Fotos: Guido Adler, para JA Comunicación
Rosario conoce semanas en las que su pulso se desliza con la cadencia del río que la define, y otras en las que una irrupción invisible tuerce el cauce y la empuja fuera de su ritmo habitual. Esta fue una de esas últimas. Especialísima. Durante siete días, vivió algo parecido a una celebración colectiva sin precedentes alrededor de uno de sus hijos más célebres: Fito Páez. No fue simplemente una serie de conciertos; fue, más bien, una especie de retorno ceremonial, una semana entera para ser atesorada en la historia, en la que Rosario pareció girar al rítmo de la música y la memoria de uno de los pilares del rock argentino contemporáneo.
La coincidencia tenía algo de destino ineludible: Páez volvió a su ciudad para celebrar sus sesenta y tres años. El número, inevitablemente, remite a esa línea que él mismo dejó grabada cuatro décadas atrás en su disco debut (nací en el ’63…’) y el guiño biográfico funcionó como un hilo invisible que atravesó un itinerario compuesto por cuatro conciertos: Rosario celebraba a su adorado artista en el marco de una presentación histórica.
En los días previos a la llegada de Fito, la ciudad vivía su propio movimiento interno. Bares, radios, taxis, redes sociales, veredas: en todos lados aparecía el mismo tema de conversación. Rosario parecía reconstruir, casi sin proponérselo, un mapa emocional ligado a la figura del prolífico compositor. Algunos hablaban de los lugares donde tocó por primera vez, otros de las calles donde creció, otros simplemente de canciones que forman parte de la banda sonora de varias generaciones. En cada testimonio se hizo evidente algo que la ciudad sabe desde hace décadas: Fito es un representante fundacional del rock rosarino y uno de los artistas que ayudaron a proyectar esa identidad musical hacia el país entero.
La propuesta de la que fuimos invitados a ser trascendentales testigos se denominó Casa Páez, una suerte de residencia artística concebida especialmente para la ocasión. La idea, más que una simple serie de conciertos, fue desplegar tres espectáculos únicos y distintos que recorrieran diferentes dimensiones de su obra. Tres formas de narrar a Fito, entre muchas posibles. Tres maneras de escucharlo: en modo sinfónico, en solo de piano y en la presentación de su último álbum, la maravillosa obra conceptual titulada “Novela”, editada en marzo de 2025.
Los escenarios elegidos tampoco fueron casuales. Dos de los teatros más tradicionales de la ciudad abrieron sus puertas a la grandiosa maquinaria creativa de Páez: el mítico Teatro El Círculo y el clásico Teatro Fundación Astengo. En esas preciadas salas, donde durante décadas se mezclaron ópera, teatro, música popular y grandes protagonistas de la cultura argentina, el destacado músico desplegó su gloriosa trilogía musical.
Fito en el Teatro El Círculo.
Primero llegó el concierto sinfónico, llevado a cabo el martes 10, junto a la Orquesta Sinfónica de Rosario. Las canciones que nacieron en el territorio del rock se expandieron en arreglos orquestales y diversidad de género, ampliando la perspectiva de un repertorio -propio y ajeno- ya instalado en la memoria colectiva. Referentes del cancionero latinoamericano (Chico Buarque, Víctor Jara, Pablo Milanés) aparecieron envueltos en una sonoridad más amplia, casi cinematográfica. La sensación era la de asistir a una relectura de su propia trayectoria, con cierta similitud a lo brindado años atrás en el Teatro Colón (“Foco Gandini”, 2023) o en el Centro Cultural Kirchner (“Páez en América”, 2015).
El segundo movimiento, acontecido al día siguiente, fue radicalmente distinto. En el escenario del Astengo, aquel en donde vio por primera vez a Charly García y la Máquina de Hacer Pájaros (desde una séptima fila, en el año ’76), Páez apareció solo frente al piano. Sin banda, sin orquesta, sin artificios. El formato en el que siempre aprecia apoyarse, sabiéndose capaz de transformar el concierto en un momento íntimo, en una experiencia cercana y emotiva. Cada canción parecía una confesión, cada pausa una conversación con el público. Magistral, Fito redujo la canción a su esencia y honró a sus influencias (Charly, Spinetta, Litto Nebbia, Moris, Baglietto), dejando ver la arquitectura de las composiciones: melodía, lírica y la necesaria cuota de silencio en tiempos de demencia masiva.
Fito en el Teatro Fundación Astengo.
El tercer concierto coincidió con el día exacto de su cumpleaños número sesenta y tres. En la noche del viernes 13 de marzo, nuevamente en El Círculo, presentó el material de “Novela”, su proyecto más reciente y anhelado. Lo hizo acompañado de su banda habitual (Diego Olivero en bajo y dirección musical, Gastón Baremberg en batería, Juan Absatz en teclados, Juani Agüero en guitarras y Emme en coros) y de la actriz Lorena Vega, en calidad de presentadora entre canción y canción.y de la actriz Lorena Vega, en calidad de presentadora entre canción y canción.
Mediante una singularísima puesta que aunó música, teatro y cine, la escena contenía algo de celebración artística y algo de festejo personal. Rosario expectante lo acompañaba mientras el músico repasaba su presente creativo de forma soberbia: son pocos los artistas que pueden tocar entero un disco; Fito, impecable anfitrión, redobló la apuesta: un disco compuesto por veinticinco canciones fue representado a través de casi setenta minutos de absoluta compenetración, intensidad y precisión.
Fito presentó su último disco, Novela.
Cuarenta y ocho horas después, la celebración encontró su punto culminante frente al río. Estábamos preparados, algo enorme iba a pasar. El cierre fue el anunciado concierto gratuito en el gran escenario natural que emplaza al Monumento Nacional a la Bandera. Allí, donde se levanta uno de los emblemas más trascendentales de la historia argentina, casi trescientas mil personas se reunieron para escuchar y celebrar al músico rosarino. La imagen tenía una potencia simbólica difícil de ignorar: un monumento del rock nacional tocando dentro de uno de los más significativos monumentos nacionales.
El cierre, acompañado por una multitud, se realizó en el Monumento a la Bandera.
El multitudinario recital congregó una convocatoria desbordante, pocas veces vista en un espacio que ya ha sido escenario de propuestas similares. No obstante, lo vivenciado el pasado domingo superó toda clase de expectativas.
El público ocupó la explanada, las escalinatas y los alrededores del monumento. Familias enteras, jóvenes curiosos, ocasionales turistas y fanáticos empedernidos. Todos ellos con un denominador común. Gracias a Fito, pudimos ver a Rosario convertida en una gigantesca platea frente al Paraná.
El concierto marcó además el comienzo de una nueva etapa en el incesante itinerario musical de Páez: inauguró oficialmente la gira Sale el Sol, un recorrido que continuará en otros escenarios del país y tendrá uno de sus capítulos más importantes, a partir de esta semana, en el Movistar Arena (con shows anunciados para los días 19 y 20 de marzo y 10 de abril), donde Páez volverá a presentarse en una serie de conciertos que marcan su postergado regreso a la ciudad de Buenos Aires.
Tras una intensa congregación de emociones que atravesó cada jornada, la ‘Semana Páez’ había llegado a su fin, dejando tras de sí un eco perdurable de sensibilidad compartida y una estela de experiencias que aún resuenan. Coronando un marzo inolvidable, Rosario pareció mirarse a sí misma a través de la música de su ilustre ciudadano. Porque, cuando el hijo pródigo vuelve a casa, no sólo lo hace un artista, también una parte de la historia de la ciudad que lo vio nacer y proyectarse al mundo, cerrando un círculo invisible entre la memoria, el tiempo y el paisaje que lo formó.
Frente al Paraná, y con su gente, Fito repasó su vasta obra musical.
En un despliegue continuo que ofreció una sucesión de recitales diversos entre sí y destinados a perdurar como capítulo decisivo de su inmensa trayectoria, Fito Páez se adueñó del alma y los corazones habitantes en su ciudad natal, acaso para realizar una confirmación íntima de que, en su indetenible recorrido, cada gesto creativo no hace sino expandir una obra que se rehúsa a clausurarse. Porque lo vivido allí —en esa rueda mágica de recuerdos, en esa ligazón emocional tan suya, personal, como de cada fan— invita a pensar si no estamos ante un artista para quien el límite es apenas una forma provisoria; ¿hay cosa que Fito se proponga y no pueda hacer?
De regreso a su ciudad -donde la Universidad Nacional de Rosario le otorgó en diciembre pasado el diploma Honoris Causa-, el artista, en sus propias palabras, hizo especial mención a un renacer personal, con el foco puesto en el poder sanador de un lenguaje unificador por naturaleza. Y en esa dimensión casi espiritual, reconciliado con su propia historia y habitando su plenitud (divina gloria) sin fisuras, Fito se sitúa a años luz del resto de nuestras estrellas de rock. En otro histórico hito, las luces de su barrio —las luces de su vida— parecieron confluir en un mismo resplandor, y el desenlace no pudo ser menos épico: el Monumento a la Bandera, transfigurado por la música, voló hacia la inmensidad, fruto de las decisiones artísticas de un músico que con cada paso engrandece aún más su colosal legado.
Repertorios
Setlist Sinfónico (10 de marzo, Teatro El Círculo):
Romance de la pena negra / Y dale alegría a mi corazón / Cadáver exquisito / 11 y 6 / Te recuerdo Amanda / Parte del aire / Ámbar violeta / Muchacha (ojos de papel) / El breve espacio en que no estás / Tumbas de la gloria / Canción para mi muerte / Carabelas nada / Naturaleza sangre / Dar es dar / Construção / Yo vengo a ofrecer mi corazón / Ciudad de pobres corazones / Mariposa tecknicolor
Setlist Solo piano (11 de marzo, Fundación Astengo):
El amor después del amor / Giros / El oso / Dos días en la vida / El cuarto de al lado / Desarma y sangra / Rock & Roll / La despedida / Waltz for Marguie / La rueda mágica / Pétalo de sal / Viento, dile a la lluvia / Nocturno en sol / Bello abril / Los ejes de mi carreta / Los mareados / Brillante sobre el mic / Zamba del cielo / El fantasma de Canterville / Dar es dar / La vida es una moneda / Mariposa tecknicolor / A rodar mi vida
Setlist Novela (13 de marzo, Teatro El Círculo):
Universidad Prix / El amor / Brujas Salem de Prix / Maldivina y turbialuz / Cuando el circo llega al pueblo / Naná + La siesta / Cruces de gin en sal / Jimmy Jimmy / Nobody Knows / Miss Understood / Balas y flores / Superextraño / Herencia / Modo Carrie / Love is Falling Over My Heart / Argentina es una trampa / Infierno en la tierra / El vuelo / Aceptémoslo / El último apagón / El triunfo del amor / Los corazones necesitan amar / Julius perdiéndolo todo / Sale el sol / Esperanzas y tormentas
Setlist Concierto gratuito en Monumento a la Bandera (15 de marzo):
Tema de Piluso / Hazte fama / Lejos en Berlín / Tráfico por Katmandú / Lo que el viento nunca se llevó / 11 y 6 / She's Mine / Tus regalos deberían de llegar/ Cable a tierra / Al lado del camino / Buena estrella / Nunca podrás sacarme mi amor / Yo vengo a ofrecer mi corazón / La rueda mágica / Fue amor / Brillante sobre el mic / Y dale alegría a mi corazón / Polaroid de locura ordinaria / A rodar mi vida / Circo Beat / El amor después del amor / Ciudad de pobres corazones / Del 63 / Sale el sol / Mariposa tecknicolor / Dar es dar