario bélico?

“Y ese escenario es complicado hoy día”, explica el General Calandìn, “pero nosotros tenemos la puerta de entrada y estamos muy cerca. Nuestras bases están en todos los terrenos llave, diseminadas de manera estratégica. Eso lo hicieron muy bien los viejos marinos, se posicionaron de manera de poder controlar todos los mares que componen el Océano Atlántico en el sur. No tenemos medios, pero conocemos bien el terreno y la navegación. Por supuesto que con todo lo que tienen los yanquis nosotros no podemos ni empezar, de pedo tenemos un Hércules, dos tocando el cielo con las manos, pero el perfil antártico que tiene Argentina no lo tiene nadie”, resalta Calandín.

Gustavo Suarez aporta su mirada científica: “yo creo que lo más peso va a tener es saber que hay, que no y cómo funciona. Es decir, profundizar el conocimiento desde la ciencia. De todas maneras, en cualquier escenario bélico el impacto antrópico sería muy fuerte, porque así como son sistemas simples son vulnerables. Donde hay un elemento perjudicado se empieza a descalabrar todo el resto. La Antártida es la única región de la tierra que no sufrió grandes modificaciones y creo que es importante que se preserve de esa manera, pero me parece que la avidez por los recursos va a terminar tirando todo a la mierda.  Ojalá me equivoque”, expresa Suarez.

Marcelo Ayala agrega: “Más allá de lo bélico, un escenario de explotación minera sería catastrófico. Uno de los puntos del Tratado garantiza una reserva natural dedicada a la paz y la ciencia. Entonces, si se hiciese una modificación todos tendrían que estar de acuerdo, y las normas ambientales deberían ser tan estrictas que el negocio tendría que ser hiper rentable para hacerlo. El expertise y el know how EEUU y Rusia lo tienen, buscan petróleo en Alaska, Siberia, en zonas que también son polares, pero habrá que ver cuales son las reglas de juego”, desliza en forma de hipótesis Ayala.

Espiemos el futuro

- ¿Cómo imaginan el futuro en la Antártida argentina?

El periodista Marcelo Ayala comienza: “Desde el punto de vista de la gestión argentina, en lo que a mí me toca, el concepto de soberanía comunicacional es clave”, continúa. “La capacidad de un país para regular las telecomunicaciones implica garantizar que los ciudadanos puedan acceder a los medios de comunicación y a las tecnologías de información. Por eso en RAE (Radiodifusión Argentina al Exterior), entre los años 2012 y 2015, pusimos al aire el Boletín Malvinas, que se emitía en inglés todos los días, desde Buenos Aires y Río Grande que es la emisora más cercana al archipiélago. Malvinas es la puerta a la Antártida. Todo está relacionado.  Hay que resaltar que la experiencia de Radio Nacional en el continente blanco es única en el mundo. Ningún país tiene una emisora pública transmitiendo desde allí. Es importante que su presencia no se interrumpa, garantiza la difusión del trabajo científico y logístico de nuestro país, mantiene comunicada la región y reafirma el derecho soberano sobre ese territorio.

Continúa el biólogo Gustavo Suarez: “a mi me parece que ganás mucho más,  desarrollando ciencia de calidad para poder discutir en todos los foros internacionales, como el SCAR, (Scientific Committee on Antarctic Researchque promoviendo la ocupación territorial, que era la idea del Plan Pujato: la instalación permanente de familias en Base Esperanza, hubo muchos  nacimientos ahí. Ese proyecto colisiona con la idea de mantener la Antártida lo menos vulnerable posible de la intervención humana. Hay que lograr que sea mucho más eficiente el funcionamiento de los recursos que tenemos, para generar mejor ciencia”, sentencia el biólogo Gustavo Suarez.

“Me parece que el que viole el Tratado hoy queda fuertemente expuesto como culpable de un desequilibrio ambiental y geopolítico”, sentencia el ex Jefe del Comando Conjunto Antártico. “No creo que nadie se atreva. Hoy, considero que debemos fortalecer el ejercicio soberano de posicionamiento para que, cuando esto aflore, vos estés en una situación de ventaja. Tenemos que explotar nuestra cercanía, para que todos dependan de nosotros. Hay 4 puertas de entrada a la Antártida. Ushuaia tiene que ser una buena, entonces si alguien necesita algo … y, pedile a los argentinos que tienen el taxi funcionando y el restaurante abierto, grafica Calandín. “Tener bases contempla todo eso: víveres, combustible, vehículos. ¿Porque resalto la logística? Porque no hay otro que lo pueda hacer. Tenés un diferencial ahí.